Dana Erlich, embajadora en funciones de Israel en España.

Dana Erlich, embajadora en funciones de Israel en España. Ángela Pulido Díaz

Región ENTREVISTA

Dana Erlich, embajadora de Israel: "La postura del Gobierno de España la apoyan los terroristas y el régimen de Irán"

EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha entrevista a la jefa de misión y encargada de negocios de la Embajada de Israel coincidiendo con su visita a Toledo.

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En medio de la crisis diplomática más grave entre ambos países desde 1986, la embajadora en funciones de Israel en España, Dana Erlich, ha concedido esta entrevista a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha coincidiendo con su visita a Toledo para reunirse con el alcalde de la ciudad, Carlos Velázquez,

Nacida en Jerusalén en 1980 y de origen argentino, la jefa de la misión y encargada de negocios de la Embajada israelí desde agosto de 2025 analiza con firmeza el distanciamiento con el Ejecutivo de Pedro Sánchez, cuya postura considera "muy alejada del consenso europeo" y celebrada tanto por organizaciones terroristas como por el régimen iraní.

Licenciada en Bellas Artes y con un máster en Comunicación Política, denuncia un preocupante incremento del antisemitismo en España y vincula este fenómeno al "odio fomentado por representantes oficiales que llaman al boicot general contra Israel". "Al hablar con judíos españoles, percibo que tienen miedo", asegura, al tiempo que alerta de que algunos llegan incluso a ocultar su identidad por temor a las consecuencias.

Erlich rechaza las acusaciones de genocidio contra Israel, cuestiona la imparcialidad de determinados organismos internacionales como la ONU y reclama una condena más contundente del Ejecutivo de Pedro Sánchez contra Hamás, Hezbolá y los ayatolás. "Si Irán te agradece tu postura, es evidente que el mensaje se ha malinterpretado", afirma durante la conversación.

Pese a la gravedad de la crisis diplomática, la embajadora en funciones insiste en separar las discrepancias con el Gobierno central de la relación con la sociedad española. Desde la que define como "la Jerusalén de España", reivindica el valor de la convivencia y del legado compartido entre ambos pueblos: "Como hemos aprendido en ciudades como Toledo, la coexistencia nos hace a todos mejores ciudadanos, por lo que debemos seguir apostando por ella".

Erlich responde a las preguntas de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha en su redacción de Toledo.

Erlich responde a las preguntas de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha en su redacción de Toledo. Ángela Pulido Díaz

Las relaciones diplomáticas entre España e Israel atraviesan probablemente su momento más crítico desde que arrancaron hace 40 años, en 1986.¿Qué ha llevado a esta crisis sin precedentes?

Se trata de una acumulación de factores, no de un solo detonante. Desde noviembre de 2023 observamos de forma sistemática declaraciones, anuncios y condenas de carácter antiisraelí. No son acciones propalestinas, ya que la situación de los palestinos no ha mejorado con ellas.

La postura actual del Gobierno español está muy alejada de la del resto de Europa. De hecho, quienes la aplauden son organizaciones terroristas o el régimen iraní. Por tanto, no es solo una percepción nuestra, sino una realidad evidente a nivel internacional.

Lo que vemos es un odio fomentado por representantes oficiales que llaman al boicot general contra Israel. Eso no es una crítica legítima, sino una ola de odio.

"Al hablar con judíos españoles, percibo que tienen miedo de salir a la calle o de ir a la universidad, y eso es impactante"

¿Considera que la postura mantenida por el Gobierno de Pedro Sánchez ha avivado el antisemitismo en la sociedad española?

Lamentablemente, los informes lo confirman. Hace unas semanas, datos del Ministerio del Interior y de las comunidades judías mostraron un aumento del 86 % del antisemitismo en España.

No creo que toda España sea antisemita, pero ciertas iniciativas centradas en el odio y el boicot generan un ambiente hostil que ya no solo va dirigido contra el Gobierno israelí, sino contra los israelíes en general y los judíos que residen aquí.

Al hablar con judíos españoles, percibo que tienen miedo, y eso es impactante. Estar en España en 2026 y que haya niños nacidos aquí que teman decir que son judíos, salir a la calle o ir a la universidad, es preocupante. Hay personas que incluso cambian de trabajo para ocultar su identidad. Es un problema que debemos enfrentar como sociedad.

¿Esta tensión diplomática pone en riesgo la seguridad de los ciudadanos españoles, debilitando áreas clave como la Defensa o la lucha antiterrorista?

Las relaciones históricas en materia de Defensa han mejorado la vida de los españoles, y arriesgar eso por animadversión hacia el Gobierno de Israel nos sitúa en una zona muy problemática. El embargo por parte de España se aplica de manera tan amplia que limita incluso la cooperación médica y farmacéutica. Por lo tanto, se están frenando avances que mejoran vidas.

Ya hemos visto cómo ciertas decisiones afectan directamente a los ciudadanos. Por ejemplo, descartar tecnología israelí para pulseras de seguridad contra el maltrato en favor de una inferior tuvo un impacto directo en la seguridad ciudadana en España.

Israel es un país muy innovador y colaboramos con gran parte de la Unión Europea en sectores clave como la agricultura o la gestión del agua. El objetivo debe ser continuar con esa colaboración y no permitir que el relato antiisraelí perjudique tanto a Israel como a España.

Pese a la crisis evidente, ¿se mantienen canales diplomáticos discretos para reconducir la situación entre ambos países?

Seguimos manteniendo relaciones, aunque estamos en un momento difícil; no es ningún secreto. Mi rol como embajadora en funciones es preservar esos canales con representantes oficiales y con Exteriores.

No estamos de acuerdo y no me hago ilusiones sobre cambiar su opinión, pero intento rebajar el clima de hostilidad y seguir trabajando con quienes estén dispuestos a hacerlo.

Llevamos 40 años de representación oficial en España, logrando grandes avances conjuntos en cultura, academia, medicina y defensa. Hay mucho por hacer, y especialmente desde una ciudad con tanta historia como Toledo, sabemos que debemos mirar hacia adelante y no enfocarnos solo en quienes rechazan colaborar.

"Al revisar la página del Ministerio de Exteriores, parece que Israel es el único problema del mundo"

España ha abanderado en Europa la defensa de la ciudadanía palestina y ha mostrado extrema preocupación por la situación humanitaria en Gaza. ¿Considera Israel que el Gobierno español ha adoptado una postura sesgada o interesada?

Siempre pido a la gente que se haga más preguntas, especialmente en una época de tanta desinformación y manipulación de imágenes.

Si verdaderamente la intención es propalestina y la preocupación es la vida de los gazatíes, ¿dónde están las manifestaciones y condenas contra Hamás por las violaciones sexuales y las atrocidades cometidas contra su propia población? Han salido testimonios horribles de palestinos detallando lo que Hamás les hace, y no veo a la gente marchar en su contra.

Además, el Board of Peace (Consejo de Paz) creado en la resolución de la ONU para el alto el fuego, declaró que, antes de su llegada, Hamás robaba el 90 % de la ayuda humanitaria. ¿Dónde está la condena ante eso? Si el interés es proteger a los palestinos, ¿por qué la condena es sistemática y exclusivamente contra Israel?

Al revisar la página del Ministerio de Exteriores, parece que Israel es el único problema del mundo. Eso ya no es una crítica legítima, algo que nosotros aceptamos, sino una perspectiva parcial y sesgada que no refleja la realidad y que no aporta soluciones reales para fomentar la coexistencia o eliminar a Hamás.

Un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU responsabilizó en septiembre de 2025 al Gobierno de Netanyahu de violaciones de la legalidad internacional y de crímenes contra la humanidad en Gaza. ¿Qué valoración hace de estas acusaciones?

Lamentablemente, a lo largo de los años hemos visto cómo organizaciones internacionales como la ONU se han politizado. Israel es un país pequeño, establecido mediante una resolución de la ONU, y necesitamos estas instituciones. Sin embargo, al ser el único Estado judío, nos enfrentamos a las mayorías automáticas de países musulmanes y árabes, convirtiendo a las agencias de la ONU en herramientas para atacarnos sistemáticamente.

Muchos de estos informes son parciales porque se basan en información manipulada proveniente de Hamás. Por ello, considero necesaria una reforma para frenar esta politización.

"Me preocupa profundamente que la gente repita palabras como genocidio sin entender su verdadero significado ni exigir pruebas"

¿Rechaza entonces categóricamente las denuncias que acusan a Israel de cometer limpieza étnica o genocidio?

Desde los ataques de Hamás del 7 de octubre, hemos presenciado un abuso de términos legales internacionales. Palabras como "genocidio" o "hambruna" se utilizan deliberadamente para vaciarlas de su sentido legal original.

Organizaciones como Hamás o el movimiento BDS, que promueve el boicot a Israel, utilizan este lenguaje desde el primer día. Me preocupa profundamente que la gente lo repita sin entender su verdadero significado ni exigir pruebas.

La embajadora gesticula durante la entrevista.

La embajadora gesticula durante la entrevista. Ángela Pulido Díaz

Para cerrar el bloque sobre Gaza: España ha sido excluida del Centro de Coordinación Cívico-Militar para supervisar el alto el fuego, la estabilización y la distribución de ayuda humanitaria en Gaza. ¿Queda alguna vía para que España sea relevante en el futuro proceso de reconstrucción o ya está definitivamente apartada?

La decisión de nuestro ministro de Exteriores respondió precisamente a la perspectiva parcial de España. Si presenciamos una condena sistemática y exclusiva contra Israel, resulta muy difícil contar con ese actor en un momento tan delicado como la implementación de un alto el fuego. Necesitamos actores relevantes que vean la realidad tal cual es.

Por supuesto, las cosas pueden cambiar; a lo largo de 40 años hemos trabajado con distintos gobiernos. Si España desea asumir un rol activo y relevante, podría hacerlo, pero el primer paso sería condenar firmemente a Hamás y cambiar su relato. Por ejemplo, es imposible hablar del Líbano y de su soberanía sin mencionar a Hezbolá y el control que ejerce allí el régimen iraní, algo que a menudo se omite.

Sobre Irán, ¿cree que los gobiernos europeos, y en especial el español, han comprendido realmente la amenaza que representa el régimen iraní y su avance nuclear?

En nuestras conversaciones con países de todo el mundo —Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia y, por supuesto, las naciones de Oriente Medio— existe un claro consenso sobre la amenaza que representa el régimen iraní. No solo por su programa nuclear, sino por los actos terroristas perpetrados durante años, como vimos en Argentina o en Europa.

Sin embargo, a veces las declaraciones públicas no reflejan las conversaciones privadas. Todos los países entienden la amenaza, pero ha habido un solo Gobierno al que el régimen iraní ha agradecido y felicitado públicamente: el Gobierno español.

La diplomacia no se trata solo de lo que quieres decir, sino de cómo se recibe el mensaje. No quiero pensar que España apoya al régimen iraní, pero si Irán te lo agradece, es evidente que el mensaje se ha malinterpretado.

Creo que el Gobierno debería reevaluar su postura si es el único en el mundo en recibir este tipo de felicitaciones.

Ante el reciente acercamiento entre Estados Unidos e Irán, ¿qué posición adoptará Israel frente a un posible acuerdo a largo plazo?

No nos hacemos ilusiones con el régimen iraní; su ideología no va a cambiar. Su prioridad diaria es la destrucción de Israel, objetivo por el cual han destrozado su propia economía y oprimido a su población. Por lo tanto, no espero que este proceso resulte en un verdadero acuerdo de paz, ya que la paz solo se alcanza con quienes comparten tus valores y respetan tu derecho a existir.

Lo que sí esperamos de la comunidad internacional y de un posible acuerdo es que se encuentren mecanismos efectivos para controlar y limitar sus acciones, especialmente cuando la propia Agencia Internacional de Energía Atómica advierte constantemente sobre los incumplimientos de Irán a sus regulaciones.

"Luchar contra organizaciones terroristas no es una aspiración colonial; lo único que deseamos es vivir en paz"

Hay quienes acusan a Israel de buscar la creación de un "Gran Israel" con sus incursiones en Líbano y Siria. ¿Qué responde a los que señalan estos supuestos deseos expansionistas?

Son puras teorías de conspiración. Hay que ceñirse a los hechos y entender que la población israelí recibe el impacto de misiles diariamente. En muchos medios españoles apenas se informa sobre los ataques constantes de Hezbolá con cohetes y drones contra nuestros ciudadanos; solo se publican titulares cuando Israel responde, acusándonos de violar el alto el fuego sin explicar el contexto.

Nuestra única obligación es proteger a nuestros ciudadanos. Ahora mismo, estamos en un punto histórico, sentados a la mesa con el Gobierno libanés para buscar la forma de eliminar la amenaza que supone Hezbolá para nuestro futuro.

Luchar contra organizaciones terroristas no es una aspiración colonial ni expansionista. Lo único que deseamos es vivir en paz. Mientras Hamás en Gaza, Hezbolá en Líbano, los hutíes en Yemen y el régimen iraní sigan amenazando nuestra existencia a diario, tomaremos estas amenazas muy en serio y nos defenderemos.

Tras los Acuerdos de Abraham, Israel ha normalizado relaciones con países como Marruecos, vecino de España. ¿Qué impacto puede tener este acercamiento en cuestiones de seguridad, comercio o antiterrorismo para la población española?

Los Acuerdos de Abraham nacieron del entendimiento regional frente a la amenaza de Irán, pero también de la voluntad de aprovechar oportunidades conjuntas. Nos enfrentamos a problemas compartidos como la sequía o las inundaciones, tragedias que también se viven en España.

Marruecos e Israel tienen profundos lazos históricos; la mayoría de los judíos israelíes tienen raíces marroquíes o españolas. Sin embargo, fortalecer lazos con un país no implica abandonar a otros aliados. Israel considera que es perfectamente posible trabajar en conjunto; nuestra amistad con Marruecos no supone dejar de colaborar con otros aliados.

La embajadora de Israel en funciones y Alberto Morlanes, director de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

La embajadora de Israel en funciones y Alberto Morlanes, director de EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha. Ángela Pulido Díaz

Estamos en Toledo, símbolo universal de la convivencia entre las tres grandes culturas. ¿Qué lección de su pasado medieval es aplicable a la actual tensión entre España e Israel?

Para nosotros, Toledo sigue siendo una ciudad importante; en cierto sentido, la Jerusalén de España.

Quiero aclarar que las tensiones diplomáticas actuales son estrictamente con el Gobierno central, no es algo que generalicemos a toda España. Nuestras conexiones en el ámbito de la academia, la economía, la agricultura, la farmacéutica y la medicina continúan y deben seguir adelante.

Como hemos aprendido en ciudades como Toledo, la coexistencia nos hace a todos mejores ciudadanos, por lo que debemos seguir apostando por ella.

"A menudo se olvida que la historia judía en España es, ante todo, la historia de la propia España"

La historia atestigua que los sefardíes que fueron expulsados de la judería toledana en 1492 se llevaron las llaves de sus casas esperando regresar algún día. La leyenda cuenta que algunos de ellos, siglos después, han logrado abrir las puertas de las viviendas de sus antepasados. ¿Qué valor otorgan a esta herencia?

Sabemos de varias familias que conservan esas llaves, no solo como un recuerdo, sino como un pilar fundamental de su identidad. Es una forma de aprender de la historia para mejorar el futuro. Obviamente, sabemos que las casas no han permanecido vacías esperándoles. El objetivo no es regresar a reclamarlas, sino abrazar y honrar esa herencia.

El orgullo con el que Toledo cuida y enseña su historia es un ejemplo no solo para el resto de España, sino para el mundo. Desde la Embajada, y a nivel personal, mi intención es dar a conocer esta riqueza, porque a menudo se olvida que la historia judía en España es, ante todo, la historia de la propia España.

No éramos extranjeros que llegaron; éramos españoles que vivieron aquí durante miles de años. Podemos ver su impacto en la música, en el arte y en la gastronomía. Eso es exactamente lo que deseo: que podamos seguir trabajando juntos para poner en valor ese legado.