Juan Antonio Mesones, decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Castilla-La Mancha.

Juan Antonio Mesones, decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Castilla-La Mancha. Javier Longobardo

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"Mientras la A-42 ha alcanzado una saturación importante, la AP-41 hace la misma función y está infrautilizada"

Entrevista al decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Castilla-La Mancha, Juan Antonio Mesones.

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La construcción de nuevas infraestructuras y el mantenimiento de las existentes se adivinan como dos de los indicadores que, con más fiabilidad, determinan el desarrollo de un territorio. Las vías de comunicación, también el estado en que se encuentran, predicen la pujanza de una sociedad y ahondan en su cohesión y bienestar.

Juan Antonio Mesones es el decano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Castilla-La Mancha, una institución que agrupa a más de 600 profesionales y que defiende el carácter social de su labor: carreteras, trenes y suministro de agua potable son algunos de sus cometidos.

Más allá de la obra nueva, el sector defiende la importancia de cuidar lo ya construido. En una entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha, Mesones reivindica el transporte colectivo y demanda la modernización de los regadíos y otros elementos de la gestión del agua.

Hay varias carreteras pendientes de finalizar, como la A-40, TO-23, CM-45 o N-401, para las que se reclama una solución. ¿Cuáles les parecen más urgentes?

Todas estas infraestructuras son importantes para Castilla-La Mancha. Pero, sin duda alguna, citaría la A-40 como una arteria importante que, además, contribuiría a descongestionar la situación actual que se vive en otras carreteras de acceso a Toledo. También la N-401 es una vía relevante porque conecta la capital regional con Ciudad Real y es una ruta que muchos usuarios demandan que sea mejorada para favorecer la comunicación entre esas dos ciudades.

Las capitales de provincia de Castilla-La Mancha no están unidas por autovías creadas con tal fin. ¿Qué supone eso?

Indica que existen cosas por mejorar en la red. Eso es evidente. Y de hecho, aunque no estén conectadas todas —Toledo y Albacete sí que lo están, también desde Ciudad Real se puede ir a Albacete por autovía—, se ha planteado. Se ha intentado, por ejemplo, la conexión Toledo-Ciudad Real, que aún no ha podido salir adelante por problemas medioambientales. Hay cosas pendientes de hacer porque no todos los escenarios son iguales: algunos reúnen dificultades que impiden que esa mejora de la conexión avance con la rapidez necesaria.

Tras la sucesión de borrascas del pasado invierno advirtieron del riesgo de colapso en algunos embalses españoles. ¿Hay problemas en algún pantano de Castilla-La Mancha?

Creemos que las presas y los embalses en Castilla-La Mancha están ahora mismo en una situación de seguridad aceptable; es decir, no conocemos que haya problemas graves en ninguna presa ni en ningún embalse. La problemática en Castilla-La Mancha es el aprovechamiento de esos embalses: como estamos en la España seca, nos gustaría que esos embalses pudiesen tener más agua y que el problema hídrico en la región estuviese mejor resuelto.

Mesones plantea diferentes mejoras relacionadas con la gestión hídrica.

Mesones plantea diferentes mejoras relacionadas con la gestión hídrica. Javier Longobardo

La región es árida en gran parte de su territorio. ¿Qué soluciones técnicas existen para paliar esta realidad?

Se pueden hacer muchas cosas; entre otras, mejorar la redistribución de los recursos. Una de las actuaciones que está en marcha es la tubería de abastecimiento desde el Tajo a la llanura manchega; se está consiguiendo que las zonas más áridas reciban agua de otras zonas que, aun siendo también áridas, son capaces de captar agua y retenerla mejor.

"Se está consiguiendo que las zonas más áridas reciban agua de otras zonas que son capaces de captar agua mejor"

Por otro lado, está la mejora de la efectividad en la utilización de los recursos; es decir, la modernización de regadíos y también la mejora de los abastecimientos. Eso es importante porque consigue que, en un escenario de escasez de recursos, el aprovechamiento del agua sea mejor y llegue a más lugares.

El trasvase Tajo-Segura pervive. ¿Es útil? ¿Es lógico?

Es un elemento más de la gestión hídrica en Castilla-La Mancha que afecta, además, a otra comunidad autónoma. En su día se pensó para un escenario distinto al que tenemos ahora: hoy la situación es diferente.

Tenemos que partir de la base de que es una obra emblemática de la ingeniería. Se trata de obra importante que debemos respetar, pero necesita una actualización en cuanto a su funcionalidad.

"El trasvase es una obra emblemática de la ingeniería, pero necesita una actualización en cuanto a su funcionalidad"

Ha pasado mucho tiempo desde su construcción, el escenario es diferente. Seguimos estando en una España seca, pero disponemos de unas tecnologías mejores para aprovechar los recursos. Creemos que esto requiere que la funcionalidad del trasvase se revise y se actualice a la situación del siglo XXI.

Despunta la sensación de que España es un país donde viven unos 50 millones de personas, pero sus infraestructuras están pensadas para una población menor. ¿Ocurre algo parecido en la región?

En Castilla-La Mancha esta situación no es tan acusada como en otros territorios más poblados. El hecho de que estemos en una región más despoblada hace que este problema, este cuello de botella de las infraestructuras, no sea tan crítico. Aquí se han construido infraestructuras muy importantes en los últimos 25 o 30 años que han mejorado muchísimo las comunicaciones en nuestra región y aún mantenemos mucha inercia.

¿Tenemos que construir más cosas? Sí, pero tenemos que recordar que ahora hay infraestructuras que no siempre han estado ahí. Hubo momentos más difíciles en los que no teníamos infraestructuras como la autovía Madrid-Toledo, la A-43 en Ciudad Real o la autovía Ciudad Real-Puertollano que están dando un servicio importante. Aunque hay muchas cosas que se pueden mejorar, la situación actual de las infraestructuras en la región es bastante aceptable.

¿Cuál es el estado de la obra civil? Hubo una eclosión en los noventa y primeros 2000, pero después llegó la crisis de 2008 y parece que aquellos niveles previos no se han recuperado.

La paulatina reactivación que se ha producido después de la crisis ha hecho que la construcción vuelva a tomar auge. Pero las escuelas técnicas de ingeniería señalan que pocos alumnos acceden a estudiar la carrera, precisamente porque saben que la crisis de nuestro sector ha reducido las expectativas de empleo. Eso ha creado un desajuste entre los egresados que salían de las escuelas de ingeniería civil y las necesidades que se derivaban de la reactivación del sector de la construcción.

Ahora mismo estamos reequilibrando, aportando más profesionales al sector. La quiebra que se produjo con la caída de la actividad en la construcción hizo que algunos oficios se quedaran muy desatendidos: esa ruptura se está intentando reconstruir. Lo que ocurre es que cuesta mucho más recuperar esos niveles que la pérdida súbita que se produjo en aquel momento. Lo estamos consiguiendo con mucho esfuerzo y con la aportación de nuestros profesionales que, poco a poco, se están incorporando.

Mesones, durante su entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha.

Mesones, durante su entrevista con EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha. Javier Longobardo

¿Tienen un volumen de encargos suficiente? ¿Impulsa la administración pública, su gran cliente y el mayor promotor de obra civil, los proyectos que necesitan?

Cuesta recuperar los niveles de inversión porque los recursos públicos siguen siendo limitados y la actividad y las necesidades son casi siempre mayores que la disponibilidad.

¿Resulta suficiente la aportación que hacen el Estado, la Junta y las respectivas diputaciones al mantenimiento de sus redes de carreteras en su discurrir por la región?

En general, creemos que se hace un mantenimiento aceptable. Es verdad que —y no solo en Castilla-La Mancha, también en nuestro país— nos hace falta implantar una cultura del mantenimiento. Tenemos mucha más tendencia a valorar la necesidad de construir obra nueva y parece que nos olvidamos de que hemos construido mucha obra que tenemos que mantener.

Las infraestructuras construidas han crecido mucho en los últimos años y eso requiere de un esfuerzo de mantenimiento mayor. Pero sigue habiendo una pulsión, no solamente en las administraciones públicas sino en la propia ciudadanía, que demanda más la construcción de obra nueva. Realmente nos hace falta interiorizar y aplicar una cultura de la conservación: pensamos que esto es un reto del siglo XXI.

¿Cuál es la huella del cambio climático en las infraestructuras? Las últimas danas, que han sido fenómenos climatológicos extremos que se han llevado vidas por delante, ¿obligan a repensar los protocolos de construcción?

Los eventos climatológicos adversos se están produciendo en los últimos años con mayor frecuencia y con una intensidad inusitada. Pero también es cierto que son pocos años para poder juzgar esa tendencia.

La realidad cotidiana, lo inmediato, nos dice que esto está cambiando; pero si hablamos con expertos en meteorología o investigación, todos coinciden en que este período todavía es corto para saber en qué medida está evolucionando y cómo nos tenemos que proteger en el futuro. De alguna manera, y por utilizar un término coloquial, avanzamos a pecho descubierto.

La llegada del AVE a Toledo requerirá de una solución compleja. ¿Qué opción creen más razonable desde el punto de vista técnico?

En esta materia hay técnicos expertos; tenemos un Ministerio de Transportes con una plantilla de profesionales muy cualificados que han seleccionado —de hecho, se elaboró un estudio informativo que se sometió a información pública— las diferentes opciones. En una ciudad como Toledo, que tiene una topografía compleja, con el río Tajo, con desniveles y con una ordenación urbana que hay que preservar porque es Ciudad Patrimonio de la Humanidad, no es fácil encontrar una solución; tendremos una situación técnica compleja.

Se plantearon unas opciones, se sometieron a información pública y nosotros, como Colegio, hicimos aportaciones en cuanto al trazado: el impacto que estas infraestructuras producen con los viaductos es muy notorio. A partir de ahí, estamos en una fase de reestudio y optimización donde el Ministerio, la Junta y el Ayuntamiento han hecho público que están muy cercanos a un acuerdo sobre una solución técnica.

"En una ciudad como Toledo, que tiene una topografía compleja, no es fácil encontrar una solución técnica para el AVE"

Creemos que es un proyecto bueno. Evidentemente, esto no es óbice para que la solución que se aporte sea analizada con todo el rigor técnico cuando se conozca definitivamente. Porque confiamos en que al final se va a concretar.

¿Qué servicio ferroviario sería más útil para la Sagra? ¿Y para la Mancha?

Las líneas de alta velocidad que vertebran el territorio son importantes, pero también requieren atención el transporte de Cercanías. Hay una necesidad de movilidad de los ciudadanos en torno a las zonas de Toledo y Cuenca, y quizá se le está dedicando menos atención a este asunto en detrimento del interés sobre las grandes líneas como, por ejemplo, la de Extremadura.

Pensamos que se debería poner el foco en buscar una solución a zonas como la Sagra que, aunque tienen una vertebración importante por carretera, requieren de un transporte colectivo para el que también hay que aportar soluciones.

¿Confían en el avance del aeropuerto de Casarrubios del Monte? ¿Prevén una reactivación del aeropuerto de Ciudad Real?

La red aeroportuaria es un asunto bastante singular en nuestro país: en el ámbito de transporte interno, no tenemos distancias como en Estados Unidos con las que se pueda garantizar que el transporte aéreo es competitivo.

Los ingenieros han sugerido diferentes propuestas relacionadas con el tráfico terrestre y aéreo.

Los ingenieros han sugerido diferentes propuestas relacionadas con el tráfico terrestre y aéreo. Javier Longobardo

No obstante, hay otras actividades ligadas al funcionamiento de los aeropuertos que sí pueden encontrar encaje en los de Casarrubios o Ciudad Real. El aeropuerto de Ciudad Real, por ejemplo, ahora trata de sustentarse en tareas de mantenimiento de aeronaves. Hay actividades como la caza o la ruta del Quijote que atraen viajeros de muchos lugares; por ejemplo, de países asiáticos. Estos aeropuertos pueden encontrar encaje a partir de esas actividades si somos capaces de articularlas y proyectarlas al exterior.

¿Qué opciones de conexión existen para aliviar la congestión de la A-42?

Es un hecho contrastado que la A-42 ha alcanzado niveles de saturación importantes. Es cierto que disponemos del servicio ferroviario que permite alternar modos de transporte, pero hay una vía, la AP-41, que hace la misma función y que quizá está infrautilizada. También tenemos en el horizonte la A-40; esta vía descongestionaría y también ayudaría a resolver la conexión por el norte de Toledo.

¿Qué capacidades aporta su organización en favor de la gestión pública y el bienestar social? ¿Por qué es importante el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Castilla-La Mancha?

Agrupamos a más de 600 colegiados con una magnífica cualificación. Podemos aportar ese potencial a la sociedad y a las administraciones en todo lo que tenga que ver con la ordenación territorial y las infraestructuras. De hecho, en la dana de octubre de 2024 nos ofrecimos a todos los municipios afectados para aportar nuestro saber técnico. Lo hemos vuelto a reiterar este año con los temporales de invierno.

La nuestra es quizá la ingeniería más social de todas, porque trabaja en carreteras, ferrocarriles y la gestión del agua, que es un elemento básico para las necesidades humanas. Estamos aquí y queremos que no se olviden de nosotros.

"La nuestra es quizás la ingeniería más social de todas, porque trabaja en carreteras, ferrocarriles y gestión del agua"

De colegio a colegio, ¿en qué escuela estudió?

Estudié en el colegio Nuestra Señora de la Paz, en Torrelavega (Cantabria). Allí realicé toda mi formación antes de acceder a la universidad. Posteriormente, estudié en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Cantabria, porque soy cántabro aunque castellanomanchego de adopción: llevo 40 años viviendo en Ciudad Real.