Montaje de Caracas y Toledo creado con IA.

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Lineth, Dailes y José (venezolanos), de la inseguridad en Caracas a la esperanza en Toledo: "Por fin vas a volver"

La gente no sale de casa, solo para comprar comida. Después de las seis de la tarde nadie está en la calle", cuenta uno de ellos.

Más información: Así fue el ataque de EEUU a Venezuela, desde el mausoleo de Chávez a la sede de Defensa: lo que se sabe y lo que no

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La operación 'Absolute Resolve', lanzada por Estados Unidos en la madrugada del pasado 3 de enero y que ha terminado con el arresto y la puesta a disposición judicial de Nicolás Maduro en Nueva York por narcoterrorismo y conspiración, ha abierto una grieta de esperanza entre millones de venezolanos.

"Por fin vas a volver a Venezuela", fueron las primeras palabras que recibió Lineth Riveros, una caraqueña afincada en Toledo desde hace nueve años, tras contactar con varios familiares en esos primeros instantes del órdago de Donald Trump sobre el régimen heredero del chavismo.

La oleada de bombardeos que cayeron alrededor de las 2:00 de la madrugada sobre bases militares y sistemas de defensa en Caracas y el norte del país desataron alegría más que miedo. "Estaban emocionados, decían que era algo que llevábamos esperando más de 20 años", recuerda Lineth.

Imágenes del ataque a Venezuela ordenado por Trump

Imágenes del ataque a Venezuela ordenado por Trump

Mientras el mundo debate sobre la legitimidad y la ética de la intervención norteamericana, una amplia mayoría de los cerca de 7,9 millones de venezolanos que han emigrado en la última década (datos de ACNUR y la plataforma R4V) celebran la caída de Maduro.

Lineth, madre de dos hijos, abandonó Caracas en 2017 "por pura supervivencia", huyendo de la inseguridad, la precariedad y la pobreza. Hoy, desde Toledo, observa con esperanza lo que describe como "el principio del fin".

El optimismo y la cautela siembran sus expectativas: "No es que ahora todos vayamos a regresar. Venezuela tiene que reconstruirse, y eso llevará años. Lo que te puedo decir es que hay una tensa calma".

Esa misma expresión — tensa calma — se repite en boca de su mejor amiga de la infancia, Dailes Torrealba, que sigue viviendo en Caracas. En un mensaje de voz al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha describe la situación como si un terremoto u otro desastre natural hubiera ocurrido.

Un grupo de venezolanos celebran la caída del régimen de Maduro, en la Puerta del Sol, a 3 de enero de 2026, en Madrid. Europa Press

Un grupo de venezolanos celebran la "caída del régimen de Maduro", en la Puerta del Sol, a 3 de enero de 2026, en Madrid. Europa Press

"Hay mucha incertidumbre. La gente no sale de casa, solo para comprar comida. Después de las seis de la tarde nadie está en la calle", cuenta.

Relata que en estos primeros días los supermercados abren a cuentagotas y son los colectivos — grupos civiles armados financiados por el régimen — los que han tomado las principales avenidas con sus patrullas armadas.

"Aquí no hay guerra civil, pero sí miedo a esos grupos armados que defienden lo indefendible. Muchos preferimos quedarnos quietos y esperar que las cosas se calmen", añade.

Asegura que la prioridad es comer y cuidarse. Una prioridad que se repite en zonas como Quinta Crespo o El Paraíso donde poco a poco se restablece la electricidad tras los bombardeos. "En la Vega aún no ha llegado la luz, pero al menos ya no hay explosiones", subraya Dailes.

Desde la región andina de Trujillo, el hermanastro de Lineth, José Ignacio, confiesa a este diario su alivio y desconcierto a partes iguales. "La gente se pregunta: ¿Y ahora qué? Está bien, se llevaron a Maduro, pero nadie sabe qué viene después".

Tras el ataque del presidente, el gobierno venezolano declaró estado de conmoción externa y ha denunciado una "agresión militar extremadamente grave" pidiendo una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.

Seguidamente, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela ordenó este sábado que la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, asuma la presidencia del país a partir de este lunes 5 de enero.

Mientras Delcy y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) llaman a defender la soberanía frente a la intervención, en las conversaciones y corrillos se habla de "un golpe certero", según José.

"Por muchos años escuchamos que el final estaba cerca. Ahora se siente distinto, es un mensaje claro de que el régimen ya no es invulnerable", añade. Este trujillano cree que el cambio es posible pero "faltan líderes nuevos dentro y fuera del país. Si no, esto puede llenarse de vacíos peligrosos", destaca.

Volviendo a Lineth, ella forma parte de la comunidad de más de 400.000 venezolanos que han encontrado un refugio definitivo o temporal en España.

"Mis hijos crecieron aquí, tienen su vida, su escuela. No puedo simplemente sacarlos e irme a mi país. Venezuela necesita estabilidad, inversión y seguridad; y eso no se consigue en seis meses", lamenta.

"Habrá quienes regresen a ayudar, claro, pero otros necesitaremos más tiempo", incide.

Entre quienes celebran el fin de una dictadura y quienes alertan de un precedente peligroso, Lineth no duda en posicionarse. "Si alguien piensa que esto fue una invasión arbitraria, no sabe lo que es vivir allá".

"Llevamos 26 años esperando. Yo creo que ahora mismo lo que menos nos importa es quién se quede con el petróleo", añade.

Sin embargo, expertos de la ONU y organizaciones humanitarias temen un aumento del desplazamiento interno, los cortes eléctricos y del desabastecimiento.

Pese al futuro incierto que se dibuja en Venezuela, Lineth, desde Toledo, pide lo mismo que millones de compatriotas dentro y fuera del país: Prosperidad para un pueblo que "está cansado de sufrir" y cuya única aspiración es "poder vivir dignamente".