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Opinión CRÓNICAS DE BABILONIA

Regalo promesas electorales

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Las elecciones generales del 29 de noviembre están a la vuelta de la esquina y veo a los partidos más despistados de lo normal en esto de presentar sus programas. Ante este panorama, me he lanzado a elaborar una pequeña lista de promesas electorales made in Castilla-La Mancha, válidas para cualquier partido, coalición o agrupación legalmente constituida. Ojo, las ofrezco totalmente gratis, prometo no exigir royalties.

La primera promesa de mi lista pasa por destinar más dinero a esta región. Castilla-La Mancha recibe menos de 3.500 euros por habitante cada año del Estado. Una cifra muy por debajo de la media nacional y que, como estamos viendo, es claramente insuficiente para cubrir servicios básicos como la Educación y la Sanidad. Listas de espera interminables y aulas llenas hasta la bandera son la prueba de que falta mucho (pero que mucho) dinero en esta comunidad autónoma.

La promesa a incluir en el programa electoral podría quedar redactada más o menos así: "Un modelo de financiación autonómico justo, pactado con todos, donde se prime a los ciudadanos y no a los territorios y en el que se tenga en cuenta particularidades como la despoblación, la dispersión territorial y, como no, la compensación de años y años de infrafinanciación". Sinceramente, me ha quedado para ‘cortar y pegar’.

Me vengo arriba y añado un órdago electoral, solo apto para valientes: el cierre definitivo del trasvase Tajo-Segura. Y es que, en pleno siglo XXI, no es de recibo que el Tajo siga siendo expoliado mes a mes para regar desarrollos insostenibles en el Levante.

Secar un río para medio llenar otro nunca fue la solución. Sí lo es, en cambio, invertir en desaladoras, depuración, consumo responsable, optimización de los regadíos… El problema es que en Levante nos doblan en número de votos… Para mí que esta promesa solo me la compra el Partido Castellano.

Tampoco estaría mal que el nuevo Congreso de los Diputados que salga del 29-N se comprometiera a aprobar de una vez por todas una reforma en condiciones del Estatuto de Autonomía de Castilla-La Mancha. Cuya última propuesta de reforma se queda -otra vez- en limbo de las leyes a medio tramitar tras la disolución de las Cortes Generales.

Castilla-La Mancha es de las pocas regiones españolas que aún no ha podido culminar una reforma integral de su Estatuto de Autonomía. Más allá de las reformas puntuales de Bono en los años 90 y del pucherazo electoral de Cospedal en 2014, seguimos igual que estábamos en 1983. O lo que es lo mismo, conseguir una reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha está al mismo nivel de dificultad que sacar adelante un plan Ibarretxe o un Estatut.

Otra promesa electoral a incluir puede decir algo así como "que se ejecute al menos una de las cientos de infraestructuras prometidas por el Estado en algún momento de los últimos 20 años". Hay para elegir: cuarteles de la Guardia Civil que ya ni se esperan, como el de Toledo, autovías prometidas y de las que nunca más se supo, como la de la Alcarria o la Toledo-Ciudad Real, o trenes que nunca salen como el AVE a Talavera.

Y hablando de trenes, tampoco estaría de más que el programa electoral de nuestros partidos prometiera recuperar las frecuencias perdidas en los AVE de la región, que los trenes convencionales no se quedarán parados día sí y día también y que los Cercanías de Renfe llegarán de una vez por todas a zonas densamente pobladas como la comarca toledana de la Sagra.

Me atrevo con una promesa más, también para valientes: el compromiso ante notario de que los diputados nacionales electos por las provincias de Castilla-La Mancha van a votar pensando en ellas, y no en los intereses particulares de sus partidos. Ministras y ministrables incluidos.

Podría seguir proponiendo medidas, como por ejemplo ceder (de verdad) suelos estatales de todo tipo (Insalud, Defensa…) para promover vivienda pública, con el compromiso construirla antes de que los jóvenes beneficiarios lleguen a la edad de jubilación… Aunque, viendo lo que pasa con las promesas electorales, prefiero no seguir dando ideas. Basta con que se prometa, para que nunca se cumpla. O quizá esta vez no sea así. Se verá.