Lola Martín en las manifestaciones del sector primario de este jueves en Toledo.

Lola Martín en las manifestaciones del sector primario de este jueves en Toledo.

El campo

Lola, ganadera de Toledo que ha salido a la calle contra Mercosur: "Sin subvenciones, nos obligan a desaparecer"

"Muchas veces estamos trabajando a coste negativo", lamenta.

Más información: Toledo se llena de tractores y gritos de "No más mentiras" en un 'superjueves' del campo con más de 1.400 agricultores

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La lluvia no ha podido frenar la tractorada del sector primario en las principales calles de Toledo este 'superjueves' 29 de enero en señal de protesta contra el acuerdo comercial entre Mercosur y la UE y la futura Política Agraria Común (PAC). Entre los miles de manifestantes, camina Lola Martín, copropietaria de una explotación familiar de ganado vacuno de carne en la localidad de Almendral de la Cañada (Toledo).

Refugiándose de las gotas bajo un portal, atiende a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha y pone voz a una preocupación que se repite en la mayoría de los ganaderos de España: "Sin subvenciones, nos obligan a desaparecer".

Además de ganadera, Lola es coordinadora regional de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR): puesto desde el que ofrece asesoramiento y formación a las mujeres que quieren vivir de la agricultura y la ganadería.

Manifestación del sector primario de este jueves en Toledo.

Manifestación del sector primario de este jueves en Toledo. Javier Longobardo

En la Sierra de San Vicente, comarca donde se ubica su pequeña finca, "los requisitos y los costes de producción todavía son más altos que en otras zonas", explica. Por ello, rechaza la idea de competir con productos que llegan a Europa sin cumplir los mismos parámetros sanitarios, medioambientales y de trazabilidad que a los españoles sí exigen.

"Mercosur sí, pero en igualdad de condiciones", afirma mientras subraya que no se oponen a los acuerdos comerciales en sí mismos. Al hilo, pone el ejemplo de los tomates procedentes de Marruecos cuyos costes de producción y de mano de obra son "imposibles de igualar", asegura.

Foto personal de Lola.

Foto personal de Lola.

Ese desequilibrio se extrapola también a la carne, un sector donde países como Brasil y Argentina dominan el mercado de volumen y precio. Uno de los grandes reproches del sector primario nacional al acuerdo UE - Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia) es precisamente la falta de reciprocidad en las condiciones de producción y los controles requeridos.

"La mano de obra en determinados países no tiene nada que ver con la de Europa. Además no tienen que cumplir con esa burocracia que a nosotros nos está aplastando", reivindica la ganadera toledana.

La chispa que ha terminado por propiciar estas revueltas en más de 20 provincias del país es la reciente propuesta de reforma de la PAC. El secretario general de la UPA en Castilla-La Mancha, Julián Morcillo, ha recordado en la manifestación de Toledo que las instituciones europeas plantean un recorte del 23 % del presupuesto de la Política Agraria Común en el próximo marco financiero.

En el caso de Lola, las ayudas no son un complemento, sino un factor clave para cuadrar las cuentas. "Recibimos subvenciones porque muchas veces estamos trabajando a coste negativo", lamenta.

Por si fuera poco, el sistema de ganadería extensiva, del que forma parte, suma otro inconveniente: el llamado coeficiente de admisibilidad de pastos que les está dejando sin superficie disponible al considerar determinadas zonas con árboles "no aptas para pastar".

"Cualquiera que conozca el campo sabe que los animales viven donde hay árboles, porque se sienten más protegidos y tienen comida", señala criticando la desconexión entre los despachos y la realidad del campo.

Si pese a las manifestaciones el acuerdo Mercosur sigue igual y la PAC no reconsidera la figura de la pequeña explotación familiar, "el futuro, desgraciadamente, y me gustaría decir lo contrario, tenderá hacia grandes explotaciones", apunta.

La historia de Lola no es la de una simple ganadera, sino la de un oficio y todo un sector que lucha por sobrevivir. "Hemos salido a la calle porque esto es inasumible", concluye esta ganadera mientras de fondo los cláxones de los tractores siguen haciendo ruido.