Fútbol

Los precedentes para soñar en Europa

En tiempos de desazón y pesadumbre por el rumbo que el Real Madrid ha tomado en la liga, el madridismo encuentra en la historia el aliado perfecto para reafirmarse en que la tercera Champions consecutiva no es algo descabellado. Los precedentes, especialmente tres de ellos, invitan al optimismo.

1 marzo, 2018 17:35

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La derrota en Cornellà frente al Espanyol ha reactivado el pesimismo entre los aficionados del Real Madrid. La línea de juego que había tomado el equipo -cinco victorias consecutivas- se vio truncada por un tropiezo en el que los merengues no dieron síntomas de ser ese equipo temible y apabullante que se necesita ser para dominar en Europa. No obstante, esta situación no es algo nuevo que no conozcan en el Santiago Bernabéu, donde ya se aferran a tres esperanzadores precedentes.

LA HISTORIA COMO ALIADA

Desde que la Copa de Europa se transformase en Champions League, al Real Madrid no le ha sentado nada bien compatibilizar la competición doméstica con la continental. La excepción fue el curso pasado, donde los pupilos de Zinedine Zidane cosecharon un doblete histórico para el club por la dimensión de lo logrado y por la novedad que suponía. Que La Liga es, salvo catástrofe de los rivales, una causa perdida ya lo conocen en Valdebebas. No obstante, el Real Madrid -tomando conciencia del pasado- no ha dicho su última palabra. 

El madridista busca un motivo para soñar, un motivo que avive su creencia ilimitada en el club que fue campeón por duodécima vez. Si echa la vista atrás, probablemente lo encuentre. Para ello hay que remitirse a las tres primeras Champions que ganó el conjunto de Concha Espina. Fueron tres temporadas que quedarán para la posteridad por la consecución de la séptima de Mijatovic, la octava de Raúl y la novena de Zidane, no por una mala clasificación liguera.

1997/1998, 1999/2000 y 2001/2002 

En cada una de estas tres temporadas, el Real Madrid no tuvo, para nada, una buena actuación en el campeonato doméstico. En el primero de los casos -Heynckes a los mandos- terminó con 63 puntos, a 11 del campeón. En la segunda temporada, ya con Del Bosque en el banquillo, sumó tan solo 62 puntos y se quedó a 7 del título. El año de La Novena se volvió a repetir la misma situación: el Madrid se quedó a 9 puntos del campeonato. Todas estas campañas se caracterizaron por una doble versión del conjunto blanco. Una en Liga, cándida e inofensiva, y otra totalmente distinta en Europa, feroz e impetuosa, que sirvió a la entidad madridista para sumar tres Champions y seguir agrandando su leyenda. Retrotraerse a ellas insufla al madridismo una especie de esperanza cuyo misticismo tan solo está a la altura del idilio del Real Madrid con las noches europeas.

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