El Real Madrid de Zidane es una roca. Maciza. Impenetrable para sus rivales. Un muro contra el que chocan una y otra vez los jugadores contrarios. Y no es algo a lo que se haya acostumbrado a ver en la Casa Blanca durante los últimos años e, incluso, décadas. La costumbre siempre ha sido ver a los blancos volcados en ataque, con la máxima de ganar con la simpleza de marcar más goles de los que encajaba. Ahora, las victorias también se ganan desde la defensa.

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Definir el estilo del Madrid es una tarea compleja. La profundidad del vestuario madridista permite ver varias caras del equipo distintas entre sí a lo largo de una temporada. Sigue siendo un fútbol ofensivo, pero Zidane ha ido dotando a su escuadra de un físico demoledor, con futbolistas con sobrada fuerza y resistencia sobre el terreno de juego. Es el fútbol moderno sobre el que ha ido advirtiendo el técnico francés y en el que las capacidades físicas son más importantes que nunca.

La eliminación del Madrid en la Copa del Rey ante la Real Sociedad dejó al descubierto las dudas que puede despertar en el equipo la falta de ese sólido bloque de Zidane. Futbolistas como James o incluso Marcelo se van quedando sin hueco, pese a que nadie puede cuestionar su calidad. Ellos fueron dos de los señalados del KO copero. El Madrid echó en falta más solvencia tanto en defensa como en el centro del campo.

Casemiro celebra un gol del Real Madrid en el Santiago Bernabéu

La fuerza del Madrid

La fuerza de este Madrid la ponen jugadores como Ferland Mendy o Casemiro. También Sergio Ramos, Varane, Carvajal o Fede Valverde; el uruguayo es la máxima expresión del perfil de "futbolista moderno" tan deseado por Zidane y que ha visto en otros jugadores como el jovencísimo Camavinga, otro portento físico que tampoco se queda solo en eso. Pero Mendy y Casemiro definen a la perfección lo que es el Madrid ahora.

Los dos volvieron contra Osasuna y el Madrid volvió a plantar el muro. El inicio fue algo dubitativo, pero con el paso de los minutos el equipo se fue haciendo duro como una roca desde atrás y acabó pasando el rodillo en ataque. La banda de Mendy para los jugadores rojillos era chocarse una y otra vez contra una pared. Casemiro, con su solvencia habitual, se ha convertido esta temporada, casi con toda seguridad, en el pilar básico del Madrid de Zidane.

Dupont y Bale, en un entrenamiento del Real Madrid

La preparación de 'McGregor' Dupont

El Madrid no ha conseguido ser el equipo menos goleado de La Liga (14 tantos encajados en 23 jornadas) por mera casualidad. Es el trabajo de Zidane y también de 'McGregor' Dupont, el preparador físico del equipo que coincide con Zinedine en la importancia de contar con jugadores prodigiosos en el aspecto más físico. Los partidos en el fútbol actual se dominan partiendo de esa base, desplazando el famoso tiki-taka a un segundo plano. Solo hay que ver al Liverpool, que cuenta con un cañón en ataque (o tres cañones, mejor dicho) con su tridente formado por Salah, Mané y Firmino.

El once de gala de Zidane es ese en el que está Casemiro, por supuesto, Fede Valverde -ya por delante de otros como Isco y Modric- y Ferland Mendy. Titularísimos los tres. En caso del lateral francés -al que le regalaron en la cena de navidad un ladrillo "por los palos que mete en los entrenamientos"- ha acabado mandando al banquillo a uno de los pesos pesados del vestuario, Marcelo. Un Madrid con más fuerza que nunca y que combina a las mil maravillas con el fútbol más técnico de Kroos, Hazard, Vinicius o Benzema.

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