Zinedine Zidane volvió a salir reforzado como el gran entrenador que es. La victoria en la Supercopa de España fue el producto final de otras pequeñas victorias que fue sumando con las decisiones que tomó durante el nuevo torneo. Y aunque el resultado de esa iniciativa siempre se basa en la consecución del título o no, los blancos ya estaban ganando con el descubrimiento que hizo el francés para esta competición.

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Las bajas atacaron de forma grave a la plantilla en la preparación de la Supercopa. A la de Eden Hazard que ya se conocía, se sumaban las ausencias de Gareth Bale y Karim Benzema. No era fácil afrontar esta competición con el ataque tan magullado. Y ante esta plaga en la zona ofensiva, Zidane decidió sacarse de la manga el once con los cinco magníficos: Casemiro, Fede Valverde, Toni Kroos, Luka Modric e Isco Alarcón.

Sául Ñíguez pelea un balón aéreo con Casemiro REUTERS

Los incansables

Los cinco tienen su mérito por cómo Zidane ha conseguido subir el nivel de intensidad de presión y del ritmo de circulación del balón a través de ellos, pero este motor se mueve principalmente gracias a dos pulmones.

Casemiro viene demostrando durante toda la era Zidane que es el pivote ideal. Su trabajo de recuperación de la posesión en cualquier zona del campo, sus transiciones defensivas comandando al resto del equipo y su forma de abrir y cerrar el acordeón defensivo cuando tiene que hacer coberturas se encuentran ya en las galerías del arte de defender.

Pero a todo eso sabe sumarle criterio cuando tiene que decidir qué hacer con el primer pase, apoyos a los laterales cuando algo no funciona en la circulación del equipo y, sobre todo, su aportación al ataque con la potencia del disparo e incluso como una especie de mediapunta, como se le vio en algunos momentos de la final ante el Atlético de Madrid.

Luka Modric evita la presión de Renan Lodi REUTERS

Y el que ha marcado la diferencia con otras fórmulas que ha empleado Zidane es Fede Valverde. El uruguayo ha sido la gran aparición en lo que va de temporada. En la Supercopa además demostró que jugando fuera de posición también suma. Consigue romper líneas con sus conducciones y su desborde, su trabajo defensivo le convierte en esencial para mantener el bloque y su buen primer toque para lanzar al equipo han salido reforzados de este torneo.

Los 'viejos' metrónomos

Toni Kroos salió aún más reforzado de esta Supercopa con su actuación. Beneficiado por lo que supone jugar con tantos centrocampistas, como él mismo reconoció tras alzar el título, fue determinante en la semifinal y volvió a demostrar en la final que es uno de los mejores pasadores de la historia.

El alemán sigue marcando el rumbo del equipo con el timón de la dirección de la posesión en sus pies. Es impecable en las decisiones que toma con cada pase y ha conseguido evolucionar su fútbol incrementando su influencia en el ataque con varios goles desde fuera del área y su genialidad desde el córner.

Isco, durante el Real Madrid - Atlético de la final de la Supercopa de España EFE

Y qué decir de un Luka Modric que parecía condenado a ir apagándose poco a poco y se mostró en Arabia como un sol con mucho brillo para seguir iluminando al Santiago Bernabéu con su fútbol. El croata mantuvo el nivel en la prórroga de la final cuando se rumoreaba que uno de los cambios sería él. Zidane vio el partido de una forma distinta al resto y demostró su confianza en el que fuera The Best y Balón de Oro la pasada temporada.

Isco, la punta de lanza

Y para poner magia a esta variante que tomó Zidane, qué mejor que Isco Alarcón. Por algo sus compañeros le llaman así en el vestuario. El malagueño se encontró como pez en el agua con este esquema, muy potenciado por estar rodeado de centrocampistas y hasta inspirado para cazar balones aéreos en las jugadas a balón parado aprovechando que nadie se espera su remate.

Después de que se dijera al final del verano que hacían falta más centrocampistas para esta plantilla, que con estos no era suficiente, que una baja ponía en jaque el sistema de Zidane o que algunos ya estaban mayores para asumir nuevos retos, el francés ha demostrado que la confianza que puso en ellos con su mensaje de que creía en los 26 jugadores de su plantilla tenía una sólida base futbolística.

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