Florentino Pérez viaja a Rusia para oficializar la renovación de Sergio Ramos y Nacho y el fichaje, por ejemplo, de De Gea en la concentración de la selección española. Este ejemplo de ciencia ficción se ha convertido en realidad con el Atlético y la Federación Francesa. Miguel Ángel Gil Marín posó junto a Griezmann, Lucas Hernández y Lemar, todos ellos vestidos con la ropa del combinado galo, en una foto que no ha hecho más que retratar a Luis Rubiales por su maltrato al Real Madrid y a Lopetegui. 

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Noël Le Graët, presidente de la Federación Francesa, y Didier Deschamps dieron el visto bueno a que los jugadores cerraran su futuro durante la disputa del Mundial. Normalidad incluso con el documental de 'La Decisión' de Griezmann. Una lección en toda regla para Rubiales y la Federación Española, al que la transparencia y el carácter dialogante en el cargo le duró menos de un mes. Porque al igual que su homólogo galo, el máximo mandatario del fútbol nacional dio permiso al Real Madrid y Lopetegui para negociar su futuro hasta que decidió cambiar, tal y como informó EL BERNABÉU, por las presiones del Barça y de su corte de periodistas

La decisión extraña no es la de la selección francesa, sino la de Rubiales. Ya que incluso el mismo Cesc Fábregas firmó con el Chelsea en pleno Mundial de 2014 y también posó con los colores de su nuevo club. También es surrealista que se eche a Lopetegui y luego se pida la cesión de Marchena al Sevilla para que se incorpore al cuerpo técnico. Al final, todo ello demuestra que la guerra es contra el Real Madrid y todo lo que representa. Los enemigos del equipo blanco convirtieron a Rubiales en una marioneta que movieron a su antojo. Los hilos de la Federación no cambiaron de dueño.