Pocas cosas han cambiado tanto el sector de la telefonía móvil como la decisión de Estados Unidos de impedir a Huawei colaborar con empresas estadounidenses. Al no poder usar las aplicaciones y servicios de Google la empresa se ha visto desplazada de mercados muy relevantes como los europeos y, en particular, el español.

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La compañía ha decidido centrarse en otras regiones así como avanzar en otras tecnologías, no sólo en smartphones.

Además, Huawei vendió Honor a un conglomerado de empresas chinas para independizarla y conseguir saltarse el bloqueo de Estados Unidos. Desde entonces, Honor ha estado cerrando acuerdos con empresas como Microsoft y planeando la vuelta a países como España.

Estados Unidos sopesa poner a Honor en la Entity List

Honor 50 en todas sus versiones. Honor Omicrono

El problema es que ahora las administraciones estadounidenses se debaten, según información recopilada por The Washington Post, entre introducir también a Honor en la lista en la que está Huawei y no hacerlo.

La decisión de incluir a una empresa en esa lista o no la toman cuatro administraciones diferentes, dos de las cuales están a favor (Pentágono y Departamento de Energía) y dos en contra (Departamento de Estado y Departamento de Comercio).

Según las dos primeras la empresa es una amenaza para la seguridad nacional, aunque las dos últimas no lo ven así. Es extraño el posicionamiento de las primeras ya que Honor no ha intentando entrar en Estados Unidos, como hizo Huawei, ni tiene una división de redes como su otrora hermana mayor.

El presidente puede tener la última palabra

Joe Biden, presidente de los Estados Unidos de América.

En una situación de empate técnico es posible que el presidente Joe Biden sea el que tenga que decidir hacia qué lado decantar la decisión, pudiendo bloquear de facto la vuelta de Honor a mercados internacionales pero también soliviantar a China.

Eso sí, actualmente Honor tiene participación de empresas públicas chinas, lo que en el país asiático es poco menos que sinónimo de que el gobierno está más cerca de lo que le gustaría a la administración estadounidense.

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