Análisis

Samsung Gear Fit 2, análisis y experiencia de uso

Analizamos la Samsung Gear Fit 2, la smartband con pantalla más completa del fabricante surcoreano. Un producto equilibrado y excelente.

27 junio, 2016 12:12

Ya son varios los años que los wearables llevan entre nosotros y la evolución ha sido notable. La Samsung Gear Fit 2 es la nueva pulsera de actividad, un paso enorme con respecto a la primera generación, que como veremos es mucho más y se acerca más a lo que conocemos como smartwatch que a las típicas pulseras que nos informan de nuestros pasos y actividad diaria.

Samsung Gear Fit 2

Como era de esperar lo primero que vemos en la Fit 2 es que el hardware está a la altura y lo ofrece prácticamente todo. No solo tiene los sensores que esperaríamos en cualquier pulsera de actividad, sino que además incluye GPS y WiFi, dos módulos que hasta ahora pocas pulseras (creo que en conjunto de hecho ninguna) habían incluido hasta ahora.

Hacemos un repaso a las características técnicas de la Samsung Gear Fit 2:

  • Pantalla curva Super AMOLED de 1.5″ con resolución 216 x 432 píxeles
  • RAM de 0.5 GB
  • Memoria interna de 4 GB (unos 2 GB disponibles)
  • Acelerómetro, barómetro, giroscopio
  • Sensor de medición de frecuencia cardíaca
  • GPS y GLONASS
  • WiFi 802.11b/g/n 2,4 GHz
  • Bluetooth 4.2
  • Resistencia al agua IP68
  • Peso: 30 gramos
  • Medidas: 51.2 mm x 24.5 mm
  • Batería de 200 mAh
  • Sistema Operativo Tizen
  • Compatible con dispositivos Galaxy con Android 4.3 y un mínimo de 1,5 GB de RAM, y dispositivos no Galaxy con Android 4.4 y un mínimo de 1,5 GB de RAM

Como veis no le falta de nada, en hardware Samsung ha querido meter en la Fit 2 absolutamente todo, incluso resistencia al agua con IP68. Ahora veremos si es suficiente para satisfacer las necesidades de los más exigentes.

Análisis en vídeo de la Samsung Gear Fit 2

Apuesta por Tizen

Como ya viene siendo costumbre en Samsung para sus wearables, la Fit 2 tampoco tiene Android y nos encontramos con Tizen como sistema operativo. Ya defendí el uso de Tizen en dispositivos anteriores de la firma coreana y lo vuelvo a hacer en este caso. En mi opinión Android Wear está bien para dispositivos más avanzados como smartwatches, pero en el caso de las pulseras de actividad es buena idea disponer de algo más sencillo e intuitivo para el usuario.

Y es que precisamente ahí está la clave del sistema operativo Tizen de la Gear Fit 2, en la facilidad de uso y lo intuitivo que es para el usuario. Cierto es que las primeras veces que lo usamos tardamos algo en acostumbrarnos al uso con dos botones en el que uno es para volver atrás y otro para ir directamente a la home, pero en pocos minutos cualquiera es capaz de dominar el uso de este pequeño dispositivo, no tiene demasiado secreto.

Uno de los problemas que sigo encontrando en Android Wear (que cada vez va a menos y Google está haciendo buen trabajo con ello) es que la cantidad de opciones acaban comiéndose al usuario, y uno no sabe por dónde llegar o qué puede hacer con su dispositivo. La idea de Tizen para dispositivos de este estilo es precisamente solventar ese problema haciéndolo todo más sencillo. ¿Demasiado sencillo? Puede que en ocasiones y que eso nos limite algo, pero al fin y al cabo es una pulsera de actividad, no un smartwatch.

¿Y cuál es la diferencia principal que encontramos en la Fit 2 con respecto a un smartwatch? Ya hemos visto que en hardware no tiene nada que envidiar, así que en principio podríamos casi considerar esta pulsera como un smartwatch pero, ¿por qué no lo es? Para mi la diferencia principal es que son muy pocas las aplicaciones que podemos usar en la Fit 2, al contrario que en un smartwatch donde la idea es que sí podamos ejecutar más aplicaciones. Podemos llevarnos la Fit 2 a correr y usar su GPS para monitorizar la carrera a la vez que escuchamos música desde su memoria interna con unos auriculares bluetooth, y eso está genial, pero por sí sola no hace mucho más. Y eso no es malo, al contrario, creo que es la magia y la grandeza de las pulseras de actividad, hacer bien lo que hacen, y a cambio tener unas 4 veces más de duración de batería (de esto hablaremos más adelante en detalle).

Entrando de forma más práctica en el software de la Fit 2 y en cómo funciona, es bastante sencillo. Tenemos una pantalla principal de home que podemos configurar y cambiar con diferentes skins accesibles por descarga desde la store de Samsung, y desde allí navegamos hacia la izquierda a las notificaciones (podemos seleccionar qué aplicaciones nos notifican y cuáles no para que no molesten) y a la derecha para acceder a los widgets, que podemos eliminar, añadir y recolocar. Por último pulsando el botón inferior entramos en el menú de aplicaciones, desde donde podemos arrancar un nuevo ejercicio, el reproductor de música o consultar la actividad del día.

Para movernos por los menús y aplicaciones solo nos queda el botón superior, que es el de ir atrás. Al principio es normal liar el de home y el de atrás, pero uno acaba acostumbrándose rápido.

Si deslizamos desde arriba la pantalla entramos en un pequeño menú con accesos directos muy prácticos que nos permiten cambiar el brillo de la pulsera, activar el modo «no molestar» para desactivar todas las notificaciones, entrar en el reproductor de música o consultar la batería así como el estado de conexión con el teléfono.

De nuevo me parece un acierto el uso de Tizen, que simplifica mucho el uso de la pulsera.

Uso de Gear Fit 2 en el día a día

Vamos a la parte práctica, al  uso en el día a día de la Samsung Gear Fit 2, ¿cómo se comporta? Pues en rasgos generales muy bien. La pulsera no solo es bonita y con un aspecto moderno y algo futurista que le da un toque muy atractivo, sino que además cumple perfectamente en sus funciones.

¿Qué hace la Gear Fit 2? Esta pulsera está totalmente orientada a monitorizar tu actividad diaria y a darte notificaciones del teléfono en la muñeca.

La monitorización de actividad funciona genial, y algo de lo que más me ha gustado es la detección automática que funciona genial. Es decir, si empezamos a realizar una actividad deportiva o a caminar, la Fit 2 detecta lo que estamos haciendo y empieza a monitorizar y guarda los datos de esta actividad sin necesidad de que entremos en la aplicación de ejercicio y empecemos una nueva actividad. Lo increíble es lo bien que funciona y lo correcto que ha sido detectando los diferentes ejercicios con la que la hemos probado.

Además de actividad tenemos otras dos detecciones automáticas, la de sueño y la de frecuencia cardíaca. La de sueño funciona bien y detecta perfectamente las horas de sueño que hemos tenido, tanto por la noche como si dormimos una siesta corta a otra hora del día. Igual ocurre con la frecuencia cardíaca, si tenemos activado el modo automático consultara a intervalos nuestro pulso y lo irá guardando en un historial.

Toda esta información la podemos consultar luego desde la aplicación S Health, donde podemos explorarla de forma mucho más detallada. Por ejemplo, una vez acabe la monitorización de sueño en la pulsera se nos notifica del número de horas que hemos dormido, y si entramos en S Health podremos ver en detalle las horas de sueño profundo, el tiempo que hemos estado inquietos y la calidad del sueño ese día. Igual pasa con los ejercicios, donde podemos ver el mapa, pulsaciones, ritmo y mucha más información. Llevaba tiempo sin usar S Health y la verdad es que ha mejorado muchísimo, siendo ya no solo una aplicación de ejercicio, si no una suite de actividad completísima.

La segunda función principal de la Gear Fit 2 son las notificaciones, y cuenta con un sistema muy completo. Podemos recibir notificaciones de las aplicaciones que queramos, y lo mejor, silenciar las que no queremos que nos molesten. Personalmente no me gusta nada tener la pulsera constantemente vibrando porque no dejan de entrar notificaciones de Whatsapp, así que dentro de la aplicación Gear del móvil simplemente tenemos que añadir Whatsapp a la lista de aplicaciones sin notificación y dejará de molestarnos. De hecho yo lo mantengo al mínimo, me gusta usar la Fit 2 como notificador de cosas importantes.

Cuando nos llega una notificación la Fit 2 y aparece un aviso. Para entrar tenemos que pulsar sobre este en el momento o desplazarnos hacia la izquierda desde la pantalla principal si la vemos más adelante. Desde aquí no podemos entrar en la notificación y abrirla (salvo en contadas ocasiones como SMS y similares), si no que tendremos que ir al móvil a verla, y esta es una de esas grandes diferentes entre una pulsera y un smartwatch que antes comentaba. ¿Es una limitación? Depende del usuario. Yo prefiero leer un mail en el móvil y no en una pulsera, pero cada uno tendrá sus necesidades. Lo que ganamos con una pulsera es autonomía de uso, y yo me quedo con eso.

Batería con buena autonomía

Desde que el smartwatch, la pulsera de actividad y otros wearables llegaron al mercado mi lucha personal va contra la autonomía de uso y batería de estos dispositivos. Sigo viendo limitadísimo un reloj con una batería que hay que cargar cada día, necesito mucho más, y las pulseras ayudan mucho con eso.

Sony ha hecho un trabajo excelente con esto, igual que ocurre con Pebble, dos fabricantes que a la hora de incluir una pantalla han optado por la tinta electrónica para ahorrar consumo de batería. Y es que en la pantalla está la diferencia, una vez incluimos esta la autonomía empieza a bajar en picado.

Hasta ahora era usuario de la Sony Smartband 2 porque es una pulsera que monitoriza actividad perfectamente y tiene una autonomía de unos 5 días. El problema es que no tiene pantalla, y al menos para consultar la hora siempre va bien, por mínimo que sea.

Por lo que he podido probar de la Fit 2 estamos ante un cambio considerable, ya que ganamos una pantalla Super AMOLED de 1.5″ con 16 millones de colores y casi no sacrificamos batería. Samsung da una autonomía de 3 a 4 días de uso, pero lo cierto es que hemos conseguido casi siempre 4 días, incluso con un uso moderado hemos conseguido llegar a 5 (desactivando la medida automática de frecuencia cardíaca, para mi solo útil durante el ejercicio).

Hay que ser conscientes con el uso y el consumo de batería. Es lógico que no vamos a conseguir 5 días si salimos todos los días a correr una hora y usamos el GPS de la Fit 2 a la vez que reproducimos música por bluetooth, caso en el cual agotaremos más de las mitad de la batería, a lo que nos referimos con este tiempo de autonomía es al uso del día a día. Una vez empezamos a utilizar todos los sensores y funciones de la pulsera la batería cae en picado, pero es lo normal, lo mismo pasa cuando usamos el móvil para salir a correr y ponemos todo su uso al máximo.

Para mi el uso ideal viene por cargar la pulsera después de hacer ejercicio mientras me ducho, sabiendo que si me voy de viaje o voy a pasar unos días de casa no voy a necesitar pasar por el cargador cada noche, para mi una de las situaciones en las que un smartwatch es más problemático.

El cargador de la Fit 2 es una pequeña base magnética a la que la pulsera se agarra en un instante y sin ningún problema, lo que tiene parte buena y parte mala. Lo bueno es que es muy cómodo de poner a cargar y se hace muy rápido, pero lo malo es que tenemos un cargador más que llevarnos cuando salimos de viaje o vamos a estar fuera.

Conclusiones del análisis de la Gear Fit 2

Creo sinceramente que es la mejor pulsera de actividad, y posiblemente uno de los mejores wearables que hay ahora en el mercado.

La clave está en lo bien que funciona, la facilidad de uso de Tizen, el bonito diseño y en una batería con unos 4 días de uso de media sin tener que sacrificar una bonita pantalla curva a todo color ni la resistencia al agua con IP68.

La sincronización con el móvil es inmediata, la consulta de datos de actividad guardados en S Health es muy completa y las notificaciones llegan al instante y funcionan perfectamente. Cambiaríamos pequeños detalles como añadir la posibilidad de que se pudiese cargar por microUSB o poder insertar una tarjeta microSD para aumentar la memoria interna para guardar música, pero en general Samsung ha conseguido un equilibrio excelente entre lo que la pulsera puede hacer y lo que se ha tenido que sacrificar.