Juegos

Angry Birds Fight, pájaros y cerdos se niegan a jubilarse y ahora se pelean

Roxio sigue aferrándose a su franquicia de pájaros y cerdos con Angry Birds Fight, dispuesta a explotar la gallina de los huevos de oro hasta desintegrarla.

11 junio, 2015 11:30

Parece que fue ayer cuando nos divertíamos estrellando pájaros… bueno, en realidad no, en realidad parece que fue hace hace cinco años que es cuando se lanzó Angry Birds… y es que fue hace ya cinco años. Un lustro en el que Rovio ha explotado hasta la saciedad la franquicia pero ha sido incapaz de conseguir ni siquiera acercarse a la gracia y adicción de su primer título.

Desde entonces hemos visto versiones de Star Wars, Transformers, copias de Mario Kart  un RPG. Ahora llega Angry Birds Fight, que uno podría pensar por el título que se trata de un juego de lucha, pero en realidad es un juego de puzzles más en la línea Candy Crush pero ni la mitad de un tercio de adictivo, en el que deberemos juntar combinaciones de pájaros de forma para cargar los poderes de nuestro pájaro luchador en un tiempo determinado. Cuando este termine, comienza la pelea y según los puntos que hayamos conseguido ganaremos o perderemos. Suena emocionante ¿eh?

¿Quieres seguir jugando? Espera o pasa por caja

A medida que vayamos avanzando podemos conseguir nuevas armas para equipar nuestro pájaro y así luchar contra otros luchadores humanos de todo el mundo. A medida que vayamos jugando la energía del barco en el que viajan nuestros pajaritos se irá gastando, renovándose un punto cada media hora… o usando gemas que conseguiremos pasando por caja. Ajá… típica treta de psicología free to play, aunque esta vez es posible que nadie esté tan ansioso por seguir jugando a este juego como para apoquinar pasta.

Mis conocimientos veterinarios no son suficientes como para saber si se puede ordeñar una vaca hasta la muerte, pero si es posible eso es exactamente lo que ha hecho Rovio. En la ola del éxito de su Angry Birds prefirió tirar de licencia y sacar juegos pobres antes que esforzarse en hacer algo que realmente merezca la pena, y lo que han conseguido es que su licencia estrella huela a queso roñoso.