Arthur Schnitzler

Traducción de Adan Kovacsics. Acantilado, 2016. 103 páginas, 16'90€

Uno tiende, con los años, a avergonzarse de sí mismo cuando era joven; ve, desde la madurez, los excesos de juventud, e intenta enmerdarlos así sea con su actitud cotidiana. Una razón purgativa semejante parece que movió a Arthur Schnitzler (1862-1931) a escribir Tardía fama, su breve novela póstuma sobre las hueras ambiciones -y las prepotencias banales- que anidan en todo joven con veleidades artísticas.



La historia transcurre en la Viena finisecular. Saxberger -inolvidable personaje- publicó un poemario de joven, dejó la literatura y comenzó una gris y razonablemente feliz vida de funcionario. Ya jubilado, descubre que los autores de la Joven Viena (talentoso grupo al que perteneció el propio Schnitzler) admiran sus poemas. Y lo acogen en su tertulia, entre ostentosas cortesías. Entretanto el viejo fantasea con recuperar su vocación, a lo que el lector, gracias al sutilísimo juego de percepciones que se trae Schnitzler, asiste compasivo y desconfiado. Es ahí, en la diferencia entre lo que ve Saxberger y lo que ve el lector, en donde se despliega la maestría narrativa del escritor austríaco.



Quien busca fama, y sólo fama, encuentra, habitualmente, infelicidad: esta parece ser la enseñanza de una novela que sin embargo es más. ¿Habría sido más feliz Saxberger de haber insistido en su carrera de escritor? Arthur Schnitzler le hace decir a su personaje que no. Y este, ya instalado en un éxito vacío -que ni siquiera es tal-, pasa a contabilizar los aplausos que reciben los demás poetas.