Ensayo

El desencantamiento del mundo

Marcel Gauchet

27 abril, 2006 02:00

Gauchet, el día que murió Juan Pablo II, en el especial de Radio France

Traducción de Esteban Molina. Trotta/Univ. de Granada. 302 páginas, 22’50 euros

No resulta fácil el ensayo, siempre renovado, de establecer las relaciones entre la religión y la sociedad. Empresa importante y no exenta de riesgos, entre ellos el de la contaminación doctrinal, en un sentido o en otro, Marcel Gauchet la asume con ejemplar rigor en esta obra ya clásica que, por fin, ha sido traducida al español.

El desencantamiento del mundo: una historia política de la religión es un título que desvela, desde la portada, la influencia, nunca negada pero sí matizada, de Max Weber en el pensamiento y el método de Marcel Gauchet. Fue, efectivamente, el sociólogo alemán el que indujo a pensar la modernidad como proceso de secularización o desencantamiento: a partir de la Reforma protestante y a su través se habría desarrollado -casi por doquier- una creciente vocación, profesión e intervención intramundana cuya consecuencia, acaso no deseada, sería el progresivo alejamiento de lo sagrado de la vida pública: la gran profanación.

No niega Gauchet la tesis weberiana, ni la corrige de forma sustancial. Pero la incluye en una historia de mayor alcance. El desencantamiento del mundo no es ni una historia ni una teoría de la modernidad; o sólo lo es en segunda instancia. En primer lugar es un brillante intento de determinar la médula y el nervio de la religión, de la actitud religiosa en general. Para acometer tal empresa arranca Gauchet del más remoto pasado, de la situación anterior a la "revolución neolítica" en la que la religión, "el reino del pasado puro" habría constituido el fundamento del vínculo social y el medio de relación entre el humano y la naturaleza, así como la fuente de su propia autocomprensión como humano: momento, largo momento, en el que la religión lo permeaba todo, en el que no era ni pensable ni posible la escisión entre inmanencia y trascendencia.

Pues en realidad es precisamente esa escisión la que entraña "el de-sencantamiento del mundo". Es precisamente la distinción -nebulosa, nítida o radical- entre cielo y tierra pensados y vividos como dos ámbitos separados la que se insinúa como prólogo a un proceso de secularización que no se encierra en los estrechos límites de la modernidad (que, eso sí, habría acelerado y generalizado tal proceso) sino que es coextensivo con la historia: con lo que por historia cabe entender, y que tiene en la creacción y en la acción del Estado su comienzo y su método. Hipótesis arriesgada, hipótesis ambiciosa. Pero la descripción que Marcel Gauchet hace del surgimiento de la escisión y de las dinámicas de la trascendencia y de la inmanencia es más que persuasiva. Como lo es la poderosa segunda parte del libro en la que el cristianismo, "la religión de la salida de la religión", es sometido a minucioso escrutinio.

El actual debate al respecto del retorno de la religión, o el debate al respecto del auge de los fundamentalismo, han estimulado copiosos estudios, no siempre acertados. El desencantamiento del mundo precede a muchos de ellos, supera a la gran mayoría de ellos. Anterior a las actuales preocupaciones, no es, sin embargo, ajeno a ellas. Una entrevista entre el autor y el traductor, Esteban Molina, que cierra esta edición española, revisa el contenido general del libro en relación con la actual coyuntura.

La estimulante lectura de este denso trabajo instruye, sin duda, en la interpretación de los presentes debates, o combates, en torno a la religión. Va mucho más allá: propone una teoría de lo religioso; y una teoría de la historia y de la sociedad. Nada menos.