Image: Evelyn Botella celebra sus 35 años como galerista

Image: Evelyn Botella celebra sus 35 años como galerista

Arte

Evelyn Botella celebra sus 35 años como galerista

"Me interesa mucho el arte, pero mucho más los artistas"

19 noviembre, 2010 01:00

Evelyn Botella durante la exposición de Cruz Novillo Chairs

La galerista acaba de inaugurar la exposición Luces y sombras, 1975-2010 con motivo de su aniversario

Dirige su galería desde 1975, ha sido mucho tiempo presidenta de la asociación nacional de galeristas y ha vivido en primera persona los cambios del arte de los últimos años. Evelyn Botella llegó a Madrid hace mucho tiempo. Hija de emigrantes europeos a la Norteamérica de los albores del siglo XX, nació en Nueva York, "allí se conocieron mis padres, un suizo y una francesa huidos de la Europa de posguerra. Yo me casé con un español y aquí han nacido mis hijos, así que no sé muy bien de dónde soy...", comenta cuando habla de sus orígenes.

Como otras galeristas de su generación, también ella comenzó a trabajar arropada bajo el manto cálido de Juana Mordó: "Nos unía una gran amistad, me ayudó mucho a abrirme camino y fue ella quien me presentó a unos colegas latinoamericanos con los que inauguré el primer espacio, fue en 1972". Así nació AELE (de Arte Latinoamericano), con los mejores nombres del arte suramericano del momento. Pero, a pesar de todo el esfuerzo, la respuesta no fue la esperada. Un cambio de línea y de espacio la llevaron a Puigcerdá, uno de los encantadores callejones que salen de la calle Jorge Juan, en pleno barrio de Salamanca; allí empezó en 1975 con sus socios de AELE, pero pronto decidió volar en solitario, "debía abrirme al arte internacional y de algún modo me independicé", cuenta.

Renovación y nuevo espacio
En 2007 llegó el último y definitivo cambio: traslada su galería al barrio de Chamberí y abandona definitivamente el sobrenombre de AELE, las siglas que le habían acompañado durante toda su carrera. "Hay que renovarse -afirma optimista-. La yedra de Puigcerdá es irrepetible, pero tenemos otras comodidades y los artistas están muy contentos con el cambio". Y es que son ellos la mayor preocupación de Evelyn Botella quien no duda en sentenciar: "Me interesa mucho el arte, pero mucho más me interesan los artistas". Con algunos lleva media vida trabajando, "algunos incluso se han ido y han vuelto", comenta.

Y aquí, en su nuevo espacio es donde le ha tocado celebrar sus 35 años al frente de una galería de arte contemporáneo. No ha querido darle a la exposición un aire especialmente festivo, pero sí ha querido reunir en esta muestra, Luces y sombras, 1975-2010, lo mejor que ha pasado por su galería, ver lo que se ha hecho para poder seguir mirando hacia el futuro. Rufo Criado, Cruz Novillo (clásicos en su sala), Marisa González, Pablo Márquez o Sofía Madrigal son algunos de los nombres que le acompañan en esta ocasión especial. Confiesa que el momento es complicado y también por eso ha hecho una exposición asequible: "He elegido obras de pequeño y mediano formato, con piezas accesibles para los artistas y para los coleccionistas". En cuanto al título de la muestra, ¿tiene que ver con la mala coyuntura económica? Es más bien que "todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras".

De ferias y otras políticas culturales
No veremos a Evelyn Botella en ARCO y, aunque en otras ocasiones ha luchado por estar ahí, esta vez se muestra firme con su decisión: "No veo la utilidad concreta de participar en una feria así. Yo no trabajo con nombres internacionales y lo asumo, son buenos artistas, pero todos debemos saber dónde estamos. No me cierro en banda a las ferias, pero el momento es muy complicado. Este año descansaremos, no pasa nada". Y aquí flaquea un poco y no puede ocultar cierto pesimismo. Piensa en voz alta: "En las ferias no se puede trasmitir el esfuerzo de la labor desarrollada. Hay otras opciones. Tengo la pantalla del ordenador aquí delante y creo que quizá sea la mejor manera de difundir la obra de un artista. Desde luego es la del futuro".

A la hora de hablar de política cultural vuelve a salir la queja eterna de los galeristas: la reducción del IVA para las ventas de obras de arte, el hadicap que supone ser comercio y cumplir a la vez una labor cultural, "somos mecenas y lo asumimos porque es fascinante pero..." Y muestra de nuevo su preocupación por los artistas: "Se tiene muy poco en cuenta a los creadores. Por ejemplo, acaba de inaugurar un nuevo centro de arte en Alcobendas, en Madrid, pero, ¿cómo ayuda esto al artista, cómo va a funcionar, que misión real tiene?", se pregunta.

A pesar de todo, el balance de estos años es bueno y hay más luces que sombras en su cubo blanco. Asegura Evelyn Botella que ahora ve las cosas más claras y que disfruta igual que antes de los montajes, de las inauguraciones, viendo las obras nuevas que le traen sus artistas a la galería... Un objetivo a medio plazo: "Poder seguir trabajando: eso ya es un reto".