Image: Un autre pont de vue

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Arte

Un autre pont de vue

Centre d'art contemporain de Noisy-le-Sec. Del 18 de septiembre al 20 de noviembre

18 octubre, 2010 02:00

Imagen de la exposición en el Centre d'art contemporain de Noisy-le-Sec

Nuevos modelos de percepción del espacio urbano es lo que propone la comisaria española Carolina Grau en Noisy-le-Sec.

La exposición es el resultado final de una investigación realizada por la comisaria en la residencia de tres meses que ha disfrutado en el barrio parisién de Noisy-le-Sec. El título de la exposición alude a una necesidad de buscar nuevos modos de entender la relación entre la imagen, la ciudad y lo cotidiano, toda vez que es un asunto que ha caminado de la mano durante décadas. La idea de Carolina Grau es la de reunir un conjunto de trabajos que ofrezcan nuevas lecturas de imágenes que son en apariencia cotidianas y cercanas pero que albergan matices ocultos. Para ello, los artistas centran su interés en lo que no es del todo visible, lo que ha quedado eclipsado por el paso indeleble del tiempo, lo que no pertenece a lo estrictamente real pues se encuentra en el acervo metafórico o incluso onírico, lo que no siempre resulta, en definitiva, aprensible para una mirada convencional.

Cinco son los artistas seleccionados: Gerard Byrne, Marcelline Delbecq, Peter Piller, Józef Robakowski y Amie Siegel. Los más conocidos en la escena internacional son Byrne y Piller pero no dejen de detenerse ante el resto pues deparan interesantes sorpresas. Byrne, irlandés de 1969 afincado en Dublín, saltó al primer plano de la actualidad cuando presentó su famosa 1984 and Beyond en la bienal de Venecia de 2007, cuando representó a su país. Era una cáustica mirada hacia el futuro que nace de un artículo publicado por Playboy en los sesenta y en el que participaban algunas de las mejores plumas de la ciencia ficción americana. Su interés por las diversas nociones temporales es evidente. En la pieza que aquí presenta, lo que interesa al artista no es tanto el espacio urbano representado como la situación temporal en que la imagen cobra entidad. Son fotografías que parecen tomadas en un tiempo ya lejano que dan lugar a un fluir de reminiscencias de otra época.

Los trabajos de Marcelline Delbecq crea vínculos entre la imagen y el sonido. A imágenes fotográficas enfrenta narraciones en audio que resultan a un tiempo inquietantes y seductoras para el espectador. En la exposición presenta imágenes del edificio que acoge la exposición, La Galerie. Una de ellas es un plano amplio y la otra una suerte de closeup. La narración que propone la artista a través del audio camina a caballo entre lo real y lo construido, entre lo reconocible y lo que pertenece a ese terreno, inexplorado y ficticio, en el que tendemos a sentirnos más incómodos.

Peter Piller, que debe resultar familiar al público español por sus exposiciones en la galería barcelonesa ProjecteSD, presenta dos conjuntos de fotografías. Piller es el clásico fotógrafo que no fotografía, que roba las imágenes de diferentes fuentes, desde Internet hasta publicidad o el diseño. Una de las series que presenta está compuesta por imágenes tomadas de webcams donde hay mujeres que se exhiben en interiores domésticos. Son imágenes capturadas en el momento en que la mujer no aparece, justo en el instante en que deja de dirigirse al cliente para comenzar su "actuación". Son esos momentos inciertos que ocurren entre dos bloques narrativos, como en tierra de nadie, los que interesan al artista y en los que ante la ausencia de la mujer es el color el que proporciona el concepto. El otro grupo de imágenes son tomas de todos los motivos imaginables que el artista manipula para extraerles cualquier matiz que las haga reconocible. Es como si las anulara para que puedan formar parte de conjuntos homogéneos entre los que el espectador vaga sin apenas pistas.

Entre Peter Piller y Józef Robakowski existe más de una diferencia más allá de su desfase generacional. El artista polaco, ya un clásico, ha venido trabajando en ámbitos domésticos casi toda sus carrera, por no decir que apenas ha salido de su casa para tomar fotografías y rodar kilómetros y kilómetros de metraje. El punto de vista que le da el marco de su ventana es más que suficiente. Su mirada hacia un motivo concreto puede tener muchas lecturas pues van desde lo que ocurre en el momento mismo en que la imagen surge, esto es, del momento presente y anecdótico, cuestiones de más amplio alcance relativas al panorama social de su país.

Finalmente, las imágenes en movimiento de Amy Siegel vuelven a abundar en el tema del tiempo. Las suyas son imágenes de Berlín en las que se vierten diferentes nociones temporales. Pasado y presente proponen una mezcla extraña de la ciudad que más veces ha sido reconstruida de Europa. El acierto de las imágenes de Siegel es que son concretas y abstractas a un mismo tiempo, hablan de lugares reconocibles, pero dejan hueco para la poesía que habita en lo desconocido.