Hola, amigos. 

Estoy con la lectura de un ensayo muy interesante, Vidas baratas de Alberto Olmos, que reivindica lo cutre como saludable aspiración ciudadana (o casi) y sostiene, grosso modo, que practicar el cutrerío es una forma entrañable de estar fuera de sitio, de querer y no poder, pero también de mantenerse al margen de lo peor. Y lo cutre de hoy será lo vintage del mañana, lo guay, lo hípster, lo mejor. Sin embargo, según el diccionario de la Real Academia de la lengua, lo cutre no tiene escapatoria ni redención posibles, y tampoco perdón de Dios, pues significa “pobre, descuidado, sucio o de mala calidad”, y también (en una segunda acepción) “tacaño, miserable”. 

¿Qué es para vosotros lo cutre, amigos? Contádmelo, en clave narrativa, a partir del lunes que viene. 

Veamos, entre tanto, quienes son los finalistas de la semana dedicada a la literatura. 

Musas

Le gustaba escribir de día, cuando más descansado estaba, pero de noche las musas no le dejaban dormir.

Loa 

Nadie podía imaginar que sus delicados poemas los componía el androide que se trajo de Japón.

Final

En la firma de libros le acusaron de no ser el verdadero autor de la novela; el escritor, indignado, desveló el final de la misma.

Marta

Pensó acabar con todo; empezó escribiendo la nota de suicidio y terminó redactando sus memorias.

Elizeus

Leyó tantas novelas sobre la vida aristocrática, que hoy se niega a salir de su casa. —Es tanta la vulgaridad que hay en la calle —dice.

Sayago

Regresa tarde a la cueva. Con gestos y sonidos vagos fabula una explicación, sin saber que acaba de crear el primer relato de la Historia.

Gaitán

El amor del humilde librero y la sencilla bibliotecaria dio lugar a una descendencia de grandes editores, autores y críticos literarios.

Óscar Quijada Reyes

Cuando aquella mujer expiró, algunos novelistas y poetas reconocieron, tardíamente, su influencia a través del género epistolar.

Markus 

A ella no le gustaba que mencionaran «Mis historias de amor», el último best seller de su marido.

jusoll

De joven leyó una biografía de Hemingway y quiso ser escritor. Aprendió a fumar y beber, en lo cual sobresalió, pero nunca escribió nada.

Elizeus

La astronauta, ante la enorme belleza del nuevo planeta, dijo con voz entrecortada: —Debimos enviar un poeta.

Jorge Alonso Curiel

Al acabar de leer aquella novela, echó un par de lágrimas. El robot miró a su alrededor por si alguien le había visto.

Pilar Alejos

Cansado el microrrelatista de no superar su bloqueo, dejó la página en blanco y lo tituló "El fantasma".

Miguel Á. Molina

Cansado de aparecer en una trilogía tras otra, el protagonista de la saga literaria de moda decidió desaparecer de la mente de su autora.

Porto

Lo consideraban el mejor escritor de literatura fantástica. Cuando iba a empezar una novela, dejaba de tomarse la medicación.

Leiva

El famoso escritor se echó a llorar, arrepentido, cuando el dictador ordenó la quema de libros y no incluyó su obra.

Brunetti

En la caseta de la feria del libro siente la misma soledad que sintió mientras escribía lo que pensaba iba a ser un éxito de ventas.



Jorge Alonso Curiel 

"Sé que le gusta", le dice la enfermera a una de sus compañeras, en un descanso del libro que le lee a la paciente en coma. 

gpm

Estaba harto de su aburrida y solitaria vida. Apagó la tele, se dio una ducha y, tras arreglarse, salió a la calle para ir a la biblioteca.

Untu 

Tras años sin inspiración, el escritor hizo lo indecible para que su novia, a la que amaba y con la que era muy feliz, lo abandonase.

Y uno, de regalo:

Óscar Quijada Reyes 

Ya envejecido, lloró cuando le dijeron que, en sentido estricto, las reseñas de libros que redactó toda su vida no eran literatura.

Para aparecer con nombre y apellidos en el anuncio del ganador escribid, por favor, a cuenta140@elcultural.es

Gracias.

Saludos cordiales.