¡Buenos días!

Estuvieron muy cerca de ganar los siguientes poemas:

Medea

El aleteo de periódicos traspapelados

inunda las calles del saxofón

bajo la orina del borracho tiembla la voz del mundo.

Es muy evocadora la imagen inicial, como si pudiéramos ver esas hojas volando bajo la música sugerente del saxo. Hay una amenaza que se cierne sobre la lectura en estos versos largos que tratan de acotar un mundo, con su temblor al acecho. Buen final.

Marta

Las teclas bailan claqué

las notas respiran en el metal

la piel vibra bajo tus manos

La sutileza expresiva del comienzo marca el paso y el ritmo de este poema contenido que se va afinando en sentido y matices especialmente en el segundo verso, antes de que un verso de cierre que se afirma en una sensorialidad intimista lo redondee con acierto.

Micene

Laberintos de arena trepan por tus muñecas.

Reptan el Sinaí las leyes derogadas.

La tierra prometida se aleja a lomos de la niebla.

Versos labrados con imágenes muy plásticas que pugnan por salir de su propia maleza, entre la imagen bíblica simbólica y la letra de la ley cuando se queda atrás. Algo así sucede en el espléndido tercer verso, con el paraíso perdido en su propio borrón. Bueno.

Pero el ganador es

Píndaro

Me anillé a tu compromiso nómada

y desplumaste mi alma de mirlo bohemio

con tu lisonjero caballo troyano.

El valor de este poema de imágenes conceptuales que se asocian con naturalidad -pero también con fricción entre contrarios-, es su acierto al nombrar otro pacto roto que te rompe. El confesionalismo está muy bien marcado, se expresa claramente y nos hace pensar que el caballo de Troya suave y “lisonjero” a todos nos engaña alguna vez.

Tema de la semana: “Efectos secundarios”. Pueden esconderlos las vacunas o cualquier circunstancia de la vida, andar en el alambre con el riesgo a los pies o lanzarnos a un arco de ventaja, con el sol en los ojos. Escribamos sobre los efectos secundarios del amor, el quebranto o la pérdida, la enfermedad o el éxito, la familia o la amistad, el dolor en la piel brutal del abandono, en 3 versos y no más de 140 caracteres. Escribamos sobre aquello que nunca presagiamos, o de lo que asumimos como riesgo antes de caer. Porque todo los guarda en su revés, y no siempre suponen un fracaso.