Hola, amigos. 

Podéis empezar a escribir sobre los gimnasios. 

El cuento ganador de la semana pasada, dedicada a la juventud, ha sido…:

MJR 

Hacía ganchillo en el zaguán de la casa, contemplando con envidia a las jovencitas que paseaban por la carretera muertas de aburrimiento.

La actividad de la anciana, anciana en elipsis, contrasta con el tedio de unas jovencitas envidiables por lo que tienen: la vida por delante, una vida que malgastan o que no saben aprovechar porque aún no valoran que el tiempo es limitado. El relato, así, retrata un desequilibrio proverbial, el que enfrenta a la sabiduría con la juventud y al tiempo con la vejez. Desde la perspectiva que dan los años se puede envidiar la juventud por lo que supone de regalo de tiempo y por lo que tiene de posibilidad de regresar y tener una segunda oportunidad y eso también está latente en el relato, pero despachado con ironía, pues la protagonista está entretenida con su ganchillo y las jovencitas muertas de aburrimiento mientras deambulan por la carretera. MJR ha puesto cada pieza en su sitio para señalar con gracia y finura que cada edad tiene su cruz. Enhorabuena, María Jesús Rodríguez Hernández, por el relato, estupendo, y por el premio.  

Otros micros, también sobresalientes, pudieron haber ganado: 

Biso 

Mientras él se llevaba la mano a la cabeza, los demás veían cómo volaba su juventud con aquel golpe de viento.

Telón de fondo 

Con la íntima convicción de tener toda una vida por delante, corrieron jubilosos hacia el mar dejando atrás una ondeante bandera roja.

Saludos cordiales