¡Buenos días!

Estuvieron a punto de ganar los siguientes poemas:

Reality

Bajo la piel sepia de la postal

agonizan

nuestros colores.

Contención expresiva para un poema que parte de una imagen evocadora, esa “piel sepia de la postal”, que nos trae el recuerdo de viajes pasados, de recuerdos perdidos. Ahí es donde agonizan “nuestros colores”: nuestra vitalidad, la ilusión de vivir. Bueno.

Milo

Gatearemos de nuevo

como un otoño arrepentido

de ser carne podrida.

“Gatearemos de nuevo”, nos pondremos de pie. De nuevo aprenderemos a vivir, a levantar el paso y la mirada, sí, pero “como un otoño arrepentido / de ser carne podrida”. Recordaremos que somos exactamente eso: una terminación, su cuenta atrás.

Lunes

El sol que ilumina tu rostro

es frío como el hielo

y sin embargo hace bailar al viento entre las ramas

La sencillez del comienzo, clara y directa, con esa luz del sol “que ilumina tu rostro” nos introduce en la lectura también con esa luminosidad. Sin embargo, muy cerca acecha el misterio de vivir, porque baila “el viento entre las ramas”. Sutileza elegante.

Pero el ganador es

Charo Velázquez Guerra

Quiero disecar sirenas

pero las ballenas se hacen oír;

me destierro y el horizonte quema un volcán.

Comienzo de manifiesta extrañeza, con ese “Quiero disecar sirenas” que introduce el elemento mitológico para, a continuación, incluir un poderoso punto de giro: “Pero las ballenas se hacen oír”. ¿Qué salida nos queda? Escapar de nosotros mismos –“me destierro”- y asistir a la explosión plástica de asombro que es vivir, con ese “horizonte” que “quema un volcán”. Más allá de los deseos y la frustración, la vida aún es sorpresa.

Tema de la semana: “Negociaciones”. Las vemos cada día en las noticias. Hay negociaciones entre los grupos políticos. Se reparten sillones, alcaldías, consejerías o ministerios, por un presunto bien común que luego nos aprieta en la garganta. Pero hay otras negociaciones duras: una separación, un divorcio, la custodia de los hijos. Las negociaciones de trabajo. Las personales. Las amorosas. Las negociaciones para poder vivir. Y la gente que entiende que negociar consiste, más allá de una cierta cordialidad impostada, en imponer su voluntad a los demás. La gente que no sabe ceder, que no ha sabido nunca. Escribamos de esto, en 3 versos y no más de 140 caracteres con espacios en blanco incluidos. Escribamos sobre la necesidad de ceder en cada negociación, pero también de mantener una firmeza necesaria y dura, para que no nos pisen los demás.