Irina Kouberskaya en el centro con el equipo de Tribueñe, del que es directora

La directora rusa ha triunfado en San Petersburgo con su traducción y dirección de Bodas de sangre.

Las traducciones al ruso de La rosa de papel y Ligazón de Ramón María del Valle-Inclán que realizó y dirigió Irina Kouberskaya (Moscú, 1946) en el teatro gubernamental Fontanka han estado seis años en la cartelera de San Petersburgo. Ya en su momento Stanislavsky quiso llevar a su país Luces de Bohemia pero, por alguna razón, el proyecto no surgió. "Valle-Inclán es complejo aquí y allí. Es tan extraordinariamente poético y simbólico, que este mismo simbolismo y la palabra corta que reúne en sí todos los conceptos no gusta todavía en la humanidad", explica Kouberskaya. Un crítico ruso ha escrito: "ahora todo lo escrito antes de Valle-Inclán me parece patinaje sobre hielo". El último éxito de la directora en su país natal ha sido Bodas de sangre de Federico García Lorca. "A ambos autores les considero mis maestros espirituales", nos dice la directora del Teatro Tribueñe, una de las salas más reconocidas de nuestro teatro alternativo.



Pregunta.- Traducir a Valle-Inclán y a Lorca al ruso debe de ser una tarea complicada.

Respuesta.- Complicadísima. Descubres trampas en traducciones anteriores constantemente. Traduciendo La casa de Bernarda Alba encontré que el traductor, que era muy prestigioso, tomó una acotación de Lorca "drama de las mujeres en los pueblos de España" literalmente y les puso lenguaje pueblerino. Y claro, aunque el argumento es atroz todos los personajes hablan un lenguaje sublime. Esta magia se pierde y aporta cotidianeidad y eso no es ni Valle-Inclán ni Lorca porque ellos son todo menos cotidianos. Son poéticos, mitológicos, simbólicos pero cotidianos no. Y al añadir cotidianeidad matas al poeta. Ahora nos surgió en Boda de sangre, que también tuve que traducir, añadir y corregir. Traducir es una tarea compleja y responsable.



P.- Pero Bodas de sangre ha sido todo un éxito en su país.

R.- Sí. La gente podía disfrutar de nuestra escenografía, de nuestros movimientos, interpretación y leer los subtítulos de una traducción correcta. Lorca una vez más conquista el mundo porque primero es Lorca y segundo la gente que ha intentado encontrar en él un maestro.



P.- Lorca es universal en ese sentido, ¿no?

R.- Sí. Cuando empiezas a dirigir o a preparar una obra de Lorca no sabes exactamente qué puedes añadir después de la grandiosidad del genio pero sabes muy bien qué no debes hacer. Entonces la obra surge rechazando todo tipo de estereotipos. Esto te ayuda y se crea una sensibilidad común con los actores y la obra se hace a sí misma. Yo en ningún momento quería sacarla de la geografía andaluza pero de pronto ví la obra en el vuelo fuera del planteamiento tan trillado de Andalucía y del costumbrismo y la encontré muy en el aire con mantras tibetanos, sones africanos, con liturgias múltiples de muchísimas creencias. Lorca se ha hecho universal en nuestra obra. Se ha potenciado su lenguaje simbólico y mitológico y la escena del bosque se convirtió en algo nunca visto porque sus símbolos han descubierto su lenguaje primero. Él se inspiró en tragedias griegas cuando escribía esta obra. La hemos hecho vertical. No hemos cambiado ni una sola palabra, ni una coma, ni adaptamos a nuestra ignorancia el texto. Es puramente Lorca tal como él la escribió.



P.- ¿Adaptando se puede perder la esencia del texto original?

R.- Desde luego. Debemos saber que nosotros tenemos que aprender de los genios y no acomodarlos a nuestra ignorancia. Hay que ponerse de puntillas y es una gran enseñanza.



P.- Hay tantas adaptaciones y versiones de Lorca que hacer algo diferente con sus textos debe de ser complicado. ¿Cómo se enfrentan a cada texto, a cada proyecto?

R.- Efectivamente. Te encuentras con mucha pretensión, vulgaridad, pseudo encuentros y, sobre todo, mucha soberbia. Creo que el director tiene que ser muy humilde con Lorca y desde ahí nace la versión, no nace porque impones tu versión. A Lorca no hay que imponerle, te debe ayudar a abrir una ventana más de su alma. En nuestra Bodas de sangre no hay Andalucía, ni escena de boda, ni costumbrismo tal como lo enseñan en los teatros pero sí la boda como ensoñación de una niña de 15 años imaginando las costumbres de su pueblo.



P.- Esta joven se enfrenta al texto sin prejuicios.

R.- Tiene una fuerza brutal. Ella lo hace desde el entendimiento absoluto del texto. Considero que con los niños y adolescentes hay que ensayar lo menos posible, hay que dejarles que se expresen.



P.- Con quién es más fácil trabajar, ¿con jóvenes o con adultos?

R.- Es más fácil trabajar con cualquier persona que está en una aventura y con ganas de romper sus propias fronteras. Que no se protege con estereotipos, que buscan una verdad que no conocen. Aquí nace el do de pecho de cada uno.



P.- ¿Cómo ve la situación del teatro hoy en día?

R.- Han surgido muchos talentos, empieza a ser un panorama muy rico con gente de gran capacidad y con una libertad de expresión muy específica. Esto me alegra, pero me apena que todas las puertas que deberían estar abiertas se están cerrando. Me da también pena que tendrán que cruzar la frontera para que les aplaudan como nos lo han hecho a nosotros. Y, al mismo tiempo, a pesar del surgimiento de estos grandes talentos hay un gran vacío de nuevos espectadores, que la enseñanza fue nefasta respecto a las artes, que fue castrante, inquisidora y potenciadora de idioteces. En la enseñanza vamos a lamer heridas durante mucho tiempo hasta que surja este nuevo espectador, que va a surgir porque es una necesidad orgánica del cerebro verse sorprendido por nuevas lecturas sobre la vida misma como hacen los científicos, biólogos, etc.



P.- ¿Qué se puede hacer para que este nuevo público que tiene que surgir se inicie en el mundo del espectáculo?

R.- Desde pequeños hay que inducir el papel y el placer de saber, de aventura, de aprender, que es lo que están atrofiando. La vida y la muerte son conceptos más grandes, más mistéricos. Cuando aceptamos nuestra ignorancia y vamos hacia la aventura del conocimiento en nuestro cuerpo va a nacer un espectador valiente para el teatro y para la vida misma. Un espectador activo, observador y transformador. Ahora la enseñanza es miedo y memorización. La sociedad está de espaldas al alma y no estamos hablando de dogmas o religiones, no tiene nada que ver. El alma existe haya iglesia o no, como un riñón existe haya un cirujano o no. Es un dolor muy grande, una preocupación, pero seguimos trabajando para que se despierte la sensibilidad lo más pronto posible porque es lo único que une a los seres humanos.



P.- De hecho muchos jóvenes achacan a los clásicos el atributo de densidad.

R.- Claro, porque ven solo argumento y no ven que todos los clásicos tienen un mundo simbólico y mitológico muy amplio en el que se cierra todo el círculo de nuestra existencia y entonces ellos no lo leen indagando lo que querían decir. Todos han escrito en clave y esa clave es el futuro de la humanidad, no han educado en la búsqueda de la verdad. Me da pena que la palabra desesperación reine cuando todo en la humanidad es esperanza.



P.- ¿Qué clásico de la literatura le queda pendiente dirigir?

R.- Todos los clásicos están esperando una respiración. Constantemente estoy analizando cómo hacerlo. No soy directora a la comodidad del público, a mí me gusta mucho incomodar. Encuentro temas que son difíciles de digerir y de dirigir. Ahora hemos lanzado una obra que pide prolongación, Navegando por ideas escondidas, ideas de Dostoievsky, Herzen, Chéjov, de grandes escritores rusos. Son unas mentes privilegiadas que han elucubrado posibilidades de Rusia, de Europa, de sus destinos. Son textos actuales y las ideas brillantes tienen que triunfar por encima de la idiotez. Con sorpresa descubrí que la gente necesita pensamientos inteligentes. Ahora estoy pensando cómo completarlo con pensamientos de Nietzsche o de Platón. La gente quiere desidiotizarse, quieren pisar un terreno que te dé un gran vuelo de pensamiento. Lorca amó al ser humano y esto es lo que le hizo grande. Se debe seguir a estas personas que tienen fe en el ser humano y no a quienes lo destruyen.



@scamarzana