Javier Perianes. Ilustración: Luis Parejo

Sus maneras suaves, elegantes y poéticas al piano campean por el mundo. En su último guiño a Mendelssohn, Perianes (Nerva, 1978) sublima esas cualidades. Temple exquisito y pellizco lírico.

¿Qué libro tiene entre manos?

Dos regalos de dos buenos amigos, El balcón en invierno, de Luis Landero (un libro absolutamente fascinante) y El Muro de Hierro de Avi Shlaim, un análisis profundo y muy interesante sobre el conflicto en Oriente Medio.



¿Algún libro lo abandonó por imposible?

Alguno que otro, pero ya hace mucho tiempo...



¿Hubo un concierto/un director/un compositor determinante en su decisión de dedicarse a la música?

La verdad es que no recuerdo ningún punto de inflexión. Todo ha sido un proceso natural y paulatino.



¿Con qué histórico pianista le gustaría tomarse un café?

Sin duda con Arthur Rubinstein. Su carisma, su pianismo, su sonido mágico y su magnética personalidad siempre me han fascinado.



¿De qué artista le gustaría tener una obra en su casa?

De muchos, pero si tengo que nombrar uno de los que aún están entre nosotros, diría que de Martín Chirino, el gran escultor canario.



¿Cuántas veces va al teatro al año?

Menos de lo que me gustaría por el ritmo de viajes que llevo. La última vez que estuve fue para ver Burundanga. Muy divertida.



¿Qué receta extendería para que los jóvenes se sumen a la música clásica?

Ojalá la tuviera, pero me temo que no conozco ninguna receta mágica. Lo que sí me parece fundamental es la presencia no solamente de la Música, sino de las Bellas Artes en general, en el proceso formativo desde sus comienzos. Conseguir que la cultura forme parte de sus vidas es la mejor manera de sembrar vocaciones.



Aparte de las de Mendelssohn, ¿qué otras partituras le dejan sin palabras?

Si empiezo no acabo. El repertorio está lleno de joyas en todos los ámbitos (ópera, música de cámara, sinfónica, recitales instrumentales …). El reciente CD de Mendelssohn Romanzas sin palabras ha sido una experiencia fascinante sobre un compositor no tan presente en las salas de concierto como merecería.



¿Le importa la crítica? ¿Le sirve para algo?

Me importa la autocrítica. Te hace crecer y avanzar.



¿Qué música escucha, aparte de clásica? ¿Es de iPod o de vinilo?

Cuando estoy de viaje es cuando más música escucho, en el iPod o en el ordenador. Cuando estoy en casa el tiempo libre del que dispongo prefiero dedicarlo a disfrutar de mi familia, esposa y amigos, ir al cine, al teatro, pasear, hacer deporte … y, cómo no, siempre que es posible disfrutar de un buen concierto en vivo.



¿Están los recortes desafinando las orquestas españolas?

Desde luego, y no solo las orquestas, muchas otras instituciones y en muchísimos otros ámbitos.



¿Es usted de los que recelan del cine español?

En absoluto. Siempre se han hecho películas fantásticas en España y ahora además habría que sumar el aumento de la calidad de las series españolas. Soy un fan más, desde luego.



¿Cuál es la película que más veces ha visto?

Mejor Imposible. Me parece que Jack Nicholson, Helen Hunt y Greg Kinnear están insuperables. No me canso de verla.



Si asociaran sus dotes pianísticas con las de algún jugador de fútbol, ¿con cuál le gustaría que fuese?

Esta asociación mejor que la hagan otros …pero al final de la temporada (risas).



¿Le gusta España? Denos sus razones.

Desde luego que sí. Hay un talento extraordinario y culturalmente me siento muy ligado a nuestra manera de entender la vida. Cuanto más viajo más echo de menos ciertos detalles que en el día a día no parecen tan relevantes. Por otro lado, desafortunadamente también hay aspectos de nuestro país que me convencen menos y de los que no podemos estar tan orgullosos.



Una idea para mejorar nuestra situación cultural...

No voy a ser muy original. Más que una idea es una necesidad y una medida lógica en consonancia con nuestro entorno: bajar el IVA cultural que tanto daño está haciendo, impulsar una Ley de Mecenazgo y, desde luego, invertir en Educación.