David Peña Dorantes, Manuel Borja-Villel, Juan Aparicio Belmonte

Entre los muchos lugares posibles elijo uno donde sólo he estado un día y que aparece en la sección III de mi libro Rapsodia. En Mantua, en la plaza de Sordello, en el Palacio Ducal, donde por otro lado se conserva una de las mayores simas de la historia de la pintura, La cámara de los esposos de Mantegna, hay, antes de llegar a ella, una estancia donde no hace demasiadas décadas se rescataron otros frescos de extraordinario valor, aunque en parte borrosos y de por sí monocromos, por su carácter de estudio previo de una pintura nunca terminada. Me refiero a los frescos del ciclo caballeresco del Rey Arturo, obra de Pisanello. Son por más de una razón profundamente impresionantes dado que, aparte de ser una extraordinaria manifestación plástica del tema artúrico, evocan como todo pinasello un mundo caballeresco desvanecido y una etapa esencial en la historia de la pintura.



Pocos meses antes de morir me decía Mingote sobre estos frescos que aunque quizá la palabra emocionar no era la adecuada, nada le emocionaba más que estos frescos de Pinasello.



Pere Gimferrer (Barcelona, 1945) es poeta. En 1985 fue elegido miembro de la Real Academia Española, y en 1998 ganó el Premio Nacional de las Letras Españolas. En 2010 obtuvo el Premio Paquiro de El Cultural de El Mundo.



Ya nos lo han contado...

  • David Peña Dorantes: Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)
  • Manuel Borja-Villel: La montaña del Montseny (Barcelona)
  • Juan Aparicio Belmonte: Trastevere (Roma)
  • Josep Vicent: La Philarmonie de Berlín (Alemania)
  • Elena Ochoa: Sils-Maria (Suiza)
  • Fabián Panisello: Gálata (Turquía)