Fernando Sánchez Dragó, Roque Baños, Rosina Gómez-Baeza
Mi historia de amor (y no sólo literaria) con Bryant Park comenzó un caluroso día de julio. En la biblioteca al aire libre que se instala en el parque, yo leía Voyage au bout de la nuit, de Céline. De pronto, con esa ironía burlona de los neoyorquinos, el desconocido que estaba a mi lado me interrumpió la lectura con dos preguntas: "Céline in the Summer? In French?". En el otoño, en el café de la esquina este, bajo la lluvia, ya estábamos discutiendo Elizabeth Costello, de Coetzee. En Navidad patinamos en la pista de hielo que se monta en cuanto llegan los fríos y luego, con un chocolate caliente, me ayudó con el inglés de unos pasajes particularmente enrevesados de Lolita, de Nabokov. En mayo, cuando comienzan las proyecciones de cine al aire libre, nos tumbamos en el césped a ver la adaptación cinematográfica de Lord Jim.
Desde hace siete años y desde aquella lectura al aire libre, Nueva York y Bryant Park son mi casa y mi biblioteca la mitad del año.
Borja Ortiz de Gondra (Bilbao, 1965) es dramaturgo. Su obra 'Duda razonable' se puede ver en el Teatro Cuarta Pared de Madrid hasta el 22 de julio.
