Teodoro Sacristán, director de la Feria del Libro.

El director de la Feria del Libro de Madrid hace balance de la edición 2012, que ha perdido un 19% de las ventas

El director de la Feria del Libro es consciente de todos los monstruos que acechan a esta consolidada cita cultural y, sobre todo, comercial. A la bajada de ventas, al libro electrónico y al descenso de los niveles de lectura se suma ahora un creciente debate que cuestiona el modelo del Retiro. Consciente de todo ello y a la vez optimista, confía en el que el sector, si así lo desea, aproveche el año para convenir una serie de propuestas que puedan mejorarla, aunque insiste en que, con todo, la Feria funciona. Tras conocerse un descenso en las ventas de un 19% con respecto al año pasado, con una facturación de casi 6.500.000 euros, un millón y medio menos que en 2011, el gestor hace balance sobre una edición soleada pero cargada de dudas.



Pregunta.- 20 por ciento menos de facturación. Es un dato muy duro, ¿no?

Respuesta.- Es la primera vez que registramos una bajada tan grande, pero hay que tener en cuenta que en el primer trimestre del año las librerías ya estaban en el 10 por ciento menos. Y menos mal que hemos podido hacer la Feria en este momento, porque al menos nos ayuda a llegar a septiembre. Con todo, la Feria ha sumado en el sentido de que hemos traído al público a la edición. Desde el 8 de enero se había registrado una bajada considerable de clientes en las librerías y la Feria ha logrado paliarla. El público ha respondido, pero la compra ya no es de impulso, se viene a comprar un libro, el libro, que no es un artículo de primera necesidad. De todas formas, no somos ajenos a lo que todos desayunamos cada día.



P.- Al margen de las ventas, los libreros y editores siguen afirmando que merece la pena estar en la Feria y este año parece que hayan elaborado un discurso menos pesimista, al menos hasta antes de conocer los datos.

R.- Por supuesto. Estoy seguro de que se vende menos pero la Feria es un respiro, sobre todo para los libreros y para medianos y pequeños editores. Coincido en que no son pesimistas, aunque no hay que eludir la crisis y afectará a las ventas de libros, sobre todo a los editores, que lo tienen francamente difícil.



P.- Al mismo tiempo, estos dos gremios han planteado un debate que, en cambio, los escritores comparten menos ¿Merece la pena una revisión del modelo de Feria?

R.- El modelo de Feria funciona porque es el que ha querido el público. Yo procedo del mundo editorial y he trabajado bastantes años en gestión cultural, así que puedo decir que el modelo puede cambiar, sí, pero se necesitaría mucho dinero para eso. El debate está bien pero hay que acompañarlo de una memoria económica, ver qué coste tiene y cómo sufragarlo. Tampoco hay que olvidar que estamos en un parque histórico y que cualquier actividad, conciertos, representaciones... no puede programarse sin una organización que garantice que no se dañe al espacio. Si se discute entre libreros, editores y distribuidores y traen propuestas a la organización, me parece bien. Ya hemos tenido reuniones con el Ayuntamiento y ahora tenemos un año para hablar de esas propuestas en todos los horizontes. No obstante, como dicen los escritores, debe conservarse el modelo, porque es la única feria donde de verdad se produce este tipo de encuentro entre el lector y el autor. Otras cuestiones que se han planteado, como ocupar otros espacios del Retiro, tienen que mirarse bien, porque ya se hizo otros años y habría que ver si la distancia entre Casa de Vacas al Paseo de Coches se traduce en ventas.



P.- Y en el ínterin, ¿qué pasará con ebook? En la feria hay poco.

R.- La Fundación Germán Sánchez Ruipérez acaba de publicar un informe en el que habla de un 0,3 por ciento de ventas de libro electrónico. Digamos que el público se compra el soporte pero las descargas no existen.



P.- ¿Por qué Amazon no ha estado en la Feria?

R.- Parece que hay un desconocimiento sobre este tema. Lo que sucede es que Amazon no cotiza en España sino en Luxemburgo. Ellos quisieron estar y nosotros les dijimos que no tenían cabida por este dato, porque el reglamento de la feria establece que sean librerías o editoriales españolas.



P.- Hay quien no ve que la feria, efectivamente, sea el lugar para comprar ebooks. Pero ahí está la figura del librero como asesor, que le daría un sentido.

R.- Eso es lo que no queremos perder, el consejo del librero. El problema es que la compra de ebooks no es una compra por impulso. El librero te puede aconsejar y, si no llevas el dispositivo encima, no tienes por qué comprarlo en el acto, de forma que se compra menos, claro.



P.- Otra pega de la Feria es la falta de 'bibliodiversidad', un asunto que tiene mal apaño, puesto que con la crisis se arriesga poco.

R.- Es difícil porque no se puede entrar en el negocio del expositor. No nos olvidemos que es una feria para vender y no nos debemos rasgar las vestiduras ante estas cuestiones.

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