Imanol Uribe da instrucciones a Eduard Fernández en el rodaje de Miel de naranjas. Foto: El Mundo

Estrena en Málaga su película Miel de naranjas, ambientada en los años 50 en España

Hace algunos años Imanol Uribe, de jurado en un premio de guión, quedó prendado de una historia que resultó ganadora de aquel certamen. Pero ahí quedó la cosa. Luego pasó el tiempo y González Macho se la puso de nuevo por delante: "Quiero que la dirijas tú", le dijo el productor. Se titulaba Miel de naranjas y, con aires de thriller político, retrataba el despertar a la conciencia social de un joven en la dictadura franquista. Además, en plenos años 50, época quizá poco tratada por el cine histórico de los últimos años. Lo cierto es que está muy alejada de El proceso de Burgos, su primera película, pero reconoce que todas sus criaturas tienen cierto fondo social y un hilo conductor. Protagonizada por Iban Gárate, Blanca Suárez, Karra Elejalde, Nora Navas, Eduard Fernández y Carlos Santos, entre otros ("es un reparto grande y variadito", celebra), este fin de semana la estrena en el Festival de Málaga, "el marco adecuado" -considera- para esta historia alejada del tono cenizo de las películas ambientadas en esa época. Rodada en Jerez, ha puesto en ella luz, color y una historia de amor que la acercará a distintos públicos. La remató hace 15 días, y ahora a ver qué se le ocurre, aunque está difícil lo del cine, incluso para él, que es perro viejo: "A los recortes no se les puede llamar medidas", protesta y añade: "Nos lo han puesto muy difícil".



Pregunta.- ¿Qué tenía el guión de Miel de naranjas para "subyugarle", como usted dijo, cuando lo leyó por primera vez en 2009?

Respuesta.- Lo leímos en el Premio Julio Alejandro de guiones, en el que estaba yo de jurado, y nos quedamos impresionados. Para un director es raro leerte un guión de una sentada, aunque parezca algo que es normal. Pero tenía algo que funcionaba y el tema, con el fondo político, me apetecía mucho.



P.- Han trabajado varias versiones, ¿Qué ha aportado usted?

R.- Todos los directores tenemos que hacer nuestro el guión, si no, estás perdido. Nos hemos reunido muchas veces y así van surgiendo ideas. Hemos tenido la suerte de contar con Remedios Crespo, la autora, que estuvo con nosotros durante todo el rodaje.



P.- ¿Qué aporta Miel de naranjas a su cinematografía?

R.- Mis películas intentan siempre ser diferentes porque me interesan distintos temas. Esta es una película de encargo entre comillas, porque me llamó Enrique González Macho para dirigirla. Mi temática es muy variada pero sí tiene un hilo conductor. Por ejemplo, El viaje de Carol tiene relación con Miel de naranjas aunque aborden épocas diferentes. El otro día me decía un amigo que las dos estaban rodadas de forma muy similar.



P.- La década de los 50 no se toca mucho ahora en el cine español, cuando es de las más explotadas en otras cinematografías.

R.- Esa es una de las cosas que más me atrajo, toda mi memoria cinematográfica de esa época es de un cine gris, con excepciones, que las hay, pero con una estética muy determinada. Al estar rodada en Andalucía nos permitimos alejarnos radicalmente de aquello. Jerez nos daba una luminosidad extraordinaria y la estética la hemos basado en esa visualización de la época radicalmente alejada de lo que hemos visto.



P.- ¿Qué tal Jerez de la Frontera como plató?

R.- He tenido la fortuna que mis últimas películas las he dirigido fuera de Madrid. Las historias me han venido ambientadas fuera o quizá soy yo que las busco. Está bien rodar fuera de Madrid, porque convives más con el equipo y las películas lo notan mucho. En el caso concreto de Jerez ha sido la bomba, porque se ha volcado todo el mundo. Parece que en Madrid están ya más aburridos de que les corten las calles por los rodajes y en Jerez era una fiesta. Es una ciudad con unos lugares extraordinarios.



P.- El reparto es una mezcla entre veteranos y noveles. ¿Contento con su trabajo?

R.- Los directores de cásting con los que trabajo siempre me proponen alternativas que han ido muy bien, valoro mucho su trabajo y en Miel de naranjas tienen mucho mérito, porque han hecho un reparto muy interesante, variado y extenso en el que hay gente que desconocía, de distintos estilos... ha habido muy buen ambiente de rodaje además.



P.- La trama, por momentos de thriller, tiene un fuerte componente político, contado a través de la toma de conciencia de un personaje que vivía en la inopia.

R.- Sin desvelar mucho, porque es una historia con sus secretos, es un viaje iniciático de un personaje que pasa de la indiferencia ante los coletazos de la represión a la lucha clandestina. Todo contado con aventuras, fugas, acción y un caldo de cultivo de dos mundos, el de la represión y el de los clandestinos. ¡Hay cada personaje! Y luego está la historia de amor, que vehicula la película. Pero, sobre todo, es la toma de conciencia, sí, aunque metida dentro de una historia de aventura con tramas colaterales que definen una época.



P.- La presenta en el Festival de Málaga. ¿Le gusta el escenario?

R.- Me parece el sitio natural porque la hemos rodado en Andalucía y es un festival estupendo, muy amable, muy tranquilo. Estuve de jurado allí y es muy recomendable. En fin, qué mejor marco. Además, Málaga ha acelerado el estreno, porque la acabé hace 15 días, me gusta que vaya rápido.



P.- ¿Y ahora vacaciones o nuevos proyectos?

R.- Ahora estoy parado a ver qué pasa o qué se me ocurre. Tengo alguna idea para escribir, pero nunca sabes...



P.- Nuca se sabe y ahora menos, ¿Qué le parece la tala anunciada los últimos días al cine español?

R.- Lo que más lamento es lo que hay en el fondo, la cantidad de técnicos que están en paro y sin perspectivas. Lo demás tampoco va, la situación es muy mala, porque aparte de la crisis económica, en el cine ya teníamos otra, la de los espectadores, la de la convivencia con internet. Recortar no es medida, agrava más la situación y en el cine se ha recortado con más virulencia que en otras áreas de la cultura.

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