Vicente Luis Mora. Por Gusi Bejer

En la línea de vanguardia y fuga de la crítica española, Vicente Luis Mora (Córdoba, 1970) reflexiona en El Lectoespectador (Seix Barral, 2012) acerca del nuevo paradigma textovisual que llama Pangea. ¿Su propuesta? Una literatura que fusione letra e imagen y no se agote en la página, que guste del blog, de Google, Facebook, Twitter...

Pregunta: Advierte que su objetivo "no es tener razón" sino "pensar sin más". ¿Prepara defensa contra la acusación de "pensamiento débil"?

Respuesta: Theodor W. Adorno, en Minima moralia, aspiraba a una dialéctica tan fuerte que no necesitase llevar la razón. Creo que es un hermoso objetivo.



P: Su lectoespectador lee y ve imagen a la vez, toma y da información, y nada de lo digital le es ajeno. ¿Y los ansiolíticos?

R: A mí lo que me angustiaría sería acceder a la realidad por un solo medio. Los campos vallados, lo dijo George Steiner, son para el ganado.



P: Al nuevo mundo unido en red lo llama Pangea. Pero la deriva continental une tanto como separa. Por no hablar de terremotos y volcanes...

R: Pangea es un mundo unido por la idea de flujo, así que la imagen del magma volcánico es idónea para mi ensayo. Al principio quema, después procura un suelo.



P: Apuesta por conjurar los riesgos actuales de desorientación y desmemoria con la crítica. Si su libro es una brújula, ¿cuál fue la suya?

R: Muchos otros libros, claro, y una idea medular: de los muchos pecados que puede cometer un escritor, el peor es no estar a la altura de su tiempo.



P: Señala que las resistencias son múltiples, desde los que llaman a cerrar Internet, al regreso de las utopías negativas. ¿Reaccionarios?

R: Las distopías no son malas, las cerrazones sí. Los que quieren cerrar la Red o controlarla ideológicamente son déspotas y merecen escuchar sine die canciones de Justin Bieber.



P: ¿Se siente aludido como uno de esos "maoístas digitales" a los que Lanier acusa de "picar tan fina la red de individuos hasta transformarlos en puré"?

R: Lanier es un excelente técnico que pierde pie cuando teoriza. Espero que a mí me suceda lo contrario.



P: ¿Google o barbarie?

R: Bárbara elección. En esto seguiremos la agenda nicomaquea del punto medio.



P: Pero afirma que Google no es nada sin criterio, sin las aclaraciones de internautas prestigiosos. ¿Regresa el argumento de autoridad?

R: ¿Pero… cuándo se fue? ¿Se puede decir que Guardiola es un genio pero está prohibido decir que Pynchon es un gigante? ¿Quién puso esa estúpida regla por la cual las humanidades siempre pierden frente a las demás cosas?



P: Llama a no desperdiciar las posibilidades del libro digital. ¿Quiénes son sus precursores?

R: Los autores pangeicos que estudio en uno de los ensayos de El lectoespectador, y que entendieron que el libro no tiene por qué renunciar a la imagen.



P: Si leer cualquier libro exige esfuerzo, ¿cómo concentrarnos frente al hiperlibro sobrecargado de estímulos que propone como modelo futuro?

R: Porque precisamente entiendo que si alguien encuentra esforzada, por ejemplo, la lectura de El lectoespectador, es, quizá, porque había escasos estímulos visuales…



P: "Ver el mundo en modo tradicional, sin Internet, es ver mucho menos". ¿Barrerá la Red a los"no aptos"?

R: Nadie es "inapto digitalmente", he ahí la confusión. Sólo hay que abaratar los medios y alfabetizar. Se nos olvida que a los niños les cuesta varios años aprender a leer libros correctamente.



P: En 2010 se marcó un número entero de Quimera bajo 22 seudónimos. ¿En ocasiones oye voces?

R: Es mi experiencia literaria más amena pero... agotadora. Estuve siete meses ideando personajes, libros inexistentes y reseñas alucinógenas. Ahora quiero escribir un número entero del New York Times. ¿Me dejarán?



P: Después de siete años de crítico bloguero, ¿cómo ve el futuro de su Diario de Lecturas?

R: No sé si soy notorio pero en todo caso voy a abandonar la crítica durante un tiempo. Necesito releer, aquilatar, asentar, revisitar clásicos. El lectoespectador será mi aportación teórica hasta verano: léase como si fuera un blog



P: ¿De lo que no se puede tuitear, hay que callar?

R: El Tractatus de Wittgenstein está compuesto por tuits. Hay uno que me gusta mucho, el 6.4311: "nuestra vida es tan infinita como ilimitado es nuestro campo visual". daniel arjona