Chritian Boltanski en Es Baluard
Hoy inaugura la exposición Signatures en Es Baluard, Palma de Mallorca
Pregunta.- No hace un mes se convertía en uno de los nombres importantes de la Bienal de Venecia. Cuéntenos su proyecto.
Respuesta.- El proyecto para el Pabellón francés se llama Chance, un término con doble sentido en inglés y francés, por lo que se refiere también al azar. En la sala principal hay una especie de cinta que atraviesa todo el espacio y se desplaza muy rápido. En ella hay fotografías de recién nacidos polacos. De forma aleatoria, cada cierto tiempo, la cinta se para sobre un rostro de recién nacido unos 15 segundos. Luego la cinta empieza a correr de nuevo, como si fuera una rueda de la fortuna donde no se sabe si es para bien o para mal. En una segunda sala, también hay rostros de bebés polacos en un gran monitor de tres metros de alto, pero cortados en tres partes: ojos, nariz y boca y mezclados con fotos de suizos muertos. El espectador puede para este rápido fluir de imágenes apretando un botón.
P.- Cuando uno aprieta el botón, la imagen que suele salir es un híbrido entre bebé polaco y suizo muerto. ¿Qué pasa si por azar ojos nariz y boca coinciden ser de la misma persona?
R.- Que quien consiga eso "gana" la obra. He calculado que hay una posibilidad entre 40.000. Por la bienal va a pasar muchísima más gente, por lo que alguien tendría que conseguirlo.
P.- En el Pabellón francés de la bienal vemos también cifras que cuantifican los bebés que nacen y las personas que mueren en el mundo a tiempo real. ¿Cuál es el mensaje?
R.- Darnos cuenta de que se nace y se muere a grandes cantidades. De hecho, empecé a trabajar como artista cuando comprendí que mi infancia había terminado y estaba muerto. Creo que todos tenemos dentro a alguien muerto. A un niño muerto.
P.- El año pasado protagonizó Monumenta en París. Montones de ropa usada invadían el Gran Palais. ¿Cómo se relaciona esta obra con Venecia y con su instalación ahora en Palma?
R.- Hablo del recuerdo y de la muerte, del despojos de alguien que está muerto. Todos tenemos la experiencia de encontrar un objeto, una ropa y nos emocionamos, porque todavía hay un olor especial. Trato de hacer sentir esto. En todos los casos hablo del recuerdo, de huellas.
P.- Usted es un artista al que le gusta hablar a través de historias. La de Singatures parte de los símbolos grabados en las piedras de los muros del Aljub y del baluarte...
R.- Lo que trato de hacer es plantear preguntas. Hablo de cosas muy simples, comunes a todos. Preguntarse por la muerte es algo que todo el mundo hace. Por el bien y el mal, el azar. En mi trabajo hay un humor que no se ve. En Venecia, por ejemplo, la utilización de suizos muertos remite a una broma, ya que ellos nunca tuvieron un destino desgraciado, al contrario que los polacos. En el fondo, lo que me interesa es que mi trabajo sea un espejo para los demás, que la gente se reconozca en él.
