Joaquín Díez-Cascón
Hablamos con el presidente e impulsor de SWAB, la Feria de Arte Contemporáneo de Barcelona, que hoy inaugura su cuarta edición.
PREGUNTA.- ¿De dónde sale este nombre tan curioso?
RESPUESTA.- "Swap" es intercambio en inglés, un concepto que representa muy bien la intención de este encuentro entre galeristas, comisarios y coleccionistas para establecer un diálogo en el marco del arte contemporáneo. Nosotros cambiamos la P final por la B de Barcelona, para identificar el evento con la ciudad.
P.- ¿Y cómo se gestó esta iniciativa?
R.- Mi afición por el coleccionismo me ha hecho viajar mucho, visitando ferias y galerías por distintos lugares del mundo. Muy a menudo en el extranjero me comentaban lo chocante que les parecía el hecho de que Barcelona no tuviera una feria de Arte Contemporáneo. Con el tiempo yo me incliné hacia el coleccionismo de arte emergente y eso me hizo ser consciente de la carencia de mi ciudad en este sentido, ya que en mis viajes descubría artistas a los que era imposible acceder desde aquí.
P.- De modo que se puso manos a la obra...
R.- Sí, en 2006 decidí, con el apoyo de los galeristas Leo Koenig de Nueva York, Fred Mann de Londres y Marta Moriarty de Madrid, intentar organizar una feria en Barcelona, y empezamos a contactar con galeristas extranjeros y nacionales para sondear su interés en participar en este encuentro. La respuesta fue tan positiva que el proyecto arrancó y en 2007 celebramos nuestra primera edición con un formato más pequeño y familiar que el actual. Tuvo lugar en las Drassanes y participaron un total de 32 galerías nacionales y extranjeras.
P.- La cosa ha ido creciendo...
R.- Sí, poco a poco hemos ido consiguiendo ayudas del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat, y el número de galerías participantes aumenta en cada edición. Este año son ya cincuenta en total, de las cuales veinte son nacionales y treinta extranjeras, de trece países diferentes. Y ahora ya es frecuente que galerías de todo el mundo se pongan en contacto con nosotros, por su propia iniciativa, para participar en este encuentro. De los 6.000 visitantes que tuvimos en 2007 hemos pasado a los 13.000 del pasado año. Y en la edición actual hay además varias actividades complementarias como Swab Stairs, Swab Kids, Swab Chill Out o Swab Lounge.
P.- ¿Qué va a encontrarse el visitante?
R.- Obras frescas y modernas, muy bien seleccionadas, de artistas jóvenes y emergentes, a precios realmente asequibles. Aquí se muestran todas las disciplinas, desde la escultura a la pintura o el dibujo, y desde la instalación a la fotografía o el arte conceptual.
P.- ¿El objetivo es animar a iniciarse en el coleccionismo?
R.- Por supuesto. A menudo se identifica al coleccionista con una persona de cierta edad y de alto poder adquisitivo. Esta feria demuestra que con un presupuesto modesto (sólo doscientos euros, el precio de la obra más económica) pueden adquirirse piezas muy interesantes.
P.- Algún artista que le haya sorprendido gratamente y que vayamos a ver en SWAB 2011
R.- Nebojsa Despotovic, de la galería Arte Boccanera de Trento, y Aaron Johnson, de la galería Mito de Barcelona. Éste último va a dar mucho que hablar ya que el MoMA le ha comprado un par de obras para su colección.
P.- ¿Por qué debería alguien aficionarse al arte?
R.- Porque el arte y la cultura son inherentes al ser humano, son necesidades espirituales de nuestra alma que podemos satisfacer a través de algo tan gratificante como la contemplación de una escultura o una pintura.
P- ¿Qué le ha aportado a usted el coleccionismo?
R.- Conocimiento, estudio, amistad con gente muy interesante, mucha satisfacción y algún que otro disgusto. Ahora vivo esta pasión con mayor serenidad pero ha habido momentos en los que el ansia de poseer ciertas obras me ha envenenado.
P.- ¿El gusto cambia con el tiempo?
R.- Desde luego. Yo empecé por coleccionar arte catalán contemporáneo, luego fui evolucionando hacia arte nacional moderno y ahora mi ojo está puesto en los jóvenes artistas emergentes de todo el mundo. Nunca me he planteado mi colección como una forma de inversión sino como una manera de vivir, vendiendo para seguir comprando y reflejando en mis adquisiciones mi trayectoria vital. Entiendo la colección como algo muy vivo, que acompaña al coleccionista en los distintos momentos de su existencia.
P.- Y, ¿reconocer la calidad en una obra de arte es muy difícil?
R.- Es algo muy obvio cuando se ha visto y analizado mucho. La técnica ha de estar presente siempre, ha de verse el trabajo que hay detrás de cada pieza. Y eso enseguida se aprecia cuando uno está acostumbrado a mirar con interés.
