Carmen Linares
Actúa esta noche en el Festival Flamenco Caja Madrid para cantar a Miguel Hernández.
P.- ¿Qué Carmen Linares se encontrará el público madrileño esta noche? Hábleme del espectáculo Oasis.
R.- Es un concierto con poemas a Miguel Hernández, con mucho colorido, que muestra al poeta más vitalista sin excluir al del compromiso, pero insistiendo en esa otra cara suya en la que habla del amor de pareja, de padre, de muchas cosas. La música es de Luis Pastor y mía y traigo a unos músicos estupendos: el piano de Pablo Suárez, a Tino di Geraldo, Salvador Gutiérrez… y, además, coros y palmas. La dirección escénica es de Emilio Hernández. Nos hemos reunido un buen grupo de artistas para hacerle un homenaje flamenco al poeta.
P.- No es la primera vez que usted se asoma a la poesía y tampoco la primera que un flamenco canta al de Orihuela. ¿Cuáles son las peculiaridades de su propuesta?
R.- Yo le canto por seguirillas, malagueñas, soleás, tonás, martinetes, cantiñas, romeras, bulerías… y luego canta también Tomasito, que le pone un punto vital y joven haciendo rap con los poemas. Nunca he visto un espectáculo tan completo para Miguel Hernández, que toque tantos estilos, que sea una apuesta musical diferente, que incluya piano…
P.- ¿Qué tenía Miguel Hernández de flamenco?
R.- Su poesía es de gran profundidad, trata la propia vida, como lo hace el flamenco. Habla de flores, de amor, de pena...
P.- ¿Es sencillo que la poesía cantada llegue al público?
R.- Sí, llega bien, y yo tengo una virtud y es que se me entiende muy bien cuando canto las letras, algo fundamental no sólo cuando cantas a un poeta. Si esto no sucede, se pierde buena parte del espectáculo.
P.- Félix Grande hablaba en una entrevista de la necesidad de enseñar la poesía del flamenco en las escuelas. ¿Qué opina?
R.- Las letras del flamenco son de las más hermosas que yo he escuchado. Las hay que son sentencias de la vida. La poesía flamenca es fundamental.
P.- ¿Alguna que quiera recitarnos?
R.- Hay una: "Presumes que eres la ciencia y yo no lo entiendo así, porque siendo tú la ciencia, no me has comprendido a mí". Te podría decir miles maravillosas, y son del pueblo, y lo que encierran…
P.- ¿Qué el flamenco por fin sea Patrimonio de la Humanidad les ha cambiado la vida en algo a los artistas?
R.- Yo lo vivo positivamente, muchos ya lo sabíamos pero había gente que no se había enterado que es un patrimonio clave de nuestra cultura. A mí desde luego no me lo tienen que decir. El flamenco ahora está en un gran momento, ha evolucionado y, aunque siempre lo ha hecho, hoy se nota más porque hay más medios para conocerlo.
P.- ¿Y su cante? ¿Ha mutado también?
R.- La evolución es muy importante siempre que se haga desde una raíz y desde unos conocimientos. Hay que conocerlo y sentirlo para luego poderte expresar. Esas cosas salen de forma espontánea, te influencias de otras músicas pero nunca puedes perder la raíz. Estoy en un momento dulce porque sé lo que quiero hacer y tengo la facilidad de que ya no se me cuestione, y tampoco tengo necesidad de hacer cosas que no me apetecen. Ahora quiero darle alas a Miguel Hernández, pero todavía me llaman para hacer conciertos de Lorca o de Juan Ramón, porque los míos son trabajos atemporales.
P.- Con todo, usted se ha erigido en cantaora al margen de las modas, cosa compleja, tal como está el mundo.
R.- Para mí ha sido natural, aquí nadie te obliga a nada y yo he hecho lo que me ha gustado. No he buscado la fama, las cosas van llegando en esta carrera, que es de fondo. Necesitas tener una sabiduría y unas tablas que te da el tiempo si lo sabes aprovechar, no ambiciono más.
P.- ¿Alguna heredera o heredero al que quiera señalar dentro del cante joven?
R.- Hay mucha gente joven que está rompiendo fuerte, que está haciendo su propio camino. No puedo decir uno porque se me enfada el otro. El flamenco nunca se acaba, muere una figura y sale otra, pasó cuando murió Caracol y, luego, fíjate, pues vino Camarón, por poner un ejemplo. Siempre va a haber flamenco, no es una moda, no se puede parar.
P.- ¿Sería capaz de definir su voz y su estilo con palabras?
R.- Eso es muy difícil, la voz que tengo es con la que canto, con la que siento, con la que me vacío. A mí las mejores definiciones me las da la gente cuando me dice cosas como que les he hecho llorar, que se emocionan, que lo mío les llega al alma.
P.- Antes ha dicho que a la muerte de un flamenco, siempre surge una nueva voz. Sin embargo, el cante se ha quedado bastante huérfano con la pérdida de Morente.
R.- La pérdida de Enrique es irreparable, lo suyo era una cosa tan especial… Saldrán otros, sí, pero serán diferentes. Yo era muy amiga suya y mi carrera ha sido muy cercana a la suya, como a la de otra gente de esa generación, como Camarón. Morente era un genio, porque entre otras cosas era un gran conocedor del flamenco, y desde ahí un creador genial.
