Se espera que la manifestación sea masiva.

Se espera que la manifestación sea masiva. Reuters

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Luis Suárez, la cara del Barça; Karim Benzema, la cruz del Madrid

El delantero azulgrana, tras un mal inicio de temporada, suma ya 14 goles esta temporada antes del choque contra el Espanyol. El francés, que vuelve en Copa contra el Leganés, tan solo ha marcado cinco. 

El Madrid, a 19 puntos; el Madrid, sin gol; el Madrid, en crisis… El Madrid de esta temporada, en definitiva. Ese es el que trasciende, el que está quedando, el que quizás se levante. Puede ser. Por qué no. No es descartable. Es más, es plausible. El conjunto blanco, a lo largo de su historia, lo ha demostrado en múltiples ocasiones. Aquel año de la Séptima, ese otro en que Zidane llega en Navidades… Muchos. Pero, obviamente, para que eso ocurra, necesita a su delantero centro, a Karim Benzema, el jugador sobre el que se han depositado las quejas del Bernabéu, el que ha dado noches de gloria, pero jamás ha comulgado del todo con su afición. Ese que esta temporada lleva tan solo cinco goles y tres asistencias. Muy poco para lo que se le pide. Eso sí, también hay que tener en cuenta cómo ha resucitado a menudo durante estos años. 

Benzema, como su equipo, necesita volver a confiar en las remontadas. Volverá en la ida contra el Leganés (jueves, 21:30 horas) siendo la cruz del Madrid. Así es. Sobre todo, porque a menudo se le compara con Luis Suárez, su homólogo en el Barcelona, que con la misma edad (30 años) –y los mismos problemas a principio de temporada– ha cambiado su dinámica y ya suma 14 goles antes de que su equipo juegue contra el Espanyol en Copa del Rey (miércoles, 21:00 horas). Es decir, es la cara de su equipo. Ha recuperado su nivel y, claro, la dimensión del Barcelona –y todo lo que está haciendo Valverde– se engrandece por oposición con lo que ocurre en el conjunto blanco. Eso ha ocurrido siempre. No es nada nuevo.

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Ambas figuras se comparan por lo evidente: son los puntas de los dos grandes del fútbol español. Sin embargo, son diferentes. Luis Suárez nunca ha necesitado intervenir en el juego en demasía. Es más ‘killer’. Puede no participar, pero aparece. Puede acumular malos días, como los que vivió a principio de temporada, pero tiende a volver. ¿La muestra? Hasta la undécima jornada de Liga, acumulaba tan solo tres goles en la competición doméstica. Desde entonces, en ocho fechas, ha marcado 10 tantos. Una barbaridad, pero más acorde a su nivel.

El golpe de autoridad de Suárez obliga a reaccionar a Benzema. Sin Ronaldo –todo indica a que no estará contra el Leganés–, el francés formará en punta junto a Gareth Bale. Y, precisamente, en uno de los peores momentos de su equipo: después de perder contra el Villarreal (0-1) y caer a 19 puntos del Barcelona, la distancia más abultada de la historia entre ambos equipos. Llegará, además, tras recuperarse de una lesión sufrida en el bíceps femoral de la pierna derecha el pasado 23 de diciembre contra el Barcelona. Ahora que suenan posibles sustitutos, Karim regresará para intentar conservar su lugar y su pedigrí.

Con esa exigencia de volver a marcar comparecerá frente al Leganés, pero no lo hará tampoco en su mejor momento. Benzema, aunque apunta al once –la otra opción pasa porque Borja Mayoral parta de inicio y él entre en la segunda mitad–, saltará a Butarque tras tres sesiones de entrenamiento. Volvió a la Ciudad Deportiva el martes y estará en el campo este jueves. Con apenas cinco goles en su haber y una sequía que arrastra desde el pasado 25 de noviembre (en el 3-2 ante el Málaga del Santiago Bernabéu).

Esa es la cruz del Madrid: Benzema, la falta de gol, la crisis con la que se le asocia. Es el jugador que mejor ejemplifica la temporada del equipo de Zidane. Él no marca, no está a su nivel, y tampoco lo está su equipo. No sólo por sus goles, sino también por lo que genera. Sus cuatro asistencias tampoco convencen a nadie. En su mano está cambiarlo. Eso sí, antes comparecerá Suárez en Copa, contra el Espanyol. Él marcará el camino y Karim tratará de replicarlo contra el Leganés. O quizás superarlo. Queda toda una segunda vuelta, los octavos de la Champions, los cuartos de Copa… Tiene tiempo suficiente. Con la sombra del uruguayo sobre el cogote y la necesidad de darle la vuelta a la moneda, empezar a ser la cara y no la cruz. No le queda otra.

Benzema, durante el encuentro contra el Barcelona.

Benzema, durante el encuentro contra el Barcelona. Reuters