Los jugadores del Sevilla celebran el gol de Correa.

Los jugadores del Sevilla celebran el gol de Correa. Reuters

Champions League

Correa saca un punto de la nada en Anfield para el Sevilla

El conjunto hispalense empata contra el Liverpool (2-2) con un gol del argentino. Ben Yedder hizo el otro tanto. Berizzo fue expulsado en la segunda mitad. 

David Palomo

El Sevilla cambia de entrenador, de jugadores, de idea, de lo que sea… Cambia, cambia y cambia. Sin embargo, conserva lo esencial, la competitividad. Esa no la pierde. Da igual que esté en Anfield, en al Rosaleda o en el Bernabéu. El equipo, desde hace tiempo, con el escudo por bandera, aprendió a no bajar los brazos. Y no lo hace. Ni siquiera cuando todo se le pone en contra. Cuando el Liverpool, en su templo, con el resultado a favor, lo tiene todo para cerrar el partido. Ni así. El equipo de Berizzo, con él expulsado, sacó un punto que sabe como agua en el desierto. Aguantó las acometidas de los reds y, con una frivolité de Correa, se hizo con el empate pasado el minuto 70. Y, de paso, demostró que Europa no se le queda pequeña. Todo lo contrario [narración y estadísticas: 2-2].

Respondió el partido a lo que se esperaba en todos los sentidos. De inicio, falló la defensa del Liverpool en cadena, como es habitual, y se adelantó el Sevilla de la mano de Ben Yedder, que vio pasar la pelota por delante de toda la zaga y sólo tuvo que empujarla. Pero la catarsis hispalense duró menos que el you’ll never walk alone. Los reds miraron el marcador, recogieron el balón de debajo de la portería y se sacaron las armas en pos de la remontada. Primero, quitándole la pelota al equipo de Berizzo, que no volvió a tocarla prácticamente desde que marcó el gol, y segundo, con un asedio en masa a la portería de Sergio Rico.

Así lo quiso Alberto Moreno, que se la puso a Firmino para que éste inaugurara el casillero red. Pero eso sólo fue un aviso, apenas un aperitivo de lo que estaba por venir. El Liverpool, con un Salah omnipresente y certero, hizo el segundo. El jugador egipcio le pegó desde fuera del área, el balón pegó en un defensa sevillista y se metió dentro de la portería. Y, justo después, el equipo de Klopp tuvo el tercero de penalti, pero Firmino erró pegándole al palo.

El fallo, no obstante, no menguó la idea del Liverpool, que desesperó al Sevilla y a Berizzo, expulsado por tirar el balón a la banda. Incluso, pudo finiquitar con un disparo de Sané que se marchó muy cerca de la escuadra. Sin embargo, cuando todo parecía de cara para el Liverpool, los hispalenses sacaron petróleo de donde no era posible. Correa recibió el balón de Muriel, lo controló con un taconazo orientado y colocó la pelota para, de primeras, poner el empate en el marcador.

Curiosamente, con el empate en el electrónico y Coutinho sobre el campo, el Sevilla estuvo a punto de sentenciar al Liverpool en el último minuto. La defensa red, que ya hizo aguas en el primer gol, volvió a errar en un balón largo y Muriel se plantó en el área rival, pero la mandó fuera en el último minuto. Tuvo el equipo de Berizzo la victoria, los tres puntos, pero los dejaron escapar. Da igual. Un punto, en Anfield y en el debut de Champions, es suficiente. Quizás mucho, quién sabe, eso ya se verá. Lo cierto es que es un buen resultado. Y eso, hoy por hoy, es una verdad absoluta. ¿O alguien se atreve a cuestionarlo?