Mikel Landa, en su presentación en La Vuelta.

Mikel Landa, en su presentación en La Vuelta. EFE

La Vuelta

Mikel Landa, 36 años: "Jugué al fútbol y también probé con la pelota vasca al mismo tiempo que empecé con la bicicleta"

El ciclista vasco afronta una nueva edición de La Vuelta, la última como corredor del Soudal antes de volver a Euskaltel.

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El ciclismo español no se entiende en la última década sin la figura de Mikel Landa. El escalador alavés, convertido en un auténtico fenómeno social gracias al movimiento conocido como 'Landismo', sigue despertando pasiones en las cunetas de todo el mundo.

Sin embargo, detrás de la estrella consolidada del pelotón internacional, se esconde una historia de decisiones tempranas y de una profunda inspiración en los ídolos de su infancia. Para entender al Landa de hoy, es imprescindible viajar a sus inicios en Murgia.

Como muchos niños en el País Vasco, el deporte formó parte de la vida de Mikel desde una edad muy temprana. No obstante, el ciclismo no fue su primera y única opción. Su carácter activo le llevó a explorar diversas disciplinas tradicionales antes de encontrar su verdadera vocación sobre el sillín.

En una sincera entrevista concedida a la Cadena SER, el corredor recordaba hace unos años aquella época de encrucijada deportiva y logística familiar: "Jugué a fútbol en Ikastola Izarra y luego probé con la pelota. Pero estuve un año solo porque al mismo tiempo empecé con la bici y ya en casa me dijeron... oye, habrá que elegir, que no podemos estar todo el día de un lado para otro".

Aquel pequeño ultimátum en casa fue el primer gran punto de inflexión de su carrera. Landa eligió la bicicleta, y el resto es historia.

Una vez tomada la decisión, la motivación del joven Mikel necesitaba un catalizador. Este llegó a través de la televisión y de las gestas de un equipo que marcó a toda una generación de aficionados: el mítico Euskaltel-Euskadi. La marea naranja tiñendo los Pirineos encendió una chispa imborrable en el futuro ciclista profesional.

Así lo explicaba el propio protagonista al rememorar las tardes de julio frente al televisor: "Viendo a Iban Mayo, a Haimar Zubeldia, a Joseba Beloki, Roberto Heras... Esos corredores de naranja fueron los que me engancharon. Verles en el Tour atacando a Armstrong... y con ellos, me enganché".

Esa rebeldía, la valentía para atacar a los más fuertes y ese estilo escalador forjaron la identidad ciclista que hoy le caracteriza y que tanto cautiva a sus seguidores.

A lo largo de su dilatada trayectoria, Landa ha subido al podio del Giro de Italia y ha brillado en las cumbres más exigentes de las grandes vueltas. Sin embargo, su espíritu romántico guarda un lugar muy especial para las pruebas de un solo día.

Aunque es un especialista en rondas por etapas de tres semanas, el alavés alberga un deseo profundo vinculado a uno de los Monumentos del ciclismo: "Mi carrera favorita es el Giro de Lombardía, una de las clásicas más antiguas. Si pudiese elegir una carrera, pues me encantaría ganar esa".