La ciudad romana de Pompeya continua siendo uno de los lugares clave para comprender la vida de los antiguos romanos. Las últimas investigaciones llevadas a cabo en la zona arqueológica han sacado a la luz un fresco del héroe griego Teseo abandonando a Ariadna mientras duerme. Esta joya artística se convierte en el último hallazgo importante de la soterrada ciudad.

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El fresco, que se encuentra en perfectas condiciones y en un estado de conservación excepcional, representa el episodio en el que Teseo renuncia a Ariadna después de que ella lo ayudará a acabar con el Minotauro. El mito muestra el diferente destino de ambos. Después de que Teseo la abandonara, Ariadna contrae matrimonio con Dionisio.

Massimo Osanna, director del Parque Arqueológico de Pompeya y profesor de Arqueología Moderna ha compartido en sus redes sociales este sorprendente hallazgo que ha sobrevivido a la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d.C. Fue una de las más mortíferas y conocidas de la historia, aunque gracias a ella han llegado hasta nuestros tiempos restos de un valor incalculable.

Tal y como ha escrito Osanna, el fresco se encuentra en la conocida Región V de Pompeya, una de las más inexploradas hasta la fecha. En concreto, el fresco tiene una superficie de unos 60 centímetros cuadrados y según María Luisa Catoni, profesora de Historia Antigua que ha sido consultada por The Times, se puede observar a Teseo girar su cabeza hacia Ariadna. Sin embargo, "sus ojos miran al lado opuesto, hacia el futuro".

Esta "poderosa escena", que aunque se encontró en 2018 se ha revelado por primera vez gracias a Osanna, contrasta con otros frescos de Pompeya que exponen el mismo episodio mitológico. Y es que siguiendo el mito que recoge influencias romanas, en estos otros frescos Ariadna aparece llorando mientras Teseo se marcha, por lo que demuestra la confluencia de un arte con diferentes puntos de vista.

La enmarcación del fresco contiene un diseño en el que destacan pavos reales, un motivo utilizado para decorar el fresco. De esta forma, estos mismos animales aparecen en un taller a escasa distancia de la casa en la que se ha hallado el fresco.

Los pavos reales decoran el fresco hallado en Pompeya.

La profesora resalta la relevancia de esta similitud entre los frescos de la ciudad, ya que prueba que los ciudadanos de Pompeya contrataban a los artesanos del barrio para decorar sus hogares. La ciudad desapareció de la vista tras la erupción del Vesubio, pero sus restos nos ofrecen una visión de lo acontecido siglos atrás.