Ni la Reconquista fue una campaña militar que duró ocho siglos, ni de don Pelayo y su supuesta gesta en Covadonga hay evidencias, ni la Inquisición fue un tribunal sanguinario, ni existió la leyenda negra... Son todo mitos, leyendas y exageraciones según detalla el hispanista británico Henry Kamen (1936), residente en Barcelona y miembro de la Royal Historical Society de Londres, en su último libro: La invención de España (Espasa).

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Se trata de una obra arriesgada, ambiciosa, demoledora, que aborda con el bisturí de los hechos las ilusiones históricas que han moldeado la visión que hoy tenemos los españoles de nuestro propio país. En estas páginas se desmonta el asedio de Numancia, las mentiras del nacionalismo catalán, los aspectos más controvertidos de la herencia del Imperio o los tintes legendarios de figuras como El Cid y Viriato. Pero acomete esta dificultosa empresa Kamen, con una consolidada obra a sus espaldas, más para comprender la génesis de esas imágenes distorsionadas que para hacerlas añicos.

La historia de España está cargada de mitos y exageraciones. ¿Hay más leyendas que verdades?

No, pero como sucede con muchos países, hay una mezcla de ambas cosas. En la historiografía española subsisten con bastante fuerza algunas leyendas. Yo no hablo de ellas para rechazarlas, sino que esta manera de presentar el pasado forma parte de cómo los españoles han visto su propia experiencia en la historia. Es un elemento activo y no positivo en la mentalidad diaria de los españoles. Pero la diferencia entre falso y verdad no tiene importancia.

¿No?

Por ejemplo, casi todos los escritos sobre Numancia son ficción en el sentido de que no existe a la fuerza documentación, ni pruebas, ni excavaciones históricas. Numancia es en parte una cosa falsa. Aun así, ha tenido un papel. Hasta las propias mentiras tienen una parte positiva en la formación de todos los pueblos.

¿Por qué es tan importante para un país construir una serie de héroes y de acontecimientos gloriosos?

Un país que no puede presentar un aspecto heroico es un país desesperado, no tiene futuro. Todos los países quieren tener un aspecto de éxito en su narrativa de cómo ha ido el pasado y cómo irá el futuro. Si detrás solo hay un historial de fracaso, si no hay nada de lo que vanagloriarse, ni héores para exagerarlos un poco, casi no existe el futuro.

Véase la figura de don Pelayo. Usted escribe que es probable que sea "ficción", que nunca existiese.

Los historiadores expertos en esta época lo dicen así, "probablemente", pero saben muy bien que es ficción. Cuando estudiamos a personajes históricos es porque tenemos alguna referencia documental directa, alguna referencia concreta de otras personas —por ejemplo, un testimonio de alguien que diga: "Yo conocí a don Pelayo, un hombre muy guapo". Nadie dice eso porque no hay otros testimonios—. Al recorrer todas las evidencias disponibles, no hay pruebas de su existencia. Por eso dicen "probablemente", para no deshacer del todo la utilidad de don Pelayo: ocupa un espacio clave en una cierta narrativa de cómo España llegó a serlo. Entonces, aunque sea un mito, se queda ahí.

Pero tenemos que saber que no es una cosa que podemos reclamar, como un pequeño partido ha reivindicado últimamente. Basarte como político en un mito, en una persona que probablemente no existió nunca, es de tontos. Si yo fundo un partido que se basa en las doctrinas, por ejemplo de Carl Marx, que sabemos que existió, es una base concreta en la que fundar, construir y crear tu propia ideología. Pero si no tienes ideología, ir a buscarla en la mitología no tiene sentido en absoluto.

El partido al que usted se refiere, Vox, también ha manoseado mucho en los últimos tiempos el término "Reconquista", que usted explica que se menciona por primera vez en 1796. ¿Están politizando la historia y sus leyendas?

Bueno, eso se puede perdonar en el caso de todos los partidos políticos. Un partido que se ofrece al público pero que no tiene ideología, ni intelectuales, ni éxito en su pasado, si no tienes nada para apoyarte ideológicamente, hay que recurrir a otras posibilidades, volver atrás y buscar algún fundamento para ella. Es lo que Franco hizo con los Reyes Católicos, y lo que algunos hacen ahora. Lo pueden hacer las formaciones de la derecha, pero las de la izquierda lo tienen fatal porque solo pueden remontarse al comunismo, que ahora no existe; con el glorioso señor Stalin, que ahora poca gente lo admira… Por la izquierda casi no hay nada, estamos en un desierto de ideas que ellos quieren poblar con otras que buscan a lo largo de la historia, pero no tiene mucho sentido.

Portada de 'La invención de España'. Espasa

Entonces, ¿la historia es propiedad de la derecha?

La desgracia de la izquierda es que debido a la experiencia y lo terrible que fue el comunismo en toda la Europa del Este, aniquiló para siempre la posibilidad de una ideología de izquierdas. Eso es una pena, una desgracia. Y no pueden buscar una solución en la historia porque "izquierda" es un concepto que nace en el XIX con Karl Marx. La derecha tiene más posibilidades, pero si solo llegan a fantasear con lo de don Pelayo y todo esto, ellos tampoco tienen mucho futuro en cuanto a ideología.

El problema es que todas esas reivindicaciones de leyendas calan y se interiorizan en una parte de la población.

Totalmente de acuerdo. Lo malo de la democracia hoy en día es que la plebe en general, tú y yo, tenemos pocas ideas, dependemos mucho de los de arriba para recibir su sabiduría. Confiamos en lo que ellos proporcionan pensando que es inteligente. Pasa igual con el separatismo catalán. Buena parte del electorado no sabe qué está votando, pero lo aceptan.

¿Qué papel jugó la dictadura de Franco en el desarrollo y consolidación de todos estos mitos?

Franco, en mi opinión, poco o nada, porque su régimen destacaba por su ignorancia. Franco mantuvo a España en un atraso político y económico que servía a sus propios intereses. ¿Contribución positiva de Franco? Nada. No tenía gente inteligente en su régimen, que se basaba excesivamente en la fuerza. Una larga historia de defectos que no ayudaron en la creación de una auténtica España, por eso ahora seguimos con problemas.

En los libros de texto, durante el franquismo, se mitificaron figuras como la del Cid Campeador o gestas como el sitio de Numancia… ¿No hizo eso que varias generaciones se creyesen estas exageraciones?

Solo al nivel del público ignorante, pero en absoluto en el de la gente que quería conocer la realidad. Desde entonces, muchos historiadores inteligentes han hecho investigaciones para deshacer las mentiras sobre el Cid, don Pelayo, el apóstol Santiago… En las últimas décadas sí que ha habido un esfuerzo para entender a través de la investigación. Pero lo que no hizo Franco fue investigación.

La experiencia del comunismo en Europa del Este aniquiló para siempre la posibilidad de una ideología de izquierdas

¿Hay un discurso veraz y consolidado sobre la historia de España?

Depende de cada tema. Si hablamos del siglo XX, es una cosa especial. Pero sobre la conquista de América ya no hay problemas; tan solo unas pocas personas en el mundo hispánico, tanto en América como aquí, por razones ideológicas, quieren presentar una versión que nadie acepta. Cuando me han preguntado sobre la última polémica con Hernán Cortés no he querido decir nada porque es estúpido. Ya sabemos casi todo sobre él, no hay razón para perderse jugando con estas fantasías.

¿Hubo y hay leyenda negra?

Para mí no existe, es un acto de maquinación creado en el siglo XX por un periodista [Julián de Juderías] en un libro muy interesante y bastante inteligente. Después, algunos han seguido con el tema y pienso que están malgastando su tiempo.

Entonces, es un invento relativamente reciente. Uno más.

Lo es. Si buscas en los libros, el término "leyenda negra" no existe antes del siglo XX. Los mismos que ahora predican con la leyenda negra no saben definirla bien, históricamente, de forma correcta. Yo me choco muchas veces con este tema y siempre pierdo la paciencia.

Esté superada o no, el exitoso y polémico libro de Elvira Roca Barea ha resucitado el debate. ¿No cree?

No. Sé muy poco sobre esta señora porque no vale la pena. Ella no ha hecho investigación, no es una historiadora, no tiene cualificaciones históricas. Las pocas páginas que he visto de su libro son tonterías. No ha contribuido en nada. Ha escrito un libro que ha contado con el apoyo precisamente de aquel sector del público que se ha tragado toda esta historia de la leyenda negra. Pero no puedo opinar nada porque no es una historiadora.

Pero el libro es un bestseller. El suyo no es un público pequeño. Hasta Borrel lo recomienda.

También las novelas se venden bien. Su libro es una novela. Vender mucho no es garantía de ser bueno. Muchos libros malos también se venden.

Henry Kamen, en otra foto de archivo. Espasa

En su libro analiza el concepto de nación y recoge que antes del siglo XIX, España existía como "una comunidad de naciones". ¿Cómo se acabó esto y por qué chirría tanto hoy en día escuchar a los líderes del PSOE decir que España es una nación de naciones?

La palabra nación tenía sentido un sentido muy clásico entre los escritores de antes del siglo XIX. Roma se llamaba nación, las pequeñas comunidades judías de España se definían como nación. Este término tenía un sentido diferente. Luego, a partir del siglo XIX, con la aparición de entidades como Alemania, Italia, Checoeslovaquia o Bélgica, el término nación adoptó un sentido mucho más serio y hay que analizarlo con mucho cuidado. Por eso me parece una equivocación emplear la palabra sin una definición concreta de lo que estás hablando.

¿Usted cree que España es hoy en día una nación de naciones?

El hombre que lo ha mantenido últimamente, el líder del Gobierno del país, no sabe nada del contexto, no ha estudiado la historia, y lo dijo porque sonaba muy bien en su boca. Se pueden utilizar muchas otras definiciones de lo que es España. Lo único cierto es que España es un país complejo y el problema de solucionar algunos aspectos negativos de esta complejidad es parte de lo que he intentado hacer en el libro.

¿Llegará a buen puerto el conflicto territorial?

Todo se puede solucionar, pero depende de las guías que adoptas para llegar a esta solución. Todo hay que solucionarlo, porque si no, acabaremos mal. Yo que vivo en Cataluña con mi mujer siempre nos decimos que es totalmente inútil el malgasto de energía que se está haciendo sobre una cosa que nunca llegará.

La independencia.

Es totalmente absurda. Están gastando energía, dinero, generando conflicto y odio…

Y también están manipulando la historia. Hay ejemplos sangrantes. ¿Cómo se combate eso?

Es imposible. El mismo régimen actual de Cataluña evita cualquier contacto con historiadores. Se nota muy bien que cuando tienen algún aspecto de su historia que necesita de contexto siempre llaman para hablar a políticos o periodistas. Pero evitan a los historiadores. De hecho, los historiadores catalanes mantienen su silencio porque no quieren mezclarse con tanta tontería que se está creando en Cataluña. No vale la pena y además se crearían enemistades y algunos podrían perder sus puestos. La solución tiene que ser democrática, pero todo depende de cómo vote la gente.