Santiago Sierra vuelve a ser el protagonista de ARCO, pero esta vez promocionado por la cúpula de IFEMA, que ha decidido retirar su obra de la pared de la galería de Helga de Alvear. Clemente González Soler, presidente de IFEMA, llamó a la galerista fundadora de la feria y le pidió que la retirase. Ella accedió porque es una “simple galerista que quiere volver el año que viene”, ha explicado a la prensa De Alvear. Es decir, mejor aceptar la censura para no ser censurada. La cúpula de IFEMA se está excusando en que sólo es una conversación, una petición oficial entre presidente y comerciante.

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La obra de Santiago Sierra antes de ser descolgada de la pared de Arco. efe

EL ESPAÑOL ha podido hablar con el artista, que no tiene dudas al respecto: “Es un acto de censura de manual”. Es la primera vez que ARCO retira la obra de un artista, aunque no es la primera vez que la injerencia de la cúpula de IFEMA hace estragos en la libertad de expresión de los artistas contemporáneos.

Desprestigio de la feria

“No es la primera vez que se produce esto en ARCO. Está el caso de Eugenio Merino, primero acosado por la Fundación Francisco Franco y, luego, censurado por ofender el sentimiento religioso. Es un serio desprestigio para la feria y un anacronismo exótico. Si España no es una dictadura, se le parece bastante”, ha explicado a este periódico. Preguntado sobre si cree que su galería ha obrado bien accediendo a la presión del presidente Clemente González Soler, ha contestado con un “todavía queda mucha mañana”.

Las fuentes de la cúpula de Ifema consultadas aseguran que es una decisión de Helga de Alvear y que ella podría pedir que se devolviera la obra a su pared. De hecho, la obra -25 retratos de “presos políticos” como Oriol Junqueras, con la cara pixelada- ha sido desmontada por los operarios del IFEMA y trasladada a unos almacenes del recinto ferial. Es decir, ha sido presa de la política.

Mejor, decorar

A primera hora de la tarde, la galería ha mandado ir a recogerla para trasladarla al comercio, en la sede principal. En su lugar, aseguran, colocarán obra del fotógrafo alemán Thomas Ruff. De producirse este acto estaríamos ante la metáfora perfecta de lo que ha perseguido IFEMA: cambiar arte que abre debates y cuestiona por arte que decora.

Una vez la mañana pasó, este periódico ha vuelto a repetir la pregunta a Santiago Sierra ante la marcha de las piezas. El artista ha contestado: “Todavía no ha terminado el día”. Podría ocurrir un nuevo giro en la trama de la censura que ha marcado la edición y la historia de la feria del arte que trata de ser sometido.

Público inmaduro

¿La retirada de su obra tiene que ver con el contenido de la misma? ¿Cree que ha molestado que usted señalara a Oriol Junqueras como “preso político”? “Obviamente, se pretende evitar que el público perciba siquiera el concepto de preso político en la España contemporánea. Supongo que se considera al público inmaduro como para juzgar por sí mismo”, ha respondido Santiago Sierra.

Esta tarde se ha celebrado una Junta de Gobierno de urgencia, en la que el censor Clemente González Soler ha ratificado su postura ante la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, la Cámara de Comercio y la Fundación Monte de Piedad, entidades que dirigen IFEMA. En las votaciones, Ayuntamiento y Fundación han rechazado la decisión del presidente, tomada sin informar a nadie, y han pedido el rescate de la obra para volverla a colgar. Sin embargo, la Comunidad de Madrid y la Cámara de Comercio han votado a favor de la decisión de Clemente, ratificando la censura y la oportunidad de apartar la obra de la vista pública.

El director de ARCO, Carlos Urroz, se ha desmarcado de la decisión del presidente, que le preguntó sobre la posibilidad de descolgarla y hacerla desaparecer. Urroz rechazó, dice, esta decisión editorial, pero fue ignorado. De hecho, Helga de Alvear ha informado de que Urroz le dijo que le iba a llamar el presidente, con una advertencia: “No le hagas caso”. Pero Helga pasó por el aro de la censura. Urroz ha preferido no contestar a su posible dimisión ante el menosprecio de su autoridad.