El sector cultural es uno de los más afectados por la crisis del Coronavirus. Cines, teatros, museos, salas de concierto… todos han visto su actividad paralizada, pero, además, las especificidades del sector han hecho que se quedaran fuera de las ayudas del Gobierno en forma de ERTES y prestaciones por desempleo. Por si fuera poco, ellos serán los últimos en reincorporarse a esa nueva normalidad, debido al carácter de espectáculo multitudinario que tienen los eventos culturales. A pesar de ello, y de sus constantes quejas, el Gobierno no había aprobado ninguna medida para ellos. Tuvieron que plantarse tras la primera comparecencia del ministro de Cultura y fue entonces cuando se planteó una reunión de urgencia con Hacienda donde se les prometió que nadie quedaría atrás.

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Rodríguez Uribes se ha puesto las pilas, y esas reuniones con el sector parece que han dado su fruto, ya que la batería de medidas presentadas al consejo de ministros -y a las que ha tenido acceso este periódico- van mucho más allá de los ERTES. Quizás esa sea la medida más importante, el “acceso extraordinario a la prestación por desempleo para los trabajadores de la Cultura, que por su intermitencia no habían quedado amparados por los mecanismos de cobertura establecidos hasta la fecha”. Una medida que afecta al 45% de los contratos de trabajo del sector artístico.

También se ha creado una línea de crédito para finaciar PYMES del sector cultural, para ello dotarán de 20 millones de euros a la Sociedad de Garantía Recíproca, CREA SGR. Con esta medida cada uno de los ámbitos del sector cultural, libro, artes escénicas, música, cinematografía y audiovisual accederá a un mínimo de 40 millones de euros. Así, el libro, la música, las bellas artes o las artes escénicas podrán conseguir liquidez inmediata y específica.

Gran Teatro Bankia Príncipe Pío.

Las buenas noticias llegan con otra batería de medidas para el sector, entre ellas aumentar un 5% los porcentajes de deducción previstos para las donaciones y posibilitar el abono de los gastos subvencionables realizados, cuando los proyectos o actividades no hayan podido llevarse a cabo, total o parcialmente, a causa del COVID19. También se ha aprobado que se facilite que los profesionales del sector artístico puedan percibir anticipos e indemnizaciones en caso de aplazamiento o cancelación de las actuaciones contratadas con el sector público, siempre que los contratos no excedan los 50.000 euros.

Las artes escénicas y de la música recibirán una partida extraordinaria de 38,2 millones de euros. Estas ayudas se concederán por una sola vez, y en régimen de concurrencia competitiva, a través de dos líneas: Ayudas al sostenimiento de las estructuras culturales de toda índole y Ayudas a las actividades escénicas y musicales y proyectos culturales. En total, una partida de 76,4 millones de euros juntando todas las medidas (directas e indirectas).

Uribes ha declarado tras el Consejo de Ministros que este decreto es "un decreto muy pensado", y que cree que "es justo y con todas las dimensiones para proteger un sector fundamental para nuestro país". Responde a tres principios, entre los que destaca la máxima de que "nadie quede atrás" y la consideración "de la cultura, no solo como industria, sino como pilar del estado social y democrático de derecho, como fundamento de los valores que conforman la civilización".  

Cine y salas

El cine también ve escuchadas varias de sus propuestas. La primera es que se amplían los plazos y se flexibiliza el cumplimiento de las obligaciones y requisitos de las ayudas de producción a largometrajes y cortometrajes sobre proyecto, algo importante ya que todos los rodajes de este año se encuentran absolutamente paralizados. También, y para generar liquidez en las productoras que han recibido ayudas, se les adelantará el pago de parte de la ayuda otorgada antes de que inicien el rodaje y se permitirá que entre los gastos se incluyan aquellos directamente vinculados con el impacto de la crisis.

Fesser en el rodaje de El monstruo invisible.

También se modifica la obligación del estreno comercial en salas de cine para aquellos filmes que ya hayan recibido una ayuda. Según la normativa actual es obligatorio el estreno en salas para recibirlas, pero aquellas que la consiguieron en el curso pasado están viendo muy complicado poder llegar a unos cines que se encuentran cerrados, por lo que excepcionalmente este curso podrán hacerlo a través de plataformas de contenido “sin que ello afecte a su condición de película cinematográfica”.

Las salas de cine tendrá una línea de crédito de 13,2 millones de euros para la concesión directa de subvenciones a los dueños para “paliar los gastos que puedan generarse como consecuencia de la implementación de un plan de prevención de riesgos para trabajadores y público, como es la desinfección de los espacios, la adquisición de material de protección como mascarillas, guantes, jabón desinfectante o la instalación de mamparas”, así como gastos relacionados con las campañas que realicen orientadas a la reapertura y vuelta del público a los cines.

La crisis del coronavirus ha hecho que también llegue la esperada subida de los incentivos fiscales, una medida fundamental para atraer rodajes internacionales y favorecer los nacionales. Se aumenta a un 30% en el primer millón y a un 25% en el resto de los gastos de cada producción y, lo más importante, el límite de deducción aumenta de 3 a 10 millones de euros, lo que facilita que vengan rodajes de grandes presupuestos, algo que antes no se conseguía.

La industria del libro recibirá una ayuda extraordinaria de cuatro millones dirigida a las pequeñas librerías para evitar su cierre, una medida a la que se suma la reducción del IVA de libros electrónicos y prensa digital del 21 al 4%, así como a la apertura de las librerías con el sistema de cita previa, a la que seguirá la próxima apertura de estos comercios en la fase 1.