Una pequeña pincelada, aunque muy significativa. Ese es el dictamen que propone la Real Academia Española (RAE) para una redacción más inclusiva de la Constitución: apenas un mínimo cambio pero que afecta a la Jefatura del Estado. En el Informe sobre el buen uso del lenguaje inclusivo en nuestra carta magna, presentado este lunes por Santiago Muñoz Machado, director de la institución, se recomienda desdoblar las palabras "Rey" y "Reina" y "Príncipe" y "Princesa" de Asturias". Sin embargo, no se propone, de forma tan categórica, utilizar la misma fórmula con otras expresiones nominales definidas que designan cargos del Estado como la referente a la Jefatura del Gobierno.

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¿A qué se debe esto? Según el juicio de la Academia, cuyo informe fue aprobado por unanimidad en pleno el pasado jueves, la palabra Reina no aparece en la Constitución como titular de la Corona. Por ello hace la siguiente recomendación: "Desdoblar Rey y Reina, utilizando también fórmulas alternativas como la Corona o la Jefatura del Estado, para evitar excesivas reiteraciones sería pertinente, mucho más considerando que el próximo jefe del Estado tendrá previsiblemente sexo femenino".

También se aconseja una nueva redacción del artículo 58 de la Carta Magna —"La Reina consorte o el consorte de la Reina no podrán asumir funciones constitucionales salvo lo dispuesto para la Regencia"—, porque se le "atribuye el título de monarca a la reina consorte, pero no el de rey al marido de la reina titular". El tercer epígrafe referente a la Casa Real también concluye que "es recomendable" sustituir las tres menciones al Príncipe por una fórmula coordinada que englobe "el Príncipe o la Princesa de Asturias", ausente en el conjunto del texto constitucional.

Lo curioso es que la RAE, que tan rotunda se manifiesta en relación con la Jefatura del Estado, es mucho más ambigua con la Jefatura del Gobierno. El dictamen de la Docta Casa, elaborado por dos académicos —Ignacio Bosque y Pedro Álvarez de Miranda— y dos académicas —Paz Battaner e Inés Fernández—, y que ya ha sido remitido a Carmen Calvo, quien lo solicitó, no recomienda —aunque tampoco lo rechaza de forma definitiva— el desdoblamiento para presidente y presidenta del Gobierno.

Según se explica en el informe, esta expresión corresponde al grupo de sustantivos nominales definidos, construidos en masculino singular, que tienen carácter de inclusivo para las mujeres en la mayoría de los contextos. De recurrir al desdoblamiento, la RAE considera que esto acarrearía un problema aplicativo: "Podría dar a entender que las referencias que se dejen en masculino singular no abarcan a los dos sexos. Se podría generar una interpretación reductora de los derechos de la mujer".

"La palabra presidente en la Constitución tiene la condición de masculino inclusivo, pero no tenemos nada que objetar al desdoblamiento. Incorporarlo o no depende de cuestiones políticas que no dependen de la Academia", ha explicado Muñoz Machado, aduciendo a que no es un medida que se fundamente en criterios lingüísticos.

El director de la Academia también ha aprovechado para enfatizar que la institución que dirige "no está dormida en este asunto, está trabajando mucho en la feminización del lenguaje, sobre todo en lo que hay de excesivo en la utilización del masculino". Y para ello ha desgranado una serie de modificaciones del Diccionario que se han ido registrando en los últimos tiempos sobre expresiones discriminatorias o de carácter despectivo hacia las mujeres.

Otras recomendaciones

La conclusión es clara según se desprende del informe, que se ha mantenido en deliberación o suspenso durante casi un año por culpa de "la falta de estabilidad del Gobierno" y ha sido elaborado "con gran meticulosidad": 41 años después de su redacción, el texto constitucional sigue siendo "gramaticalmente impecable", en palabras de Muñoz Machado. "La Academia no inventa el español, sino que es testigo del empleo mayoritario de la lengua", ha explicado.

En cuanto a otros artículos que la RAE considera que deberían ser aclarados en una hipotética reforma de la Carta Magna, se incluye el 30.2, que dice: "La ley fijará las obligaciones militares de los españoles". Este enunciado, asegura el dictamen, no tiene carácter inclusivo, sino que en 1978 eran los hombres los destinados a engrosar las filas de las Fuerzas Armadas —la defensa de España no era un derecho y un deber de las mujeres, da a entender—, una situación que ha cambiado en la actualidad. 

Para llegar a estas resoluciones, la Academia ha examinado, a título comparativo, las constituciones de Chile, Colombia, México y Venezuela, así como las de otras lenguas románicas como Francia, Italia o Portugal. La conclusión, según ha explicado Muñoz Machado, es que "en todas ellas se utilizan las mismas aplicaciones del masculino de interpretación inclusiva, tanto en plural como en singular".

Ahora el informe está en el escritorio de Carmen Calvo, quien ya ha desvelado públicamente este mismo lunes su disconformidad con la Docta Casa: "En la calle nos llaman vicepresidentas, ministras, diputadas, alcaldesas y concejalas... Las mujeres, si nos llaman 'vicepresidente' no volvemos la cara, nos tienen que llamar vicepresidenta para sentirnos concernidas". Las armas siguen en alto.