Dos poetas y una desgracia, la de España; dos genios literarios, tan distintos, y con sendas muertes tan tristes, tan crueles. Si la figura de Federico García Lorca simboliza a todas las víctimas de la represión franquista, la de Antonio Machado a los de cientos de miles de españoles republicanos que se vieron empujados al exilio a comienzos de 1939. Uno murió en el paredón, fusilado a sangre fría; el otro en el extranjero, huyendo de la barbarie, enfermo de España.

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Las vidas de los autores de Bodas de sangre y de Campos de Castilla respectivamente son dos pilares en la extensa obra del hispanista Ian Gibson (Dublín, 1939), quien ha convertido en cómic, de la mano del ilustrador Quique Palomo, su extensa biografía sobre Machado, publicada en 2006, coincidiendo ahora con el ochenta aniversario de la muerte del poeta sevillano en Colliure. Y para hablar de Ligero de equipaje (Ediciones B) y más cosas, Gibson, recién aterrizado de su Irlanda natal, abre las puertas de su céntrico y acogedor apartamento en Madrid a este periódico.

El cómic pretende sintetizar la extensa biografía que escribió sobre Machado, ¿pero también suavizar su obra y hacer más fácil su comprensión?

La idea, lo que me estimula, es que la vida de Machado y el legado de su obra lleguen a gente más joven, a nuevos lectores, porque realmente hoy en día nadie va a leer una biografía de 800 páginas impresas. Para mí es fabuloso poder lanzarme a la aventura de colaborar en un proyecto como este: décadas de investigación van a servir para llegar a gente nueva. Es muy importante que la gente conozca a Machado y si a través de este libro van entrando en la obra, pues fabuloso. Hemos colocado poemas enteros o trozos muy cuidadosamente elegidos para que se saboree y se empiece a conocer a un poeta que es muy importante.

¿Y por qué lo es tanto?

Él tiene varias facetas. La de la poesía elegíaca, la primera etapa, muy influida por la poesía simbolista porque está metido en la literatura francesa. Va a París con su hermano varias veces y se ve el impacto de esos viajes, sobre todo cuando conoce la obra de Paul Verlaine. Esa es una poesía nostálgica, amorosa, las Soledades, que le gusta mucho a la gente. Luego vienen los Campos de Castilla, toda la poesía castellana… y el pensamiento. Machado también es filósofo: da ideas, puntos de vista, en sus poemas que tienen que ver con la España de hoy.

Y en sus prosas lo mismo: Juan de Mairena, sus personajes apócrifos, tienen mucho que decir sobre España, la política, la cultura española y siempre hizo énfasis, como pensador, en la necesidad del diálogo, creo que hemos subrayado esto en el libro. Estamos en una España también, a su manera, a la greña, a la gresca, y Machado recomendaría como siempre diálogo, entendimiento, escuchar al otro en un país que es muy ruidoso, con mucha gente gritando. Preconiza siempre el diálogo tranquilo, la conversación.

Ian Gibson en su casa de Madrid con un ejemplar de su cómic sobre Machado. Jorge Barreno

Y ese diálogo parece más necesario que nunca viendo la crispación política y social que impera…

La gente maneja mucho el tema de las dos Españas, pero algo de esto hay. Españoles que se aferran a una visión de la historia que yo considero errónea y Machado también, todo el tema de la Reconquista que ahora renace con Vox. La Reconquista es un invento del siglo XIX, la palabra no aparece en el Cantar de Mio Cid, ahí aparece la palabra conquista, no se habla de reconquista de la España cristiana, la esencial, antes de la llegada de la morería. ¡Por Dios! Tras mil años de morería no hay español que no tenga sangre judía o árabe. Y esto es muy positivo. ¿Qué tienes en contra del mestizaje? ¿Crees que hay un ser humano puro? Eso entronca con el fascismo y los arios. Machado está totalmente en contra y yo también. A mí me gusta la España mestiza.

Tiene mucho que decir a la España contemporánea, a los jóvenes. Él fue maestro, no solo de literatura francesa, sino que le interesaba conversar y estimular a sus alumnos para que expusiesen sus ideas. Hay mucho de Machado en su personaje Juan de Mairena.

¿A qué partido cree que votaría hoy en día?

Estaría muy cerca del socialismo, de la socialdemocracia. Siempre decía que no era más que un republicano viejo con el tema del comunismo. Pues sí: con los comunistas hasta cierto punto y no más allá. Como me dijo José Bergamín un día, que era católico: “Yo, con los comunistas hasta la muerte, y ni un paso más”. Machado no es exactamente eso, pero comparte con el comunismo ciertas ideas sobre propiedad privada. No es marxista total porque no cree que el factor económico sea el más importante en la vida.

Parece que hay cierto consenso en que los españoles últimamente estamos faltos de autoestima. Lo vemos con el resurgir del debate sobre la leyenda negra. ¿Pero es equiparable esta crisis a la que abanderaron los intelectuales del 98?

Empecé a estudiar español con 18 años, en el Trinity College de Dublín, y el primer curso que me impusieron fue sobre la Generación del 98. Tengo grabada en la mente la imagen de España como paciente sobre el titán del psicoanalista. Qué es España, qué ha pasado con España, por qué hemos perdido el Imperio, hacia dónde vamos, quiénes somos… España con un problema de identidad. Y algo de esto queda, sigue habiendo un desconocimiento sobre las raíces del país y de su mezcla de gentes, porque en el fondo es mestizo, con tanta influencia, empezando con los fenicios, los cartagineses, los romanos; luego los visigodos y el mundo árabe y su presencia en el idioma, que no tuvieron en cuenta los del 98, se olvidaron de algo muy importante. Y no se enseñan sus rudimentos a los niños, pero habría que hacerlo. ¿Eso es realmente español o lo vas a excluir? Y lo dice el Peribáñez de Lope de Vega: “Yo soy un hombre, / aunque de villana casta, / limpio de sangre, y jamás / de hebrea o mora manchada”.

El hispanista irlandés es experto, sobre todo, en la figura de Federico García Lorca. Jorge Barreno

La mancha de la sangre. Esto no es cristianismo, todo lo contrario. Cristo es oriental, viene de Oriente. Hay un error ahí en esta noción española que no tiene nada que ver con la llegada de los moros. Está en la cultura, en el vocabulario: 7.000 palabras, cientos de topónimos, empezando con Madrid y también La Mancha, que significa “llanura alta” en árabe. Eso no se enseña, y si no te gusta pon otro nombre. Entonces habría que cambiarle el nombre a la capital de España: depuración lingüística. Creo que muchos españoles no conocen su propia historia porque les han enseñado una versión que es fake news. Qué es eso de la sagrada unidad de España.

Y para resolver el tema catalán, ¿qué solución se le ocurre?

España podría ser una Tercera República federal con Portugal incluida, yo abogaría por eso, y creo que Machado también aunque no lo diga exactamente así. ¿Tenemos que ser borbónicos hasta la muerte? Cataluña encajaría mucho mejor en una república federal. Y que los españoles eligieran directamente al presidente, como en Irlanda. Pero nadie está hablando de esta posibilidad. Yo lo veo así, poniendo énfasis sobre pactos, diálogos y culturas. ¿Quién lee en Madrid una novela en catalán? A mí me cuesta poco trabajo leer en portugués, italiano o catalán; es latín. Hay diferencias ortográficas y léxicas pero no es una hazaña imposible que un español medianamente inteligente lea algo en catalán. Recuerdo que bajo el franquismo me decían: "Los catalanes ladran". Hoy no sé cuántas veces está en boca de fachas este verbo. ¡Qué incultura!

¿Se podría barajar, entonces, la posibilidad de enseñar el gallego, el catalán o el euskera fuera de sus comunidades, como se hace con el inglés o el francés?

Claro, exactamente. O al menos tenerlo como un componente, con los chicos pudiendo elegir. El euskera es muy difícil, pero todos los demás son de origen latino. Sería muy bueno que la gente leyera algo en gallego o en valenciano. Hay una mezcla de idiomas aquí que es fascinante, es cultura. Si se enseñara bien, sería un enriquecimiento para todo el mundo. Los catalanes, por ejemplo, tienen la suerte de nacer bilingües, pero entre ellos hay gente que desprecia el castellano, que están en la linde del fanatismo. El nacionalismo no me gusta nada.

Gibson y el viñetista del cómic, Quique Palomo. Jorge Barreno

En Cataluña también se está enseñando una historia moldeada al antojo del independentismo. ¿Pero es la solución imponer el español como lengua vehicular?

No soy político ni tengo poder alguno, pero si tienes dos idiomas, habría que enseñar los dos idiomas y tratar de contar la historia verídicamente, no retorcerla ni tergiversarla. España ha vivido tejiendo y destejiendo, como dijo Larra, deshaciendo lo anterior y volviendo a empezar. Un país no puede progresar correctamente así. Cómo enseñas esto cuando no ha habido estabilidad y tienes el lastre de cuarenta años dictadura, algo que no tuvo Alemania ni Italia.

Durante la exhumación de Franco dijo que era el día más feliz de su vida.

Es posible que exagerara, porque soy un exagerado, pero desde luego fue uno de los días más felices de mi vida (risas). Cuando empecé a investigar en 1965 en Granada hasta ver el helicóptero sobrevolando la cruz [del Valle de los Caídos] ha habido una losa metafórica, la de Franco. Sentí una inmensa felicidad. Qué operación más brillante. Además, nadie habla de eso ya. España es así, se hace mucho ruido pero luego las cosas se aceptan. Nadie está hablando sobre cómo va Mingorrubio, qué pasa con el panteón…

La exhumación era uno de los grandes deberes en torno a la memoria histórica, pero aún queda mucho por hacer…

España no puede seguir con 130.000 víctimas del fascismo en fosas comunes, simbolizadas por Lorca. No hay derecho en una democracia que haya familias con desaparecidos. Me parece absolutamente anticristiano e incompatible con el catolicismo que muchos dicen profesar. Nadie está reabriendo heridas, eso es mentira. Ni venganza; solo justicia, reparación, buscar los huesos del abuelo, que es lo que cualquiera haría. Con Franco ya fuera, hay que sacar a los rojos que están allí enterrados y reorganizarlo todo. No se cómo, pero hay que hacerlo ya.

Ian Gibson nació en Dublín en 1939 y está nacionalizado español desde 1984. Jorge Barreno

¿Y se podría traer a Machado a España?

Yo no estoy a favor. Machado y su madre están en aquel cementerio, y la familia debe mucho a Colliure: les cuidaron, les dieron dinero, ropa, un poco de cariño en aquellos momentos. Allí también hay una asociación machadiana, que promueve el estudio de su obra, y para ellos sería terrible que se lo quitasen. Pero si él desapareciera, poco a poco se iría borrando de la memoria la presencia de Machado en Colliure, que es muy importante y muy didáctica. He visto a alumnos españoles con sus profesores con poemas preparados, han visto las tumbas, han hecho la travesía de la frontera… Allí les pueden hablar de los campos de concentración, de los 15.000 españoles muertos en seis meses a partir de febrero de 1939. Es terrible. Y Machado representa a toda esta gente.

Machado simboliza el exilio republicano, y Lorca la violencia de la retaguardia, la represión… pero sigue sin aparecer su cuerpo.

La anterior Junta de Andalucía nos dio permiso a mí y a otros a buscar cerca de la fuente donde Luis Avial dice haber encontrado algunos restos. No sé qué va a pasar ahora, porque nos habían dado permiso para otra búsqueda, pero lo veo muy difícil con Vox en la Junta, aunque no pierdo la esperanza tampoco. Vendrá el día en que se retome el hilo. Es una gran decepción que tardaran tanto en dejarnos seguir.

¿Cree que quedan inéditos de Lorca por salir a la luz?

No creo que la familia esté ocultando inéditos. No tengo muy buena relación con ellos por mi actitud con los huesos. A ellos no les interesa saber por razones que no comprendemos de todo. Pero no creo que tengan nada que ocultar.

Ian Gibson. Jorge Barreno