En febrero de 1915, la expedición por la Antártida liderada por el explorador Ernest Shackleton llegó a su fin al encallar en las aguas heladas del mar de Weddell el navío en el que viajaban, el Endurance. Milagrosamente y gracias a una heroica capacidad de supervivencia, todos los tripulantes regresaron a sus hogares sanos y salvos. Ahora, un siglo más tarde, una expedición internacional cuyo objetivo era encontrar los restos del barco hundido ha sido derrotada por a la misma maldición.

Noticias relacionadas

El empeoramiento de las condiciones climáticas y un impenetrable mar de hielo han forzado al equipo de científicos a dar media vuelta. Habían llegado la zona en la que supuestamente se encuentra hundido el Endurance a principios de esta semana, a bordo del rompehielos sudafricano Agulhas II, pero este jueves han anunciado que la misión se había suspendido y que regresaban hacia el norte, hasta el borde del mar de Weddel, para no quedar atrapados entre las placas de hielo, como le sucedió a Schackleton y compañía.

"Como equipo, estamos profundamente decepcionados por no haber encontrado el Endurance", ha asegurado el arqueólogo marítimo Mensun Bound, el director del proyecto conocido como Weddell Sea Expedition, en un comunicado. "Como le sucedió a Shackleton antes que a nosotros, que describió la tumba del Endurance como ‘la peor porción del peor mar del mundo’, el rápido movimiento del hielo y lo que Shackleton denominó ‘las condiciones infernales del mar de Weddell’ han superado nuestros planes".

Las malas condiciones climáticas han causado, además, la pérdida de uno de los vehículos submarinos autónomos (AUV) con los que los investigadores tenían pensado fotografiar los restos del buque. Tras más de 30 horas de inmersión, se perdió el rastro del AUV sin poder determinar si había capturado alguna imagen del pecio, que se estima que está hundido en torno a los 3.000 metros de profundidad.

Julian Dowdeswell, el científico jefe de la expedición y director del Scott Polar Research Institute en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), dijo que es poco probable que otra misión pueda aventurarse en las próximas fechas en la región. "La ciencia y la búsqueda del Endurance son empresas de alto riesgo, y gran recompensa", ha asegurado al portal LiveScience. "Las condiciones del hielo marino son siempre muy complicadas ahí y precisamente por eso nadie había buscado el navío antes".

"La expedición ha tenido mucho éxito en cuanto a la cantidad de trabajo científico que hemos sido capaces de realizar en la difícil región", ha continuado Dowdeswell, que también se ha mostrado optimista en encontrar algún día el barco de Shackleton: "Es una de esas cosas que son un enorme desafío, y no tengo dudas de que la misión será reemprendida en algún momento en el futuro".

El Endurance se hundió en noviembre de 1915, obligando a Shackleton y a su tripulación a iniciar una peligrosa travesía sobre el hielo para alcanzar la isla Elefante. La mayoría se refugió allí, alimentándose de carne de foca, mientras que el explorador jefe y otros cinco hombres más se embarcaron en una empresa más difícil todavía: llegar a una estación ballenera en la isla de Georgia del Sur, a más de 1.000 kilómetros de distancia. Llegaron a tierra en mayo de 1916 y luego consiguieron salvar al resto de la tripulación, sin contabilizar ninguna víctima.