Joaquín Torres.

Joaquín Torres. Montaje de El ESPAÑOL.

Famosos CASAS DE FAMOSOS

El refugio del arquitecto Joaquín Torres, una casa con dos jardines en el barrio de El Viso: "La elegí por mi ex, Raúl Prieto"

El hogar del empresario en Madrid es una residencia de vanguardia en la que ha plasmado su creatividad, ha sanado heridas y, ahora, reinventa su futuro.

Más información: Joaquín Torres, arquitecto: "La casa de Zidane es un horror, fue uno de mis mayores fracasos y solo quería llorar y esconderme"

Publicada

Joaquín Torres (55 años) no diseña espacios para que resulten indiferentes, y su propio hogar no iba a ser una excepción.

El cofundador del prestigioso estudio A-cero -junto a Rafael Llamazares- ha abierto las puertas de su nueva vivienda en El Viso, una de las zonas más exclusivas y codiciadas de Madrid.

Sin embargo, tras su imponente fachada y su diseño, pensado al milímetro, no solo hay arquitectura de vanguardia; hay una historia de ruptura, adaptación y reconstrucción personal.

"Llegué hace casi dos años y, en realidad, la elegí principalmente por mi exmarido", confiesa, haciendo alusión a su extinto matrimonio con Raúl Prieto (50) en una entrevista exclusiva para la revista ¡HOLA!.

Un "traje a medida" que nació por amor

El desembarco de Torres en este privilegiado enclave madrileño, -es el barrio con mayor renta per cápita de España (con 44.901 euros), según datos del Instituto Nacional de Estadística- no se debió a un flechazo con la zona.

Durante mucho tiempo fijó su residencia en La Finca, en Pozuelo de Alarcón, pero su vida en común con quien fue director de Sálvame

El motivo de su traslado a este enclave se debió más bien a un gesto hacia quien entonces era su pareja. "A mí el lugar nunca me entusiasmó demasiado, aunque, con el tiempo, he terminado adaptándome al barrio", reconoce, con la honestidad que le caracteriza.

Lo que terminó por convencer al arquitecto fueron las posibilidades espaciales del inmueble, estructurado en torno a la luz y la vegetación. Y es que el nuevo refugio que ha construido y diseñado a capricho engloba varios atractivos que le fascinan.

Por un lado, la luminosidad: toda la vivienda es "totalmente exterior", lo que garantiza una inyección constante de luz natural. Por otro, sus dos jardines proporcionan un oasis verde en la parte delantera y otro en la trasera, elementos que se convirtieron en el lienzo perfecto para el creador.

A partir de ahí, comenzó un proceso de 'colonización' estética. "Desde el primer momento sentí la necesidad de hacerla 'mía', de darle mi propio carácter y convertirla en un hogar", explica Torres.

Concebida inicialmente como un proyecto compartido, el interiorismo se planteó como un "traje a medida" donde se buscó el equilibrio entre su arrolladora personalidad y los gustos de su entonces compañero sentimental.

"Hoy todo ha cambiado, pero la casa sigue siendo un reflejo de una etapa importante de mi vida", reflexiona con la perspectiva del tiempo, cuando se ha cumplido ya un año de la ruptura.

Del "arquitecto de los famosos" al refugio del silencio

A lo largo de su carrera, Joaquín Torres ha dado forma a algunas de las residencias más icónicas de España, firmando proyectos para estrellas internacionales de la talla de Cristiano Ronaldo (41), Penélope Cruz (52) o Alejandro Sanz (57).

Sin embargo, el éxito masivo trajo consigo un peaje mediático que el gallego no recuerda con especial entusiasmo: admite con rotundidad que "la etiqueta del arquitecto de los famosos" lo "vulgarizó".

Para alguien que considera que el proyecto más desafiante de su vida fue "la casa que le hice a mi padre con 25 años", el verdadero lujo no se mide en metros cuadrados ni en la relevancia de sus clientes, sino en intangibles. "Pienso que el proyecto más importante es el que está por llegar", dice.

Joaquín Torres en un acto público.

Joaquín Torres en un acto público. Gtres

Metamorfosis personal

Amén de la cuidada estética contemporánea que define el sello de A-cero, este chalet de El Viso ha terminado por convertirse en un catalizador emocional para Torres.

Y es que en sus estancias, tal y como él mismo revela, ha librado una batalla tan personalísima como silenciosa.

En estos dos últimos años, su nuevo hogar ha sido el escenario real de un profundo proceso de transformación personal donde ha logrado reponerse de tres dolorosos duelos, a cuál más severo.

En su pesaroso inventario de pérdidas cabe recordar las que todo el mundo conoce: la separación de Raúl Prieto, cuyo romance comenzó en 2012; y la muerte de sus padres (su madre, Joaquina Vérez Vivanco, falleció el 2 de marzo de 2024; y su padre, el empresario y cofundador de ACS Juan Torres Piñón, perdió la vida el 23 de noviembre de 2025).

Superada ya la etapa de recuperación física y emocional, su renacer anímico se ha cristalizado dentro de las paredes de su casa. Así, ha reconfigurado su brújula interna: la del corazón.

A día de hoy, su concepto de la felicidad dista mucho del ruido mediático que protagonizó en un pasado no tan lejano.

La felicidad, confiesa, la encuentra en "el silencio, la calma" y "la serenidad". Y, sobre todo, en "vivir sin resentimiento".

El arquitecto asume el futuro con madurez y realismo: "Me queda camino por recorrer, pero el rumbo que he elegido me motiva". Su casa no es solo un refugio de diseño. Es el punto de partida de su nueva vida.