El pueblo español donde Arturo Pérez-Reverte pasó su infancia está en Murcia. Gtres
El pueblo español donde Arturo Pérez-Reverte pasó su infancia: en una zona industrial que fue demolida y a metros de la playa
El enclave de la bahía de Escombreras, a escasos metros del mar, que el escritor recuerda como un paraíso perdido borrado por la industrialización.
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El lugar donde creció Arturo Pérez-Reverte (74 años) no figura ya en los mapas tal y como él lo recuerda, pero sigue muy presente en su memoria.
Antes de convertirse en uno de los escritores más leídos en lengua española, el académico pasó parte de su infancia en un enclave hoy desaparecido que, sin embargo, marcó profundamente su mirada literaria.
Nacido en Cartagena, ciudad portuaria con una fuerte tradición marítima, Pérez-Reverte encontró en su entorno más cercano el germen de muchas de sus historias.
Postal del Valle de Escombreras en Murcia. Facebook
Sin embargo, no fue el bullicio urbano lo que definió sus primeros años, sino un pequeño núcleo situado en las inmediaciones de la bahía: el antiguo poblado del Valle de Escombreras.
Aquel enclave, hoy prácticamente borrado por el desarrollo industrial de la zona, fue en su momento un lugar humilde, pero lleno de vida. El Poblado del Valle de Escombreras se levantaba en plena bahía, a escasos metros del mar.
Bastaban unos minutos caminando para pisar la orilla, una cercanía que convirtió el paisaje en un auténtico patio de recreo para el joven escritor. Entre juegos, aventuras y primeros descubrimientos, el Mediterráneo se convirtió en un elemento inseparable de su infancia.
Con el paso de los años, el crecimiento industrial transformó por completo este entorno. Las infraestructuras energéticas y el desarrollo del puerto acabaron por hacer desaparecer aquel pequeño poblado, dejando paso a un paisaje radicalmente distinto.
Arturo Pérez-Reverte en un acto público en Madrid. Gtres
A día de hoy, apenas quedan vestigios de lo que fue, más allá del recuerdo de quienes, como Pérez-Reverte, lo vivieron en primera persona.
El propio autor ha definido ese lugar como un "paraíso" perdido, una palabra que resume tanto la belleza del enclave como la nostalgia que le provoca su desaparición. No es difícil entender por qué: la combinación de mar, aislamiento y vida comunitaria ofrecía un escenario casi idílico, especialmente visto desde la perspectiva del tiempo.
Esa memoria, cargada de imágenes y emociones, ha penetrado en su obra literaria. El mar, la aventura y cierta melancolía por los mundos que ya no existen son constantes en sus libros.
Y aunque el Poblado del Valle de Escombreras ya no pueda visitarse como tal, sigue vivo en el imaginario de uno de los grandes narradores contemporáneos.