Julio Iglesias en una fotografía de archivo. Gtres
La gobernanta de la casa de Julio Iglesias rompe su silencio y se desvincula de las acusaciones de agresión sexual al cantante
La mujer, responsable de la intendencia doméstica en el hogar del intérprete, asegura no haber trabajado nunca con las dos mujeres que lo han denunciado.
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Tocamientos, acoso y abuso de poder. El escándalo es mayúsculo. El relato de dos exempleadas de Julio Iglesias (82 años) ha conmocionado la crónica social a nivel nacional e internacional.
Según los hechos que denuncian dos mujeres que trabajaron en el servicio doméstico del cantante, este las habría agredido sexualmente en numerosas ocasiones.
Las dos extrabajadoras de sus mansiones en el Caribe, una empleada del servicio doméstico y una fisioterapeuta personal, respectivamente, aseguran haber sufrido supuestas agresiones sexuales, acoso y abuso de poder cuando trabajaban en las mansiones que el artista posee en República Dominicana y las Bahamas.
Según ellas, el artista revisaba personalmente sus teléfonos móviles, durante la pandemia de la COVID-19 no las dejaba salir de la vivienda -ni solas ni sin su permiso-, las tocaba en sus partes íntimas sin su consentimiento y las obligaba a cometer actos sexuales.
Todo ello bajo la colaboración cómplice de la gobernanta del hogar. Una mujer que, por alusiones, ha ofrecido sus primeras declaraciones sobre este caso, que ya está siendo investigado por la Fiscalía.
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Pruebas de "VIH" a las trabajadoras
La persona que ha trabajado en los últimos años como gobernanta en el hogar de Iglesias ha respondido a las acusaciones. Ella es la encargada de contratar a las interinas y a todo el personal doméstico.
"Yo no voy a hablar nada, no sé nada... No conozco a nadie, no he trabajado con ellas y no he tratado con ellas", ha explicado este miércoles, 14 de enero, ante las cámaras de El programa de Ana Rosa, en Telecinco.
Visiblemente molesta, ha pedido a la prensa que no le hagan más preguntas: "A mí dejadme tranquila. No sé nada... por favor".
Otra mujer, llamada Teresita Ávila, amiga y biógrafa del padre de Enrique Iglesias (50) (es autora del libro Nuestro Julio: la historia de un amor como no hay otra igual), también se ha pronunciado sobre este asunto en televisión. Sostiene que Iglesias no puede defenderse debido a su avanzada edad.
"¿Que se volvió un viejo decrépito? No lo creo", ha destacado en el citado espacio. "No está al 100% de su salud y no puede dar la cara para defenderse. Es un hombre alegre y simpático. Nunca forzó a una mujer. Estoy segura que Julio va a poder salir de esta".
Según las informaciones que ha publicado Eldiario.es, la mujer encargada de supervisar el trabajo de las empleadas tenía la misión también de revisar los análisis de sangre (incluidos test de hepatitis y VIH) que debían realizarse todas aquellas féminas que desearan formar parte del staff doméstico del cantante.
Tal y como ha destacado otra supuesta damnificada (la tercera que se conoce públicamente) llamada Carolina, a las aspirantes a ser sus empleadas se les exigía que se sometieran a diversas pruebas médicas y ginecológicas.
Entre los chequeos que el artista "imponía" a su personal, destacan análisis de "VIH, hepatitis, clamidia", tal y como ha señalado el citado medio. Incluso se las sometía a "ecografías" y "citologías".
Julio Iglesias dona sus vaqueros favoritos por una buena causa
"Todas las mujeres que entran a trabajar en la casa de Julio Iglesias son víctimas.... Hay que enviar un mensaje a todas las personas que han pasado por allí.... No es algo que les pasó a ellas. Es algo que esta persona viene haciendo desde hace muchos años", ha señalado una de las supuestas víctimas.
"Quiero que mi voz les dé fuerza para que ellas también hablen y entre todas logremos hacer justicia", ha añadido.
Los hechos se remontan al año 2021, cuando trabajaban en régimen interno para el artista. Entonces, la más joven de ellas tenía 22 años.
Las extrabajadoras, una de origen dominicano y una venezolana, señalan un entorno laboral de gritos, humillaciones y tocamientos no consentidos.
Hablan de un control absoluto. Hasta tenían que avisar a sus superiores, -en este caso, la gobernanta-, de cuándo les iba a venir la regla.
El cantante Julio Iglesias en una fotografía tomada en Montecarlo, en 2016.
Las normas de Julio Iglesias para sus empleadas
"Julio es una persona muy controladora. Vive recordándote qué puedes hacer y qué no", han denunciado las mujeres.
Y es que, según el testimonio de las extrabajadoras, en su domicilio se imponían estrictas normas de obligado cumplimiento para todos sus empleados.
Estas reglas son: no hacer fotos de la casa, los jardines, la playa, así como de ningún otro espacio de la mansión; no relacionarse con el resto de empleados; y entregar el teléfono móvil al cantautor para que este pudiera revisar sus fotografías y sus conversaciones de WhatsApp.
Hasta la fecha, Julio Iglesias no se ha pronunciado de manera pública sobre este asunto ni ha emitido comunicado alguno sobre los graves hechos de los que se le acusa.