El cantante Julio Iglesias en una fotografía tomada en 2016. Gtres
Carolina, otra exempleada de Julio Iglesias, revela que le "imponían" hacerse ecografías pélvicas y pruebas de VIH
Según este nuevo testimonio, el ginecólogo "chequeaba" a todas las trabajadoras y los resultados le llegaban al cantante y a la "gobernanta" de su casa.
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Las informaciones en torno a las presuntas agresiones sexuales que el cantante Julio Iglesias (82 años) acometió contra varias extrabajadoras domésticas de sus mansiones del Caribe suman y siguen. Cada día se conocen nuevos y escalofriantes detalles.
Este miércoles, 14 de enero, un nuevo testimonio se ha sumado al de Laura y Rebeca -nombres ficticios-, las dos mujeres que han dado un paso al frente y se han atrevido a denunciar al intérprete internacional. La otra supuesta damnificada se hace llamar Carolina.
Según revela Eldiario.es, esta mujer, secundada por las otras dos féminas, pone el foco en las pruebas médicas a las que Julio Iglesias las sometía, unos chequeos que les "imponía" el artista. Entre esas pruebas está la de "VIH, hepatitis, clamidia", puntualiza el citado medio.
Julio iglesias, durante un concierto en 2016. Gtres
Unas pruebas, huelga decir, que nada tenían que ver con las labores que estas empleadas realizaban en las mansiones del cantante. Ahora, Carolina confirma la existencia de esos controles tan exhaustivos. "Ellos nos mandaron al médico, a todas", asevera.
Y añade: "Me hicieron pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Nos hicieron ecografías y pruebas de sangre para ver si teníamos algún tipo de enfermedad. No me pareció normal". Sostiene esta mujer que nunca en su vida había pasado por un examen similar.
Sí que admite que son habituales controles de drogas y de VIH para ser contratada en algunas villas de la zona. Algunos de esos reconocimientos incluyeron analíticas y ecografías pélvicas, tal y como recoge el citado medio.
Rebeca vuelve a tomar la palabra y desliza: "Él nos mandó a las chicas al ginecólogo y hacernos examen general. Había 10 o 12 chicas. Allí nos hicieron todo, el ginecólogo nos chequeó todo. Solo a las chicas".
El medio informa que los resultados de todas esas pruebas eran enviados a Julio Iglesias y a la "gobernanta" de sus casas, una mujer de plena confianza de Julio que se encargaba de la intendencia del hogar y de supervisar las labores de las trabajadoras.
El cantante en una imagen de archivo. Gtres
"La gobernanta de la casa de Punta Cana mantenía un grupo de WhatsApp con las empleadas en el que canalizaba información o la pedía", informa el medio. "Tuvieron acceso a todos los resultados, recuerdo que los revisaron todos", asegura Carolina.
Las dos mujeres que el pasado 5 de enero denunciaron ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional presuntos casos de acoso y agresión sexual en 2021 por parte del cantante Julio Iglesias, coinciden al señalar que han denunciado para que otras lo denuncien y no vuelvan a sufrir abusos de este tipo.
Así lo recoge Amnistía Internacional en un comunicado remitido esta noche a EFE, en el que se indica que según la denuncia estas mujeres "habrían vivido múltiples y distintas formas de violencia -sexual, psicológica, física y económica- por parte de Julio Iglesias, entre enero y octubre de 2021.
"Según su testimonio, el denunciado las habría agredido y acosado sexualmente, habría revisado regularmente sus celulares, les habría prohibido salir de la casa donde trabajaban y les habría exigido jornadas laborales de hasta 16 horas al día, sin días de descanso y sin contrato".
El 5 de enero, continúa la nota de AI, se pusieron en conocimiento de la Fiscalía hechos "que podrían constituir un delito de trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre".
"Delitos contra la libertad y la indemnidad sexuales tales como acoso sexual", así como un delito de lesiones y delitos contra los derechos de los trabajadores".
AI refiere que durante cerca de cinco años, las denunciantes "no hablaron de lo sucedido por temor a represalias profesionales, a la falta de canales seguros de denuncia y a una cultura que históricamente ha desestimado y desacreditado las voces de las sobrevivientes".
Una de las trabajadoras denunciantes afirma, según recoge AI en su nota que: "Hago esto por tres razones de justicia. La primera, por mí misma: por todo lo difícil que ha sido este proceso y por todo lo que he tenido que enfrentar para poder superarlo".
"La segunda, por las mujeres que trabajan en las casas de él: quiero decirles que sean fuertes, que alcen la voz, que recuerden que él no es invencible. Y la tercera, por mi país [República Dominicana]: para que algo así no vuelva a ocurrir y para que él entienda que no puede hacer lo que quiera".