Julio Iglesias en una fotografía de archivo.

Julio Iglesias en una fotografía de archivo. Gtres

Famosos DECLARACIONES

El duro relato de una de las extrabajadoras de Julio Iglesias: "Hacía lo que quería conmigo. No tenía opción de decir que no"

Este lunes, 13 de enero, ha salido a la luz una investigación que sitúa al cantante en el foco mediático tras ser acusado de abuso sexual.

Más información: Julio Iglesias, acusado de agresión sexual por dos extrabajadoras de sus mansiones en el Caribe

Publicada

No es un buen día para Julio Iglesias (82 años). El cantante ha sido acusado de agresión sexual por dos extrabajadoras domésticas en sus mansiones del Caribe. Los hechos se remontan al año 2021.

Este lunes, 13 de enero, una investigación de más de tres años sostiene que estos hechos se habrían producido durante la jornada laboral de estas empleadas. Ahora, el testimonio de una de ellas toma el protagonismo.

Rebeca -nombre ficticio- es una de las dos extrabajadoras que contrató Julio. Es de origen dominicano y trabajó como limpiadora y cocinera en las casas de Iglesias en Punta Cana y Bahamas en el año 2021, cuando la joven tenía 22 años.

"Vas a trabajar con una de las personas más importantes de República Dominicana, más que el presidente", ha comenzado diciendo Rebeca, haciendo alusión a las primeras palabras que le pronunció la persona encargada del personal.

El cantante Julio Iglesias en una fotografía tomada en Montecarlo, en 2016.

El cantante Julio Iglesias en una fotografía tomada en Montecarlo, en 2016.

Rebeca no se imaginaba quién era realmente su jefe. Estas declaraciones forman parte de varias entrevistas que ElDiario.es y Univision Noticias realizaron entre 2024 y 2025, con la única condición de que la identidad real de Rebeca no saliera a la luz.

Los medios mencionados han publicado un vídeo con el testimonio de Rebeca. En él, la exempleada del cantante cuenta cómo dijo que tenía 22 y que podría adaptarse rápido y aprender. Finalmente, fue seleccionada.

"Nunca me había ido de la casa de mi papá y tenía miedo porque no sabía para dónde iba, no sabía si era real", ha explicado con temor. Unos días después, ya formaba parte del grupo de mujeres que trabajaba en la villa de lujo de Julio Iglesias.

La primera vez que lo vio fue montado en un carrito de golf. "Él me ve y me dice que yo parecía una profesora porque usaba lentes. Entonces me pregunta mi nombre y me dice 'a ver tus uñas' para ver si yo era limpia", ha recordado. "Me comentó que yo era muy bonita", añade.

Estos hechos se fechan durante la pandemia y, una vez superada la cuarentena, la encargada le explicó a Rebeca cuál sería su trabajo: limpiar la cocina y el gazebo situado en la propiedad. Semanas más tarde, tuvo que aprender a cocinar porque la cocinera regresó a Miami, su residencia habitual.

Julio Iglesias adquiere una nueva propiedad en Ourense

Julio Iglesias adquiere una nueva propiedad en Ourense Europa Press

"Le cocinaba todo sin sal. Si le hacía una carne, se la tenía que hacer solo con ajo, aceite y un poquito de pimienta. Si me pasaba de pimienta, (Julio) me insultaba. Tenía que estar todo controlado", relata Rebeca sobre las primeras agresiones verbales de Iglesias.

Además, también ha contado que en muchas ocasiones le decía que "la comida le sabía a jabón" y que "no lavaba la sartén bien". Rebeca asegura que debía tenerlo todo muy controlado para que "él no saltara o me insultara".

Un día, su jefa le fue sumando tareas a su día a día, entre ellas acompañar a Julio a la orilla del mar. El cantante tiene problemas para caminar, por lo que necesita ayuda auxiliar. Le dijeron que se pusiera un bikini y ella respondió: "Fui a trabajar, no a pasear", alegando que no tenía traje de baño.

Sin embargo, su encargada le regaló uno. Se lo puso con un pantalón corto y una toalla, hasta que Iglesias le dijo: "Ay, quítate la toalla", ha recordado en el vídeo publicado. Además, añade un comentario que hizo el cantante al verla así y al obligarla a quitarse también el pantalón.

"Hizo el comentario de que yo tenía muy buenos glúteos", ha contado. "Para mí no es normal que tu jefe te diga eso; yo a un jefe lo veo con mucho respeto", añade.

Las peticiones que no tenían que ver con su trabajo de limpieza y cocina siguieron en aumento. Un día tuvo que subir a darle un masaje en los pies. Ella le confesó que no sabía hacerlos y, tras varios minutos, la echó de malas maneras y le pagó 50 dólares por el trabajo extra, a modo de propina.

Abusaba sexualmente de ella

En toda la historia hay un día que marcó un antes y un después. Una noche, la encargada le dijo a Rebeca que Julio quería que ambas durmieran juntas con él. Rebeca, sin entender nada, se negó, aunque finalmente accedió.

Tras su jornada laboral comenzó el principio de la pesadilla. "Ella (la jefa) me dice que, si yo quiero, me ponga la mano en la vulva para que ella no me toque", mientras tanto Iglesias estaba sin ropa.

"Él sabe que estoy incómoda porque hago las instrucciones que me da (ella), me tapo, estoy avergonzada, y él me jala la mano para que la quite (...) Hicieron lo que hicieron y yo me quedé dormida y no recuerdo más", ha desvelado en la misma entrevista.

Tras esa primera vez, muchas fueron las ocasiones en las que Julio la llamaba a su habitación para abusar sexualmente de ella. Comenzó metiéndole los dedos, le generaba dolor y aun así seguía. "Me molesta, no quiero", le decía; sin embargo, el cantante continuaba sin cesar.

GGGGG

GGGGG

Al ser un hecho recurrente -el de ser llamada a su habitación-, Rebeca se inventó mil y una excusas para no acceder a las pretensiones de su jefe. Fingía dolores de cabeza o tener la menstruación, pero nada servía. "Cuando él estaba teniendo sexo, te hacía lo que quería", expresa.

Ella trabajaba durante las mañanas en la casa y por las noches hacía lo que quería Julio para cuidarlo. "Una noche me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito para calmarlo porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba", ha relatado.

Rebeca ha aclarado que no siempre dormía con él, pero que había veces en las que le metía la mano por distintas partes de su cuerpo, desde la boca hasta la oreja. "Me metía la mano por mis partes y las tetas, me agarraba el cuerpo, horrible", cuenta.

La empleada intentó renunciar en varias ocasiones y no pudo hacerlo porque recibía presión. Sin embargo, ahora ha decidido romper su silencio tras abandonar la casa del famoso cantante.