María José Campanario y José Antonio León en un combo de Jaleos.

María José Campanario y José Antonio León en un combo de Jaleos. Gtres

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María José Campanario vuelve a ganar: Telecinco ya le ha pagado 8.000 euros de su último juicio

A finales de 2017, la esposa de Jesulín de Ubrique interpuso una demanda por intromisión en su intimidad por la que solicitaba la cantidad de 50.000 euros. 

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María José Campanario (40 años) ha ganado la demanda que interpuso contra el reportero de Sálvame José Antonio León, La Fábrica de la Tele y Mediaset España. Según la información a la que ha tenido acceso JALEOS en exclusiva, la cantidad que debían a Campanario eran 8.000 euros a pagar de forma solidaria, es decir, a dividir entre las tres partes condenadas. Finalmente, ha sido la empresa que produce el programa vespertino de Telecinco quien ha respondido en solitario ante esta cifra económica, eximiendo así al periodista, trabajador de la productora, y al grupo de comunicación. 

María José Campanario y Jesulín de Ubrique en los juzgados de Arcos de la Frontera.

María José Campanario y Jesulín de Ubrique en los juzgados de Arcos de la Frontera. Gtres

Era el pasado jueves 6 de junio cuando la demandante, María José Campanario en compañía de su marido, el torero Jesulín de Ubrique (45), acudía a los tribunales de Arcos de la Frontera para asistir a un juicio por una demanda que interpuso en diciembre de 2017 contra el periodista jiennense y la cadena en la que trabaja. Pocos días después, se conocía el resultado de la sentencia judicial, positiva para Campanario pero con posibilidad de recurso por la parte contraria. No obstante, los condenados han decidido no apelar y acatar el fallo que los obligaba a pagar 8.000 euros

La de Castellón solicitaba la cantidad de 50.000 euros por daños morales e intromisión en su intimidad, y aunque el magistrado ha fallado a su favor, ha rebajado la responsabilidad civil (la indemnización económica) hasta los 8.000 euros.  Si bien es cierto, José Antonio ha defendido en todo momento que él estaba ejerciendo su libre derecho a la información.

De forma amigable, el periodista jiennense y María José Campanario se saludaron tanto a la entrada como a la salida de los juzgados. Y él mismo contó lo siguiente en su programa: "A la llegada, María José se levanta, me saluda, dos besos y cuando saludo a Jesús me dice que 'al enemigo, ni agua'. Seguí con la mano puesta para dársela y volvió a decírmelo: 'al enemigo, ni agua'. Hasta el punto llega la mala educación que es la propia mujer del diestro quien dice 'Jesús, por favor'". Tanto el comunicador como la odontóloga mantuvieron una distendida conversación en la que dejaron claro que las discrepancias se acabarían una vez concluyese el juicio. 

María José Campanario saludando a José Antonio León en los juzgados de Arcos.

María José Campanario saludando a José Antonio León en los juzgados de Arcos.

María José Campanario no ha dudado en recurrir a la justicia siempre que ha considerado que sus derechos fundamentales (honor, intimidad y propia imagen) se han visto menoscabados por diferentes medios de comunicación o colaboradores de distintos programas. Esta pugna en los tribunales la ha tenido que combinar con sus últimos achaques de salud y sus correspondientes ingresos hospitalarios. En las imágenes del juzgado de Arcos, Campanario mostraba muy buen aspecto y parecía bastante recuperada. Sin embargo, tal y como ella misma ha afirmado en varios ocasiones "los enfermos de fibromialgia nunca llegamos a estar bien del todo".

El último de sus ingresos tuvo lugar el pasado 3 de marzo en el Hospital Virgen de las Montañas de Villamartín (Cádiz). Fuentes cercanas a Campanario aclararon a este periódico que "María José tiene alergia a determinados medicamentos por lo que los médicos prefieren tenerla en el hospital para controlarla". Esta última hospitalización tuvo una duración de cuatro días, pues la mujer del torero empezó a reaccionar positivamente a la medicación a partir del jueves de esa semana, tres días después del ingreso, logrando el efecto deseado de calmar y apaciguar sus dolores, y por consiguiente, su alta hospitalaria. 

[Más información: La felicidad de Campanario: consigue cumplir uno de sus grandes deseos]