Màxim Huerta.

Màxim Huerta. Gtres

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El cambio de Màxim: sigue comprando ambientadores en Zara Home pero con escolta y coche oficial

El ministro de Cultura y Deporte es gran seguidor de los productores de la versión hogar de Zara. Màxim Huerta se niega a perder los gustos y costumbres que tenía hasta ahora.

De firmes convicciones, concienciado con la Cultura (y ahora el Deporte) de España y gran amante de los ambientadores de Zara Home. Màxim Huerta (47 años) apenas ha tenido un momento de libertad desde que fuese nombrado ministro de Cultura y Deporte por el recién estrenado presidente del gobierno, Pedro Sánchez (46).

En esta última semana, la vida del que fuera presentador de El Programa de Ana Rosa ha dado un giro de 180 grados. En un ejercicio de autocontrol y sin querer salirse de sus rutinas habituales, y sus pequeños caprichos, Huerta ha acudido a su cita correspondiente con el mencionado establecimiento de moda y decoración para la casa.

El ministro Màxim Huerta accede a hacerse un 'selfie' con un ciudadano.

El ministro Màxim Huerta accede a hacerse un 'selfie' con un ciudadano. Gtres

Su parada obligatoria, Zara Home: "Suele venir mucho. Es el que le viene bien por zona, porque él vive cerca de aquí, y siempre compra ambientadores", cuenta a este periódico una fuente próxima al establecimiento. Efectivamente, así ha sido. Màxim Huerta no quiso perder la oportunidad de marcarse una tarde de shopping post primer consejo de ministras y pre viaje a París para apoyar a Rafa Nadal (32) en la final de Roland Garros como máximo representante del Deporte de nuestro país.

Interesados por su aspecto, su actitud y su compañía, preguntamos a nuestra fuente y nos confirma lo inesperado: "No, no. Siempre ha venido solo pero esta vez no. Venía rodeado de gente y mostrándose amable. La gente supongo que era seguridad y séquito político. Venían en grupo y arreglados". 

El ministro de Cultura y Deporte en la final de Roland Garros.

El ministro de Cultura y Deporte en la final de Roland Garros. Gtres

No será extraño sino todo lo contrario toparse con el neo cargo político en sus lugares de ocio más frecuentes. Una caña a media tarde con su íntima amiga Bibiana Fernández (64), por ejemplo, en el Café Comercial de la rotonda de Bilbao, tan íntimamente ligado a la literatura clásica de España. En su última columna para EL ESPAÑOL antes de iniciar su ascenso al Olimpo de la Moncloa, Màxim escribía de su puño y letra: "Voy al cine con amigos y también voy al cine solo. Compro entradas de conciertos y los bailo o los tarareo desde la butaca. Aplaudo en el teatro y me espero, a veces, a saludar a los actores en la puerta". No dudamos de que todo eso lo seguirá haciendo, en la medida de lo posible y con la protección que otorga el puesto. 

La vida profesional de Màxim Huerta ha tomado un nuevo rumbo desde que asumiese el cargo público como principal representación de la Cultura y el Deporte en España. Se desconoce, eso sí, si esta última compra de ambientadores la hizo para su casa, como así ha sido siempre, o la contra, para su nuevo despacho del ministerio de la calle de Los Madrazo de Madrid. 

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