Ignacio Crespí de Valldaura de Gonzalo y Casilda Medina Conradi.

Ignacio Crespí de Valldaura de Gonzalo y Casilda Medina Conradi. Redes sociales

Famosos BODA ARISTÓCRATA

Los contradictorios regalos de boda de la nieta de la duquesa de Medinaceli

Antes del 'sí, quiero' la novia ya ha recibido una joya y un título nobiliario. Pero a sus invitados 'solo' les ha pedido sillas, mesas y albornoces, entre otros.

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Este sábado Sevilla tendrá un color especial que se teñirá de blanco nupcial por la gran boda aristócrata del año en la capital hispalense. Casilda Medina Conradi (28) dará el 'sí, quiero' al hombre con el que comparte su vida desde hace tres años, Ignacio de Loyola Crespí de Valldaura de Gonzalo. Ella es nieta de la duquesa de Medinaceli y la hija pequeña de Luis de Medina y Fernández de Córdoba, fallecido hace seis años, y Mercedes Conradi. El novio, por su parte, también tiene sangre noble, pues es nieto del marqués de Musay y descendiente del conde de Orgaz.

El 25 de noviembre la ceremonia religiosa tendrá lugar en el palacio familiar de Pilatos. Será el primo de la novia, Rafa Medina (39), duque de Feria y primogénito de Naty Abascal (74), el que la llevará hasta el altar. Y seguro que su estilosa tía será la que le haga el regalo más original y especial, porque entre ellas siempre hubo una conexión perfecta y, de hecho, la joven decidió ser diseñadora gracias a la pasión por la moda que le inculcó desde pequeña. Y es que en vista de los regalos que ya ha recibido Casilda y los que presentan en su lista de bodas a su tía no le será nada difícil superarlos porque no todos están a la altura de unos futuros novios con estatus nobiliario.

Regalo nº 1: una sortija de diamantes

Ignacio y Casilda, en la noche sevillana.

Ignacio y Casilda, en la noche sevillana. Redes sociales

Hace cerca de dos meses, el 15 y 16 de septiembre, tuvo lugar la pedida de mano. La especial cita se celebró en casa de la novia en Sevilla y duró todo un fin de semana de fiesta en el que no faltaron los amigos y familiares del futuro matrimonio. El viernes se llevó a cabo el encuentro con sus amistades y un día después los novios se citaron de forma más íntima con su familia.

El sitio que escogieron para esa segunda reunión fue el inmenso piso de Casilda, donde también será el convite tras la boda. Ese sábado hubo una misa y se realizó la entrega de regalos, donde la novia recibió una joya de diamantes que lucirá en su boda.

Regalo nº 2: un marquesado

Pero, sin duda, el regalo más importante para la novia vino de parte de su única hermana, Victoria Francisca. Esta ostentaba el marquesado de Solera hasta que su padre murió en 2011 y entonces ella heredó sus títulos, el ducado de Santiesteban del Puerto y el maquesado de Cogolludo.

Por este motivo, Victoria decidió regalarle a la futura novia su título previo como detalle preboda. Para ello, el mes pasado la propia Casilda lo tuvo que solicitar y así quedó redactado en el Boletín Oficial del Estado. Se trata de un gran gesto por parte de su hermana, que lejos de generar ningún tipo de guerra familiar, quiso que su regalo nupcial fuera el más importante, no en su sentido monetario, sino por el significado que refleja.

Casilda, sonriente por su buen estado personal y profesional.

Casilda, sonriente por su buen estado personal y profesional. Redes sociales

Lista de bodas: de una tabla de planchar a pagar la mismísima luna de miel

Pero los regalos que aparecen en la lista de bodas poco tienen que ver con el selecto club de la nobleza. En ella podemos ver nada menos que once sillas de comedor, eso sí, valoradas en 125 euros cada una; una barbacoa de 150 euros; unos albornoces de cerca de 200 euros o incluso una tabla de planchar que también supera el centenar.

Entre los regalos de precio medio se aprecia una televisión LED de 700 euros, una cama doble de 870 euros o vajilla de casi 900 euros. Pero para los invitados que quieren demostrarle a los novios su profundo amor a base de gastar billetes, podrán comprar un biombo de cristales valorado en 1.700 euros, un conjunto de sofás y butacas relax por cien euros más o una mesa rectangular de cristal por otros cien euritos más.

El futuro matrimonio también pensó en una opción para quienes ven demasiado materialista regalar objetos y por eso decidieron poner una casilla monetaria, con un valor simbólico de 299 euros con los que sus invitados pueden aportar ese dinero y pagar la luna de miel. Sabiendo que las personas que acudirán a la boda son 400, en caso de que la mayoría optara por esta casilla, el viaje de los novios podrá ser apoteósico y además a gastos pagados.

Los futuros marido y mujer disfrutando de sus vacaciones veraniegas.

Los futuros marido y mujer disfrutando de sus vacaciones veraniegas. Redes sociales