Valentino en una imagen de archivo.
El patrimonio millonario que Valentino deja a una fundación en Liechtenstein: su imperio de casas, obras de arte y un yate
El diseñador de moda nombró como única heredera de su gran fortuna a una fundación propia, de la que no se conocía su existencia, según ha revelado su testamento.
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La herencia de Valentino ya tiene destinatario. Tras su muerte, el pasado 19 de enero a los 93 años, una de las grandes incógnitas era a dónde iba a ir a parar su ingente patrimonio. Sin herederos ilegítimos, la última voluntad del diseñador respecto a su dinero y sus bienes era todo un misterio.
Ahora se ha podido saber que el modisto nombró como única heredera de su gran fortuna económica e inmobiliaria a una fundación propia con sede en Liechtenstein, como informa Corriere della Sera.
Fue dos años antes de su muerte cuando estipuló por escrito el destino de sus bienes en un testamento entregado, dos días después de su fallecimiento, a un notario de la localidad suiza de Gstaad. El 15 de abril de 2026, la Fundación Liechtenstein, de la cual no se conocía su existencia hasta ahora, "aceptó expresamente la herencia".
Valentino en su chalet en Suiza.
Se trata de una fundación distinta a la que Valentino poseía con su histórico socio y expareja Giammetti en Roma desde 2016 para canalizar todas las obras filantrópicas del modista.
A Giammetti y a otros de sus seres queridos como su última pareja Vernon Bruce Hoeksema o su sobrino Piero Villani -hijo de su hermana Wanda, fallecida en 1997- parece que les ha dejado algo de liquidez y algunos inmuebles menores, según las últimas instrucciones que el diseñador dio en vida.
Es, por tanto, su nueva corporación la que se encargará de preservar todo el patrimonio que amasó Valentino. El carismático modisto forjó un imperio con una fortuna de más de 1.500 millones de dólares, con bienes como una gran mansión en la Vía Apia Antica de Roma, con 30 habitaciones, o el yate de 46 metros 'TM Blue One'.
Château de Wideville
La joya de la corona del patrimonio de Valentino es el Château de Wideville, un castillo del siglo XVII en Crespières, Francia, que el diseñador de moda compró en 1995 por unos 12 millones de euros.
La propiedad se convirtió en un sitio de patrimonio nacional protegido en 1977 y en ella, el modisto integró un edificio para albergar el Archivo Valentino Garavani en el complejo. Los diseñadores de paisaje Wirtz International rediseñaron los extensos jardines para complementar esta adición contemporánea.
Entrada al Château de Wideville.
El monumento histórico se compone de un cuerpo principal único con un alto pabellón central y dos pabellones laterales.
Se caracteriza por sus muros de ladrillo rojo ribeteados con piedra blanca local y en su interior se pueden admirar cuatro chimeneas talladas del siglo XVII realizadas por Mathieu Jacquet, hermosas vigas antiguas, así como escaleras de caracol y de tramo recto con barandillas de madera.
Según Corriere della Sera, los registros muestran que, desde junio, la propiedad pertenece a la "Sucesión Valentino Garavani", representada por Giancarlo Giammetti, Ronald Feijen y Marc Bonnant. Son los albaceas del testamento y desempeñan un papel fundamental en la ejecución efectiva del plan sucesorio de Valentino.
Un plan que incluye la venta de algunos activos para satisfacer a los otros beneficiarios del legado de Valentino -los seres queridos nombrados anteriormente-. El Château de Wideville podría ser uno de los activos en salir al mercado.
Chalet Gifferhorn
En su Chalet Gifferhorn, en Gstaad (Suiza), Valentino pasaba al principio su tiempo libre. Era su lugar favorito en el mundo para pasar las vacaciones de Navidad. Dicen que recibir una invitación del diseñador para pasar la Nochevieja allí era el mayor triunfo social al que uno podía aspirar.
En su cena nunca faltaba champán y uno de sus postres favoritos, la torta caprese con chocolate. Algunos de sus invitados habituales fueron Madonna (67), Elton John (79) o la española Naty Abascal (83).
En los últimos años, esta propiedad se convirtió en su residencia oficial. Se trata de una lujosa casa en la montaña, a la que Valentino se trasladó tras abandonar su casa en Londres y vender su casa de modas en 1998 por 260 millones de euros.
La emblemática firma de moda, fundada en 1960, es actualmente propiedad de un fondo de Catar, que posee un 70 % de su capital, y del coloso del lujo francés Kering, casa de otras famosas marcas como Gucci o Yves Saint Laurent.
Villa Letizia
Valentino también era dueño y señor de Villa Letizia en la Vía Apia, en Roma. Es una de las zonas más prestigiosas y protegidas de la capital italiana, famosa por sus residencias históricas rodeadas de parques centenarios.
Tiene 30 habitaciones, lo que da una idea del gran tamaño del inmueble, que está rodeado por un amplio parque privado, con terrazas, piscinas y zonas dedicadas al arte y al relax.
Desde el exterior de la parcela es imposible divisar el interior, por lo que se convirtió en el refugio del diseñador de moda durante muchos años para vivir fuera de los focos.
Otros lugares emblemáticos de su patrimonio inmobiliario incluyen la propiedad en Londres cerca de Holland Park y un ático en Roma.
Yate 'TM Blue One'
Una de las grandes curiosidades tras la muerte de Valentino fue el destino del mítico yate del diseñador. Es una embarcación de lujo de 46 metros de eslora, concebida como un auténtico refugio privado en alta mar.
Lo adquirió en 1994 y desde entonces se convirtió en una extensión de su estilo de vida. El yate fue escenario de veladas privadas y reuniones muy selectas, con cenas, celebraciones informales y encuentros de amigos del diseñador.
Valentino en su yate con Jon Kortajarena en Ibiza.
En 2006, acogió una fiesta en Venecia con el reparto de El diablo viste de Prada y un reducido grupo de invitados entre los que se encontraban David (51) y Victoria Beckham (52).
Con este yate, Valentino surcó las aguas mediterráneas, de costa a costa.
Obras de arte millonarias
El diseñador fue gran amante del arte y coleccionó obras de arte millonarias, formadas por piezas clásicas y modernas cuidadosamente seleccionadas a lo largo de décadas.
Pinturas, esculturas, mobiliario histórico y piezas decorativas convivían en sus residencias, convertidas en una mezcla de museo privado.
El valor de esa colección, difícil de cuantificar al detalle, se estima en varias decenas de millones de euros. Ahora se ha conocido que el testamento incluye obras de arte de Picasso y Andy Warhol.