Ceawlin Thynn y su esposa Emma.

Ceawlin Thynn y su esposa Emma. Getty Images

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El hijo subrogado de los Bath pone en jaque a la vieja aristocracia: 180 millones en juego por una ley "injusta"

Los marqueses británicos han acudido a los tribunales para poder incluir a su segundo hijo, nacido por gestación subrogada, como beneficiario de su fortuna.

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Debate histórico en la aristocracia británica. El octavo marqués de Bath, Ceawlin Thynn (51 años), y su esposa, Emma (39), han acudido al Tribunal Superior de Bristol para comenzar los trámites legales para que su segundo hijo, nacido por gestación subrogada, pueda heredar parte de la fortuna familiar que se estima en 157 millones de libras (casi 180 millones de euros).

La actual ley, anterior a 1970, considera al pequeño Henry (9) hijo ilegítimo sin posibilidad de heredar la fortuna de sus padres. Ni él ni sus descendientes.

El niño es hijo biológico de los marqueses de Bath pero llegó al mundo en una clínica privada de Estados Unidos a través de un vientre de alquiler en 2016.

La decisión de acudir a la gestación no fue caprichosa, sino la consecuencia de un primer embarazo muy complicado.

Emma, que por cierto es la primera mujer negra en ostentar el título de marquesa en la historia de la aristocracia británica, sufrió hipofisitis durante la gestación de su primer hijo.

Los marqueses de Bath tiene dos hijos, John y Henry.

Los marqueses de Bath tiene dos hijos, John y Henry. Getty Images

Se trata de una rara enfermedad inflamatoria de la glándula pituitaria y sus médicos le advirtieron que un segundo embarazo podría resultar fatal.

El propio matrimonio ha verbalizado ante los tribunales que considera "injusto y desafortunado" que su segundo hijo pueda quedar en desventaja respecto a su hermano mayor, John, por el simple hecho de haber nacido mediante gestación subrogada.

Los Thynn han insistido en que no hay diferencia entre sus hijos. El marqués busca ahora la aprobación del tribunal para permitir que Henry y cualquiera de sus futuros hijos hereden su riqueza.

El conflicto jurídico aparece en unos fideicomisos que el tiempo ha dejado obsoletos y que emplean terminología arcaica como "descendientes legítimos" o "nacidos del matrimonio". Conceptos diseñados para un mundo sin técnicas de reproducción asistida ni gestación subrogada.

El juez ha asegurado que la decisión de garantizar los derechos de Henry e incluirle en la lista de beneficiarios podría "perjudicar los intereses" de otros beneficiarios, incluido su hermano mayor, John, de 11 años, o cualquier otro futuro hijo legítimo del marqués.

Los fideicomisarios incluyen además a James Hervey-Bathurst (76) y Anthony Westropp (81), propietarios de una fortuna que incluye algunas de las propiedades más importantes de la aristocracia británica. Cambiar las reglas del juego también les afectaría a ellos.

El caso jurídico de los marqueses de Bath se encuentra ahora en una fase inicial. El juez ha aprobado el nombramiento de un abogado para representar a los demás beneficiarios de los fideicomisos de la familia.

Los marqueses de Bath en una imagen de archivo.

Los marqueses de Bath en una imagen de archivo. Getty Images

Hipofisitis

Ceawlin Thynn es el heredero del célebre Longleat Estate, una de las grandes casas señoriales inglesas. Heredó su título tras la muerte de su padre por Covid en 2020.

Está casado desde 2013 con Emma Thynn -antes Emma Weymouth-, modelo, empresaria y figura televisiva, conocida por sus apariciones en diversos programas como la versión inglesa de MasterChef Celebrity, y por haber hecho campaña para firmas como Dolce & Gabbana.

La pareja tiene dos hijos varones: John, nacido en 2014, actual vizconde de Weymouth y heredero natural del marquesado, y Henry Richard Isaac Thynn, considerado el primer aristócrata británico nacido por gestación subrogada.

Los marqueses, a quienes desde un principio les preocupó cómo iba a ser recibida la noticia de la gestación subrogada a nivel social, han querido aclarar las razones de su decisión:

"Solo quiero que sepan que no se trata de vanidad ni de pereza. No soy el tipo de persona que haría esto por algo que no sea una razón muy importante. No me importaba subir de peso ni que la lactancia materna arruinara mi cuerpo. Solo quiero vivir para ver crecer a mis hijos. No quería...Correr el riesgo de que ocurra algo trágico", explicó la marquesa al Daily Mail.

"Disfruté mucho estar embarazada hasta que empezaron los terribles dolores", reveló Emma para quien los problemas comenzaron cuando le diagnosticaron un trastorno de la glándula pituitaria, que le provocó daños en el cerebro.

La hipofisitis implica hinchazón y sangrado y puede causar un derrame cerebral durante un parto tradicional.

"Tuvieron que inyectarle esteroides a Emma para ayudar a desarrollar los pulmones del bebé, mientras se preparaban para una cesárea de emergencia tres semanas antes de la fecha prevista del parto, porque su vida estaba en riesgo por un parto natural", contó el marqués en la prensa británica.

Los marqueses junto al príncipe Guillermo.

Los marqueses junto al príncipe Guillermo. Getty Images

Pese al trauma, la pareja seguía deseando darle un hermano a John y ampliar la familia. A través de una agencia de gestación subrogada, encontraron a la mujer que llevaría a término su embarazo, mientras Emma se sometía a estimulación ovárica para extraer óvulos y crear varios embriones mediante fecundación in vitro.

La pareja viajó a Estados Unidos para el nacimiento de Henry y estuvo presente durante el parto. El marqués llegó a referirse al nacimiento de Henry como un "milagro de la ciencia moderna".

El caso ha encendido la crónica social británica y Emma ha asumido con naturalidad el papel de voz de las "familias modernas". Su lucha es que la ley proteja a los hijos independientemente del método de concepción, y que los textos legales se actualicen a las realidades de la reproducción asistida.

Si la solución que proponen los marqueses de Bath sale adelante, podría sentar un precedente para otras familias en situaciones similares, no solo en la aristocracia sino también en patrimonios privados que dependen de trusts antiguos.